Los “democráticos” procedimientos de los independentistas

La violencia, la coacción, la persecución del discrepante se han convertido en las postreras armas políticas del independentismo catalán

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Que el independentismo catalán, ante el fracaso generalizado de su deriva y la muerte certificada del procés, ha tomado el rumbo de la violencia, la coacción a los ciudadanos discrepantes, la persecución de los que no piensan como ellos y la muerte civil de más de la mitad de la ciudadanía catalana que no quiere la independencia, eso lo sabíamos todos. Esta nefasta verdad de los antidemócratas catalanes no es una entelequia que pueda discutirse, sino una realidad avalada con hechos y pruebas. Aquí presentamos dos ejemplos de esta deriva totalitaria y cuasi mafiosa.

Barcelona.-

Entre las muchas imágenes y vídeos que estos días llenan las redes sociales ilustrando la “democrática” deriva del fenecido procés, hay dos que muestran las dos caras de la violencia extrema que ejercen estos aprendices de brujo, que tal vez no se estén dando cuenta de que están concitando un desastre irreparable.

Una cara de esta realidad intolerable es la violencia pura y dura de los encapuchados y sus bandas de apoyo, que no son los infiltrados que dice el señor Torra, sino los cachorros de la burguesía catalana reconvertidos ahora en revolucionarios de pacotilla, como se ha probado suficientemente ya. La prueba de esta violencia extrema organizada por determinadas entidades independentistas y apoyada por las demás -el propio president Torra les llamó a “apretar”, y ya sabemos lo que eso significa- es un video que presuntamente han realizado los servicios de inteligencia de la Guardia Civil -así, al menos, nos ha llegado a nosotros- en los que se ve a los terroristas de la kale borroka catalana atacando a las fuerzas de orden público de manera criminal y letal, tanto que ya hay varios agentes heridos graves y centenares de ellos con lesiones de diversa consideración.

La otra violencia, la que se ejerce sin necesidad de cócteles molotov, pero igual de agresiva y letal, es la que intenta paralizar y alterar la vida normal de la sociedad catalana. Lo prueba el segundo vídeo que publicamos, en el que una valiente profesora de la universidad de Barcelona denuncia a cámara que tan solo cuatro encapuchados le impidieron dar clase, imposibilitando que sus numerosos alumnos, más de 70, que querían asistir a la actividad docente, pudieran hacerlo.

Son dos ejemplos más de los métodos “democráticos” que emplean estos descerebrados para conseguir sus imposibles objetivos. Tales métodos denotan la desesperación en que se mueven los revoltosos, dado el fracaso del procés. Estos procedimientos no ya antidemocráticos, sino manifiestamente ilegales y delictivos, tampoco conducen a parte alguna y lo único que hacer es adelantar cada vez más la respuesta rotunda del Estado, que llegará antes o después. Por esta vía está claro que no conseguirán nada, porque la lucha es tan desigual como que incluso los Mossos d´Esquadra están defendiendo la legalidad constitucional. Y no conseguirán nada sencillamente porque el Estado es muchísimo más fuerte que ellos y mucho más fuerte de lo que se imaginan.

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