Una jugada de libro

La moción de censura, una calculada carambola de Pedro Sánchez que ha descolocado a todos

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Una jugada perfecta. WIKIPEDIA
Una jugada perfecta. WIKIPEDIA

Conforme pasan las horas se van vislumbrando la sagacidad y el alcance de la iniciativa tomada por Pedro Sánchez con la moción de censura. Con una jugada de libro en la mesa de billar americano –ya no de tablero ajedrez, que es un juego exclusivamente de dos- en que se ha convertido la política española por la multiplicidad de jugadores y equipos, la calculada carambola ha hecho caer todas las bolas en juego por las correspondientes troneras y ha descolocado absolutamente a todos sus contendientes, a algunos de los cuales ha borrado literalmente del mapa.

La carambola es tan perfecta que no puede ser casual ni deberse a la recomendación azarosa de ningún gurú externo, como ayer pretendió colar un periódico de tirada nacional. Una jugada así solo puede responder a la capacidad y al instinto del jugador principal, Pedro Sánchez, y al consejo de sus más cercanos colaboradores políticos, José Luis Ábalos, Santos Cerdán, Margarita Robles, Juanma Serrano, Adriana Lastra y Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, entre otros, según fuentes bien informadas.


De una tacada, Sánchez ha derribado a Rajoy, eclipsado a Albert Rivera, sometido a Pablo Iglesias, convertido al PNV, apaciguado a los independentistas y silenciado a Susana Díaz.


De una tacada, por seguir empleando la terminología del billar, Pedro Sánchez ha derribado a Mariano Rajoy –y, además, para siempre-, ha eclipsado a Albert Rivera –en el mejor momento de este en las encuestas-, ha sometido a Pablo Iglesias –dispuesto ya a seguir colaborando en la nueva situación aun sin participar en el gobierno-, ha convertido al PNV –“amigo” tradicional del PSOE, con quien hoy gobierna en Euskadi- hurtándoselo al PP en esta ocasión, y ha apaciguado a los independentistas catalanes –que aunque insistan, para su galería y con la boca chica, en la república catalana, parecen dispuestos a volver a los cauces de la legalidad constitucional y del Estatuto, al menos de momento-.

En la misma carambola ha caído en el saco también, esta por azar y por el exclusivo interés de la otra parte, la bola de EH Bildu, formación con la que –pese a la palabrería patética de Rafael Hernando y similares- nadie del PSOE ha hablado y menos negociado nada, según ha podido saber este periódico de fuente fidedigna. Es que, además, los dos votos voluntarios y a cambio de nada de Bildu sobraban. Con los demás, ya tenía Pedro 178, es decir, dos más de los necesarios para que la moción triunfase.

Pero las consecuencias favorables para Pedro Sánchez y el PSOE de la magistral carambola no termina aquí. También tiene efectos sobre sectores de la sociedad y los medios españoles hasta ahora enemigos acérrimos del secretario general socialista. Basta con ver, por ejemplo, el cambio radical de El País y todo su grupo mediático, tan insultante y contrario a Pedro Sánchez hasta hace poco y que hoy destila una interesada vaselina por la autoinfligida herida de su error y su parcialidad. Basta ver, para apreciar el cambio, el reciente editorial de dicho medio titulado Nueva Etapa. Porque el principal error que han cometido –y siguen cometiendo todavía algunos de sus adversarios- es minusvalorar a Pedro Sánchez.

BOLAS DÍSCOLAS

Y aun hay más. La carambola tiene efectos similares dentro del propio PSOE, cuyas bolas díscolas –las que quedaban, que son cada vez menos, porque, por ejemplo, Guillermo Fernández Vara se subió al carro hace meses, en cuanto vio que el líder ganaba- han empezado a caer también por las respectivas troneras. Y las que no, como la de Susana Díaz, no tardará mucho en hacerlo, cuando termine de ver que su horizonte o es el de Pedro o no será.

Quienes le subestiman se equivocan. RTVE
Quienes le subestiman se equivocan. RTVE

Igualmente, las viejas glorias de este PSOE renovado donde sus ya gastadas bolas no tienen nada que hacer –léase Felipe González, Alfredo Pérez Rubalcaba o Juan Carlos Rodríguez Ibarra-, han quedado desautorizadas por la realidad de un presente y un futuro ajenos por completo a ellos. Los tres dinosaurios –cuyos últimos restos de fuerza ya únicamente les salen por la boca- opuestos a la moción, según lo que ha trascendido, gélidos ante el gesto de Pedro Sánchez de informarles previamente, han hecho lo posible –lo dijo ayer El País- para que la moción no triunfara. Un caduco Rodríguez Ibarra se ha atrevido incluso a decir: “el independentismo me preocupa mucho más que lo que haya robado el PP”, dejando ver su negativa, una vez más, a Pedro Sánchez, evidenciando su disposición a colaborar con el PP antes de que su secretario general pudiera ser presidente del Gobierno, como si entre dos males hubiera que elegir uno y no se pudiesen combatir los dos a la vez.

MÉRITOS Y SUERTE

Hay dos errores que los adversarios de Pedro Sánchez de dentro y de fuera de su partido han cometido sistemáticamente desde que saltó a la arena política. El primero, ya lo hemos dicho, es minusvalorarlo. El coste de este error –pregúntenselo, si no, a Rajoy y a Susana Díaz, y a cuantos barones y notables socialistas la apoyaron- ha sido altísimo para ellos. El segundo, es no darse cuenta de que Pedro está dotado de un instinto político de primera categoría, lo que determina un sentido de la oportunidad como no veíamos en la política española desde los primeros tiempos democráticos de Adolfo Suárez. Algunos observadores lo denominan suerte, que es la explicación más fácil cuando se trata de ningunear sus cualidades, sin que neguemos que también la tiene. Suerte. Y mucha.

En este terreno del azar favorable hay que considerar, por ejemplo, la coincidencia en el tiempo de tres hechos fundamentales que determinan y facilitan enormemente la moción de censura y los inicios del gobierno de Pedro Sánchez. Porque ya es casualidad –esta vez sí- que coincidan en los mismos días la demoledora sentencia del caso Gürtel, la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado y el nombramiento de un Govern de la Generalitat limpio de imputados, lo que hizo decaer, el mismo día del triunfo de la moción, el artículo 155, de modo que Pedro Sánchez empieza su mandato con las cuentas nacionales aprobadas –aunque no sean las suyas, algo podrá hacer con ellas desde la óptica social– y el inicio legal de la vuelta a la normalidad institucional en Cataluña, y todo eso sin haber tenido que mover un dedo.

Es sabido que Pedro Sánchez ha sido jugador de baloncesto y ha lanzado a canasta con éxito muchas veces. Yo no sé si sabe jugar también al billar americano. Lo he preguntado en su entorno y estoy a la espera de respuesta. Pero es evidente que esta carambola, que le ha salido perfecta, le habilita para persistir en sus propósitos. Y, además, tiene suerte.

(José Mª Pagador es escritor, periodista y fundador y director de PROPRONews).

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