Lucia Beijlsmit, coleccionista, artista y mecenas

La creadora holandesa ha encontrado en Extremadura su refugio y su jardín soñado

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Lucia en su taller, con sus herramientas.
Lucia en su taller, con sus herramientas.

Una mujer que ha buscado su camino, luchando contra las dificultades, en una vida nada fácil. Esa mujer se llama Lucia Beijlsmit y nació en Ámsterdam (Holanda) en 1949. Después de acabar sus estudios, con 23 años marchó a vivir en América, a El Salvador, donde permaneció algunos años. Luego, de América a África, para residir en Angola. En medio, vivencias familiares en Nepal. Después de enriquecerse con múltiples culturas y convertirse en una políglota ciudadana del mundo, decidió retirarse a Extremadura, su refugio, donde ha creado un magnífico jardín de esculturas. Este artículo es el primero del autor de una serie dedicada a las mujeres mecenas del arte.

El profesor Alejo Hernandez Lavado.
El profesor Alejo Hernandez Lavado.

Cáceres, Extremadura.-

Hoy no voy a escribir desde la objetividad, sino desde la subjetividad. Ni siquiera me interesa la verdad, y menos aún la post verdad. Hoy me interesa la emoción, los sentimientos, la afectividad, la admiración.

Cuánto más leo sobre arte, sobre la historia del arte, sobre los artistas, menos claro tengo qué es arte y qué no es arte. Es más, paso ya de encontrar una definición que me satisfaga, que reúna los elementos descriptivos que me identifiquen algo como arte. Por eso, cada vez me centro más en las emociones y, por eso, cada vez me interesa de la creatividad aquello que me emociona, que me conmueve, que me abre la mente y los sentidos.

Tampoco me importa a estas alturas de la vida definir a la mujer. Si algo tengo claro es, que en general, las mujeres son más interesantes (como dice José María Pagador), y más admirables que los hombres. En este punto de vista, mucho tiene que ver mi madre. Ella siempre me ha demostrado que una mujer no es inferior a un hombre en nada. Desde sus circunstancias, con su palabra, y con toda la fuerza de la educación, me ha trasmitido, y me sigue trasmitiendo, a sus 95 años, que la mujer sigue sin ocupar en el mundo, en la sociedad y en la vida el rol que le corresponde. Y no me vale la realidad indiscutible de las mujeres que han podido desarrollar su vida científica y académica sin especial discriminación, porque ellas, como las del sector sanitario, han sido la avanzadilla que comenzó a conquistar la plena igualdad, que no la identidad. No deseo que la mujer sea idéntica al hombre, en absoluto. Cada cual tiene su identidad. Quiero simplemente que no sufra discriminación alguna por ser mujer, porque es una situación absurda, ilógica y sin sentido, se mire por donde se mire.


En Salorino, un pequeño pueblo cacereño, ha creado, con su compañero Jaspert, un jardín de esculturas en la naturaleza.


Viene todo esto a que hoy, quiero hablar de una mujer, de una artista, de una mecenas por la que siento cariño y admiración. Una mujer que ha buscado su camino, luchando contra las dificultades, en una vida nada fácil. Esa mujer se llama Lucia Beijlsmit y nació en Ámsterdam (Holanda) en 1949. Después de acabar sus estudios, con 23 años marchó a vivir en América, a El Salvador, donde permaneció algunos años. De América a África, para residir en Angola. En medio, vivencias familiares en Nepal. Después de enriquecerse con múltiples culturas y convertirse en una políglota ciudadana del mundo, decidió retirarse a Extremadura. No como Carlos I de España, para apartarse del mundanal ruido, porque ella sigue plenamente conectada con el mundo y con todos los movimientos intelectuales y creativos a nivel mundial.

Collage a partir de imágenes de El Salvador, Angola, Nepal, Tailandia y Holanda.
Collage a partir de imágenes de El Salvador, Angola, Nepal, Tailandia y Holanda.

LECTORA, VIAJERA, CREADORA

Lucia es una consumada lectora que no deja de viajar por España y fuera de España, reencontrándose con otras culturas y enriqueciéndose y creciendo como persona y como artista. Pero siempre volviendo a su hogar, en Salorino, un pequeño pueblo cacereño donde ha creado, con su compañero Jaspert, su jardín de esculturas en la naturaleza. Un espacio mágico en el que se mezclan obras de los artistas que ella más valora y que empezó a coleccionar hace muchos años, con otras suyas, y la aportación constante de Jaspert. También una mujer puede reflejar la riqueza del hombre que tiene a su lado, cuando ese hombre sabe ser el compañero que le ayuda a ser ella misma y sacar a la luz toda su creatividad.

Lucia tiene en Salorino su hogar, su estudio, sus radiales, sus martillos, sus sierras Todo un pesado aparataje que a uno le sorprende en una mujer de aparente fragilidad. Ella es permanente contradicción en su persona, en su vida, y en su obra: blanda y dura, firme y flexible, pero siempre sencilla, natural, esencial. Siempre buscando sacar de cada piedra, de cada elemento de la naturaleza, todo lo que esconde en su interior. Explora y busca en su entorno, pero no como los surrealistas un “objet trouvé” o “ready-made”. Ella busca materiales de la naturaleza para simplificarlos y buscar en su interior todo lo que encierran. En Salorino se ha encontrado con la diabasa. Una roca que no es infrecuente encontrar en Extremadura, que es extremadamente dura y resistente. Una roca que guarda varios colores diferentes, desde un negro intenso y profundo a un gris ligero, según se trabaje. A la vez, su densidad le confiere una sonoridad especial, que Lucia sabe aprovechar sabiamente.

Collage de fotos de diferentes ángulos del jardín de esculturas de Salorino.
Collage de fotos de diferentes ángulos del jardín de esculturas de Salorino.

No es en estricto sentido una artista conceptual, en cuanto que no parte de una idea para realizar su obra, sino que busca en el interior de cada material lo que encierra y lo que el mismo puede expresar. Desarrolla su creatividad buscando en su propio interior y en el de los materiales, más que desarrollando una idea previa. A veces encuentra y a veces, simplemente, cambia de piedra.


Lucia desarrolla su creatividad buscando en su propio interior y en el de los materiales, más que desarrollando una idea previa.


Es una artista minimalista, en cuanto lo que le interesa es la esencia de las cosas. Una artista apegada a la naturaleza, que realiza su obra a partir de troncos de árboles, piedras que desechan en las canteras, lana y tejidos naturales. Todo ello lo transforma sin añadirle elementos, sin colorear, sin alterar. Como Picasso, sigue la regla de que la inspiración llegue con la traspiración, o sea, con el trabajo constante. Indagando, al tener la materia entre sus manos, por dónde van las vetas del mármol, de la madera o de cualquier otro material natural.

Lucía en su jardín de Salorino, junto a una de sus obras.
Lucía en su jardín de Salorino, junto a una de sus obras.

No busca gustar, se busca a sí misma, sin más pretensiones. Por eso, su obra es una proyección de ella misma. Ni el mercado ni el reconocimiento ni el dinero son objetivos a perseguir. Aspira a fundirse cada vez más con la naturaleza, esa naturaleza increíble que hay en los pueblos cacereños, donde cada vez se asientan más personas que ansían paz, arte y naturaleza. Y ese deseo de explorar nuevos espacios, nuevos mundos, nuevas culturas, junto al amor a una naturaleza como la que tenemos en Extremadura es el motivo de venir aquí. Venir como holandesa, porque ella sigue sintiéndose holandesa y orgullosa de todo lo bueno de su país y de sus gentes. Aunque no está orgullosa de la destrucción de la naturaleza que el desarrollo industrial y un consumo voraz ha provocado en Europa, incluida Holanda.

ARTISTA COMPROMETIDA

Sus dos últimas actividades han sido los días 16 y 18 mayo pasado. La primera en el Valle de Valdeflores. En el espacio y en el lugar donde aún pende el riesgo de que la naturaleza se convierta en el agujero negro de una mina de litio. En plena naturaleza ha colgado de los alcornoques centenarios telones de arpillera de tres metros de altura que mueve el viento intentando infundirles vida. Las piezas fueron donadas por la artista para que se subastaran y obtener recursos a fin de que la plataforma Salvemos la Montaña, pueda seguir luchando por este enclave amenazado. Hoy, con excepción de las expuestas en el Museo Vostell, cuelgan en los hogares de las personas que con su generosidad y amor al arte ofrecieron el precio más alto.

“Flores de luto”, imágenes esquemáticas tejidas por Lucia con lana negra sobre arpillera en el Valle de Valdeflores.
“Flores de luto”, imágenes esquemáticas tejidas por Lucia con lana negra sobre arpillera en el Valle de Valdeflores.

En las arpilleras, abstracciones geométricas inspiradas en la naturaleza del entorno, realizadas con lana negra. Todo ello, el día de la esquila de un rebaño de ovejas merinas de la variedad negra. Una variedad en extinción que aún se puede encontrar en Extremadura, Andalucía y Castilla y León, y que, por Resolución de 11 de abril de 2012, el Ministerio de Agricultura aprobó el último programa de mejora de la variedad negra de raza ovina merina.

La raza Merina Negra es el ovino ancestral de la mitad suroccidental de la Península Ibérica. Diversos autores romanos como Marcial o Plinio hablan de los rebaños de ovejas merinas negras en el entorno del Guadalquivir y de la gran calidad de su lana oscura en la época del imperio romano.

Ovejas negras pastando en el Valle de Valdeflores.
Ovejas negras pastando en el Valle de Valdeflores.

La recuperación de las ovejas merinas negras en el proyecto Merineando, así como en Laneras ambos, dentro de la plataforma cooperativa ACTYVA, sigue llenando de contenido el valle de Valdeflores, en un desarrollo económico sostenible junto a la ciudad de Cáceres. Esta variedad negra de ovejas merinas casi se extinguió en el apogeo de la Mesta, por razones de mercado. La demanda de la lana blanca, fácil de teñir, era la que había que satisfacer.

La Junta de Extremadura también tiene reconocida a la raza de ovejas negras merinas. No se trata, por tanto, de inventar una raza ni una variedad, sino de recuperar una raza que el mercado descartó en favor de ovejas blancas que permitían mejor teñir la lana de cualquier color. Precisamente, esa lana negra de los proyectos Merineando y Laneras, es la que Lucia ha fundido en la arpillera, para hacernos reflexionar sobre la destrucción de la naturaleza por un consumo sin límites, que acabe, en no muchos años, con la habitabilidad de la tierra.

Cuenco sobre tronco de árbol en mármol de Estremoz, en el Jardín de Salorino.
Cuenco sobre tronco de árbol en mármol de Estremoz, en el Jardín de Salorino.

El 18 de mayo pasado, Día de los Museos, ofreció la artista otra exposición en el museo Vostell, con tres secciones, todas en torno a la lana y unidas a los espacios que durante centurias formaron parte de un lavadero de lanas. Una, El rebaño, creada con lana blanca sobre arpilleras. Frente a la rueca del lavado de la lana, las obras creadas para Valdeflores (Flores de luto). Un tercer grupo de piezas ofrecían reflexiones sobre Los Barruecos, un espacio singular donde el arte, la vida y la naturaleza se funden en una sola identidad. Un espacio siempre unido a lo más primario y elemental. Arpilleras que recuerdan un tótem primitivo y en las que la creadora se proyecta a sí misma en la más completa sencillez.

Lucia, integrada en el atardecer, en una de las obras realizadas para el Museo Vostell Malpartida.
Lucia, integrada en el atardecer, en una de las obras realizadas para el Museo Vostell Malpartida.

Lucía piensa que los extremeños no somos conscientes del inmenso valor que tenemos en Extremadura con nuestra naturaleza, pero en esto parcialmente se equivoca. Cada vez más extremeños somos plenamente conscientes del valor excepcional que el paisaje, la naturaleza y el medio ambiente aportan a Extremadura. Cada vez somos más los extremeños que no estamos dispuestos a consentir que, por un desarrollo económico insostenible disfrazado de falsa sostenibilidad, se destruya Extremadura. Una destrucción que se está orquestando con la administración minera de la Junta de Extremadura, y una ley de minas franquista y obsoleta, incompatible con un desarrollo económicos sostenible. Cientos de proyectos mineros pretenden convertir Extremadura en un queso gruyere, junto a miles y miles de hectáreas cubiertas de placas solares que destruyen lo más valioso que conserva Extremadura, su naturaleza. Hay que conseguir desarrollo económico en Extremadura, hay que crear empleo en Extremadura, pero sin destruir la naturaleza. No sólo con minería, con placas solares, con enormes embalses hidroeléctricos y centrales nucleares se consigue desarrollar un país o un territorio. Existen otras muchas opciones. La prueba de ello es que, en Extremadura, ni las centrales nucleares, ni las enormes presas hidroeléctricas, ni las más grandes instalaciones de placas solares de Europa, ni cientos de minas, han servido para que dejemos de ser la región menos desarrollada económicamente de España y de Europa.

Si siguen expoliando y destruyendo la naturaleza que aún conserva Extremadura, perderemos nuestro presente y nuestro futuro en favor de un mundo empresarial que sólo tiene la responsabilidad social corporativa como un mero instrumento de imagen, pero que no es responsable ni es social. Un mundo empresarial, al que ahora lo único que le interesa es lucrarse con los fondos europeos. Unos fondos que pueden acabar enriqueciendo a los más ricos y destruyendo los territorios mejor conservados de España y con ellos empobreciéndolos aún más. Y frente a todo esto, también lucha y crea Lucia Beijlsmit.

(NOTA: Los collages y las fotografías que ilustran este trabajo han sido realizados por Alejo Hernández Lavado).

ARTE POR LA MONTAÑA

La Plataforma Salvemos la Montaña de Cáceres, entre sus muchas acciones en defensa del entorno natural de la capital cacereña y de la propia ciudad monumental, contra la pretensión de la compañía minera australiana Infinity Lithium de abrir una nociva mina de litio en la misma, ha organizado una actividad artístico-reivindicativa titulada Arte por la Montaña, que empieza hoy, 17 de junio, y se prolongará hasta el 4 de julio. Se trata de una exposición colectiva de arte a beneficio del movimiento que lucha por salvar la Sierra de la Mosca de la agresión de la citada empresa minera.

Numerosos artistas, entre ellos, Lucia Beijlsmit, han donado sus obras para este fin y aún pueden seguir donando todos aquellos creadores que lo deseen, contactando con el correo o el teléfono que reproducimos al final.

La exposición tiene lugar en Los Siete Jardines de la ciudad cacereña. El lema de la acción es PROTEGEMOS LA SALUD, LA VIDA, LA BIODIVERSIDAD, EL FUTURO DE CÁCERES, UN MODELO DE CIUDAD HABITABLE.

(Para donaciones e información: mail: salvemoslamontanadecaceres@gmail.com
teléfono: 637 80 49 29)

(Alejo Hernández Lavado es doctor en Derecho, profesor universitario, delegado y asesor de Hispania Nostra y Europa Nostra, y un reconocido defensor del Patrimonio Cultural).

SOBRE EL AUTOR

Alejo Hernández Lavado, ilustre profesor y defensor del patrimonio, nuevo colaborador de PROPRONews

Nuestro colaborador Alejo Hernández Lavado, nuevo académico correspondiente de la Real Academia de Córdoba

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