viernes, 1 julio, 2022
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El olvido histórico de Arroyomolinos de la Vera

La precariedad laboral y el envejecimiento demográfico causan la despoblación que sufre la localidad

La noche asoma en Arroyomolinos de la Vera (Cáceres). Desde La Atalaya del pueblo, el impresionante atardecer deja entrever la silueta de Crecencia Rivero, una de las pocas residentes tras el éxodo del pueblo iniciado en los sesenta. A su lado, un par de gatos callejeros merodean entre sus piernas y no duda en acariciarlos, mientras disfruta de las cotidianas vistas de su hogar. Ella siempre ha sido de buenas costumbres, y bajar a por el pan o un simple paseo por las estrechas callejuelas que caracterizan todo el vecindario forman parte de su rutina. Sin embargo, con el traslado de muchos vecinos a las grandes ciudades en la época en la que ella se moceaba, el pueblo cambió por completo.

Lucía Suárez Ramos
Lucía Suárez Ramos

Arroyomolinos de la Vera, Extremadura.-

Finalmente anochece, y Crecencia abandona la plazuela para dirigirse a su casa. Por el camino se encuentra con su hermana, Fe Rivero. Ambas comentan brevemente la “catástrofe gradual” de la que están siendo víctimas.

-La despoblación está afectando mucho. Los veranos llenos de niños y adolescentes ya no existen aquí- alegó Fe mientras su hermana asentía, entristecida.

Arroyomolinos de la Vera, pequeña localidad situada a veinte minutos de Plasencia, tomó su nombre de uno de los eventos más importante del pueblo, conocido como la batalla del Arroyo de los Molinos. Sin embargo, no fue el único motivo. Fue la gran cantidad de cauces que atraviesan este pueblo lo que llevó al rey Alfonso IX a ordenar su construcción, para fundarse finalmente en 1228. Poco a poco fueron forjándose los monumentos que hoy en día siguen en pie, como la famosa iglesia parroquial católica, bajo la advocación de San Nicolás de Bari, o la destacada Fuente del Llano, también conocida como el “Pilón” o el “Caño”, cuya agua es utilizada por algunos vecinos para regar las flores o simplemente para refrescarse en verano.


Su altitud, a 617 metros sobre el nivel del mar, lo convierte en el tercer municipio más elevado de La Vera, detrás de Piornal y Guijo de Santa Bárbara.


Es, sin duda alguna, uno de los pueblos más ricos de la comarca, históricamente hablando. Todo esto, sin mencionar su altitud. Su altitud, a 617 metros sobre el nivel del mar, lo convierte en el tercer municipio más elevado de La Vera, detrás de Piornal y Guijo de Santa Bárbara.

Una calle de la histórica localidad.
Una calle de la histórica localidad.

UN PUEBLO DE COSTUMBRES…

Desde su origen, los vecinos siempre se han sentido “como una familia”, debido, entre otras cosas, a las numerosas actividades que siempre han fomentado dicha unión. María del Puerto Ramos, hija de mujer remoliniega, recuerda su infancia con “La Carrera de los Gallos” y “Los Jurramachos”, fiesta esta última donde un grupo de personas, con la cara tapada y portando ropas viejas, deambula por el pueblo e interactúa con sus ciudadanos. Aunque, si tuviera que quedarse con un momento en el pueblo, tiene claro que serían todas y cada una de las fiestas de “San Roque”, celebradas cada año en el mes de agosto. Puerto recuerda su adolescencia como “unos veranos inolvidables y llenos de buen rollo”, y asegura que sigue intentando mantener esa “tradición veraniega”, trayendo a sus hijos al menos tres veces al año.


Una de las caras más jóvenes del pueblo, Elisa Torés, prima de José Luis, con tan solo 16 años está al corriente de toda la situación.


Otro punto de vista diferente es el que mantiene Miriam Vicente, una de las pocas mujeres jóvenes que aún siguen empadronadas allí, y quien prefiere destacar la juntada de amigos en “La Chaquetía”, celebrada cada 1 de noviembre, y consistente en el mítico asado de castañas. Miriam también conoce lo que es pasar la niñez y gran parte de la adolescencia en un lugar como este. Así era Arroyomolinos, un pueblo de tradiciones en el que se podía pasar de jugar a su famoso juego de “Los Palillos” a una comida con amigos, cuyos protagonistas eran el vino de pitarra y el licor de gloria, que se convierte en acompañante principal, así como los típicos bollos de pascua y mostillo, para poner un toque dulce al final del almuerzo.

El duro trabajo en el campo.
El duro trabajo en el campo.

…QUE YA SON HISTORIA

Sin embargo, estas costumbres ahora son historia. En “La Parrilla”, bar significativo del municipio, se encuentra José Luis Vicente, antiguo habitante de Arroyomolinos durante gran parte de su vida. Ante la cuestión que se le plantea, el hombre resopla y dice:

-Vivir en un pueblo es diferente, ¡nada que ver con una ciudad! Arroyomolinos de la Vera es pequeño y tranquilo, vivir en él es único -y añade que toda la gente es “sencilla, afable y especial”, y ello es, sin duda, lo más característico.

Entonces, ¿por qué la partida de tantos vecinos? Vicente explica el motivo de su marcha. A pesar de haberse sentido siempre “como en casa”, el hombre, de 43 años, reconoce que tuvo bastantes trabas a la hora de encontrar trabajo allí. Y es que la precariedad laboral es un hecho que cada vez absorbe más al pueblo. Tras la pandemia, más de la mitad de los negocios se vieron obligados a cerrar, entre ellos la piscina municipal. Todo esto, sumado a la emigración iniciada en la segunda mitad del siglo XX ligada al crecimiento de la industrialización, ha ido convirtiendo esta villa en un “lugar desierto”.

Minutos después entra al bar una de las caras más jóvenes del pueblo, Elisa Torés, prima de José Luis, y que con tan solo 16 años está al corriente de toda la situación. La adolescente lleva viviendo toda su vida en este municipio con sus padres y su abuela, y por ahora tiene intención de quedarse. No obstante, cuando sea mayor de edad está segura de que buscará un futuro fuera de aquí, y no dudará en “ahuecar el ala” y “abrirse a nuevos mundos”, pues simplemente para ir al instituto debe desplazarse hasta la ciudad de Plasencia, a 25,6 kilómetros de su lugar de residencia.

Uno de los temas que más preocupa al pueblo, y una de las principales causas del envejecimiento de la población, es la falta de escolarización para los más pequeños y jóvenes. Por ello, decidimos visitar Tejeda de Tiétar, uno de los pequeños pueblos que conecta con Arroyomolinos, donde se encuentra el Colegio Público Rural Agrupado, centro de enseñanza de Educación Infantil y Primaria. Virginia es una de sus docentes y no duda en tratar con prudencia la grave situación del pueblo vecino. Es su tercer año en el centro educativo, y asegura que ha contado ya con algunos alumnos y alumnas del pueblo contiguo, a quienes define como “encantadores” y “buenos estudiantes”. Reconoce, preocupada, que Arroyomolinos necesita con urgencia unas infraestructuras que aseguren la escolarización de muchos de los niños residentes allí.

El entorno, como toda la Vera, es maravilloso
El entorno, como toda la Vera, es maravilloso

EL SALVAVIDAS DE ARROMOLINOS

Los primeros rayos de sol iluminan un nuevo día en el municipio. En la plaza de España espera Manuel Mateos Campos, actual alcalde de Arroyomolinos de la Vera, quien repasa las soluciones que se plantea el Consistorio para evitar el “gran declive” de la villa, mientras recorre todas y cada una de las diminutas calles que rodean el centro del pueblo, acompañado por una brillante y luminosa mañana. Reconoce que lo más difícil de su cargo es “agradar a todos con una actuación”, pues asegura que una reforma en el pueblo es “una alegría para algunos y una molestia para otros”.

Mateos afirma que están trabajando en algunos cambios para “mejorar el bienestar de los vecinos”, entre ellos, la puesta en funcionamiento del centro de mayores. El proyecto estaba programado para 2014, pero se paralizó debido a un concurso de acreedores presentado por la empresa constructora. Sin embargo, para este responsable municipal, del Partido Popular (PP), no existen límites, y apoya el resto de las reformas que ayuden al pueblo a “dar un paso más allá”.

-Siempre hay mucho que hacer y muchas necesidades que cubrir -reconoce, por lo que, entre otras iniciativas, ha decidido fomentar la participación de la villa en programas de turismo como Adicover, que impulsa la Asociación para el Desarrollo Integral de La Vera, con el objetivo de hacer de Arroyomolinos “un pueblo lleno de vida e historia”.

Lucía, una prometedora periodista
Lucía, una prometedora periodista

(Reportaje fotográfico de la autora).

(Lucía Suárez Ramos es estudiante de 1º de Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Documentación y la Comunicación de la Universidad de Extremadura).

(Aula de Periodismo es una sección concebida por PROPRONews para dar cabida a colaboraciones de estudiantes de Periodismo, Comunicación Audiovisual y análogos, a fin de que dispongan de un medio y un espacio donde empezar a publicar libremente sus reportajes, artículos, entrevistas y crónicas.

En PROPRONews nos sentiremos muy honrados si futuros grandes profesionales de la información hacen constar en sus historiales, el día de mañana, que su primer trabajo publicado apareció en nuestro medio).

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