Llamadme distópica…

...y sí, voy a emular a Margaret Atwood y a imaginar lo que sería este país si ganase “ese” partido

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Vi a Abascal a caballo...
Vi a Abascal a caballo...

Llamadme distópica si queréis, y ya digo, voy a emular a Margaret Atwood (podéis llamarme también pretenciosa) y a imaginar lo que sería este país si ganara ese partido cuyo nombre prometí no mencionar pero del que daré una pista, empieza por V y acaba por X.

La periodista, con su perro Killer
La periodista, con su perro Killer

He aquí el panorama, en caso de que eso ocurriera:

España se llamaría España y olé.

A Cataluña se mandarían unos tanques M1 Abrams (mortíferos pero anticuados), regalo de Trump.

Teruel, como siempre, inexistente. Y al sur se levantaría un muro que, además de alto y ancho estaría rematado por picas medievales.

Santiago Calatrava sería el encargado de ejecutar la obra y cobraría un pastón por el proyecto y otro pastón por terminarlo, porque con el primer pastón y el primer proyecto el muro no pasaría de ser la cerca de la huerta de mi abuelo.


La caza se convertiría en asignatura troncal desde la guardería al master.


La caza se convertiría en asignatura troncal desde la guardería al master. En el recreo de primaria se repartirían gratuitamente unas escopetas (de aire comprimido en los colegios de pago) con las que los chicos harían prácticas disparando a los pajaritos. Las niñas, mientras tanto, se dedicarían a coser o a los trabajos manuales, por ejemplo, tejer bufandas para los pobres, porque cada vez habría más pobres y haría más frio, dado que no creen en el cambio climático ni en el reparto de la riqueza.

Luego rezarían el rosario, por supuesto en latín. Llevarían uniforme de falda tableada por debajo de la rodilla y obtendrían matrícula de honor si debajo de las faldas añaden unos pololos.

...llevando una bandera de 1.000 m2. RTVE
…llevando una bandera de 1.000 m2. RTVE

Los maridos podrían seguir pegando tranquilamente a sus mujeres, porque la violencia de género es un invento de rojos, y total, un guantazo no tiene importancia: se le arrea otro al abuelo y ya es violencia intrafamiliar.

VIOLACIONES

Luego está el asunto de las violaciones, que hay que diferenciar: si el violador es inmigrante, porque sobrevivió al muro calatraveño, será condenado a perpetua sin revisión, más adelante es posible que se instaure el garrote vil incluso, pero si es español muy español, entonces probablemente sea que la muchacha le provocó porque no llevaba pololos y además había bebido más de lo que corresponde a una señorita. Aplausos, pues, para el violador y condena social para la violada.

Franco volvería al valle entre salvas y honores y sería inexcusable que las excursiones del cole (los niños con escopeta y las niñas con pololos), fueran a rendirle pleitesía una vez al año.


Los maridos podrían seguir pegando tranquilamente a sus mujeres, porque la violencia de género es un invento de rojos.


Respecto a los viajes del Imserso, nada de Torremolinos ni Benidorm ¡al valle también! con misa y novena en lugar de baile y bingo.

TOROS

Todas las primaveras se celebrarían unas grandes fiestas en la que los toreros, después de besar a los toros, a los que aman profundamente, los matarían, precisamente por amor, mientras unos pintores retratan la escena para la historia del arte.

Además prohibirían todos los libros, menos el Gargoris y Habidis de Sánchez Dragó.

La situación dejaría chico el famoso discurso de Bananas ¿Recordáis?

Un estupefacto Woody Allen exclama, ante la retahíla de leyes del nuevo presidente, entre las que destaca llevar la ropa interior por fuera.

-¿Pero qué barbaridades está diciendo?

Y le contestan:

-Se le ha subido el poder a la cabeza.

En esas estaba, cuando me revolví aterrorizada en la cama y choqué de bruces con la lámpara de la mesita. Era una pesadilla, menos mal. Estaba empezando a convertirme en Blancanieves y ya veía lontananza a Abascal montado a caballo, ondeando una bandera de mil metros y poniendo morritos dispuesto a darme un beso, ¡y eso sí que no!

Me ha dolido menos el coscorrón, pese a que la lámpara es de bronce.

(Elisa Blázquez Zarcero es periodista y escritora. Su último libro publicado es la novela La mujer que se casó consigo misma. Diputación de Badajoz).

SOBRE LA AUTORA

Una colaboradora muy especial

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