Llamadme irreverente…

... pero a mí un coño gigante de látex procesionando con garbo por la calle no me asusta

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¿De verdad alguien puede defender que existe libertad de expresión en España cuando se castiga por esto? MARÍA NAVARRO
¿De verdad alguien puede defender que existe libertad de expresión en España cuando se castiga por esto? MARÍA NAVARRO

Más que la procesión del Coño Insumiso, lo que a mí me turba es la visión de un hombre semidesnudo, torturado, crucificado y sangrante, seguido por cuarenta encapuchados. Sin embargo, todas las Semanas Santas he de ver Cristos agonizantes y, pese a que no me gustan, no me siento ofendida, es más, guardo silencio a su paso. Respeto se llama. Pero a nadie llevan ante un juez por pasear una imagen de Jesucristo en la cruz, y en cambio sí han comparecido tres activistas feministas acusadas de desfilar tras una vagina plástica de alegres colorines, el 1 de mayo de 2014, como forma de protestar por la desigualdad laboral de las trabajadoras. Me refiero a la “procesión de la archicofradía del santísimo coño insumiso y santo entierro de los derechos laborales”, cuyas responsables acaban de ser juzgadas por un delito contra los sentimientos religiosos.

La periodista, con su perro Killer
La periodista, con su perro Killer

¿Quién las demandó? ¿El coño colosal por sacarlo sin su permiso? ¡Qué va! Fueron denunciadas, por la Asociación de Abogados Cristianos (fundada y presidida por Polonia Castellanos), que se nota que le sobra el tiempo y no tiene causas más interesantes que pleitear. Más les valía a esos abogados, si se califican de cristianos, que se preocuparan por lo que debe importar a un verdadero creyente, los desahucios por poner un ejemplo. Pues bien, estas letradas y letrados, a los que personalmente considero bastante escasos de los valores que dicen profesar, afirman que las acusadas tenían la clara intención de denigrar a los católicos, por lo que añaden las agravantes de alevosía y odio ideológico. A lo que ellas han contestado que de eso nada, (cómo si no tuviéramos causas mejores que defender, con la de problemas que arrastramos las mujeres; a saber, salarios más justos, equiparación entre sexos, o derechos reproductivos y sexuales).


“Coño” ha sido una palabra que ni nos atrevíamos a mentar las educadas muchachas de mi generación.


Aseguran los denunciantes que la intención de vilipendiar se aprecia en que circularon con el alegre coño por delante de varias iglesias, aclárese en este punto que los hechos sucedieron en Sevilla, ciudad que, aparte de ser una maravilla, está cuajada de templos (125 hay, contando solo los católicos), por lo que es prácticamente imposible dar un garbeo por cualquiera de sus calles sin cruzar por delante de alguno de ellos.

HOMBRE (Y MUJER) OFENDIDITOS

Como dice Pastora Soraya, “no hay mujer más histérica que un hombre ofendidito” (o una mujer ofendidita), y eso es lo que les ha pasado a estos juristas cristianos. Y a ver cómo les explico yo, que no soy especialista en psicología infantil, a ellos y al señor fiscal, que sentirse ofendido es humano, pero toca aguantar ¿No les contó su abuela aquello de que no ofende quien quiere sino quien puede? Así que si se han sentido ultrajados por la excursión de un coño de goma, es que tienen la piel muy fina; pues que se den Nivea, o mejor, que hagan tres inspiraciones profundas, se santigüen o cambien de acera y así no lo ven, que es lo que me dicen a mí cuando protesto por los toros.

El caso es que ahí están estas tres mujeres, que pase lo que pase (doy por hecho que serán declaradas inocentes), llevan cinco años arrastrando el conflicto. El fiscal les pide una multa de 3.000 euros y los abogados cristianos 3.600, más un año de prisión. Me vais a perdonar y llamadme ordinaria, pero aquí me sale del alma un indignado: ¡tócate el coño! (¡ay, si me oyera mi madre!).


Más les valía a esos abogados, si se califican de cristianos, que se preocuparan por lo que debe importar a un verdadero creyente, los desahucios, por poner un ejemplo.


Porque como sabemos a estas alturas, el culo las tetas y las poses sexis son aclamadas, pero los coños no, los coños hay que esconderlos, y no digo nada si son insumisos, no están depilados y miden dos metros.

CALIFICATIVOS DE LOS POETAS DE BIEN

Y sin embargo la vagina es la representación del origen de la vida. Loto dorado, virtud del alma, glorieta perfumada, puertas del paraíso, de jade, celestiales, de la sabiduría, perla preciosa, bola roja, lugar oculto, valle misterioso, fuente de la vida, son algunos de los calificativos, que, de los sumerios para acá, le han brindado los poetas de bien. Luego están los que le han dedicado epítetos muy feos, camarilla a la que deben pertenecer estos picapleitos a los que, cuando se repartieron las neuronas, debieron tocarles unas bolsas de cacahuetes.

Y de todo esto yo me quedo con lo de Coño Insumiso, fantástica irreverencia y jubiloso estandarte que quiere acabar con la represión que han intentado, a lo largo de los siglos, implantar esos sectores de la sociedad que aborrecen a la mujer si no responde a sus cánones e intereses.

Polonia Castellanos, fundadora y presidenta de la Asociación de Abogados Cristianos, la acusadora. RTVE
Polonia Castellanos, fundadora y presidenta de la Asociación de Abogados Cristianos, la acusadora. RTVE

Ese parece ser el mensaje de la justicia española, criminalizando a las que realizaron una parodia, una forma inocente y lúdica de protestar por un largo calvario de ninguneos laborales y marginaciones infinitas.

A mí me causa mucha alegría esta comitiva, porque “coño” ha sido una palabra que ni nos atrevíamos a mentar las educadas muchachas de mi generación. Concretamente en mi caso, la única vez que mi madre me sacudió dos tortazos que escocieron de lo lindo fue por decirla a gritos.

Así que si ahora se airea en romería me parece una verdadera y revolucionaria reivindicación, e igualmente me parece genial que en el Reino Unido se vaya a inaugurar un Museo de la Vagina. Será el próximo 16 de noviembre. Yo estoy ahorrando ya, por si, a pesar del Brexit, pudiera ir.

¿Alguien se anima? Si no hay billetes, nosotras podemos volar con la escoba. ¿Acaso no dicen también que las mujeres somos brujas?

(Elisa Blázquez Zarcero es periodista y escritora. Su último libro publicado es la novela La mujer que se casó consigo misma. Diputación de Badajoz).

SOBRE LA AUTORA

Una colaboradora muy especial

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