¿Camino sin retorno?

La Humanidad está siguiendo una deriva que no invita precisamente al optimismo

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El futuro del mundo está en nuestras manos. RTVE
El futuro del mundo está en nuestras manos. RTVE

El cambio sin precedentes que está viviendo la Humanidad, con un avance asombroso de la ciencia y la tecnología; un creciente control de las sociedades por parte de los gobiernos, control que se ve incrementado a causa, o con la excusa, de la actual pandemia; un cambio de paradigma en las metas y los objetivos sociales; y una reconfiguración global de los poderes y las hegemonías, llevan al autor a preguntarse si estamos recorriendo un camino sin retorno. En nuestras manos está llevar a nuestro mundo hacia un futuro mejor.

Francisco Bautista Gutiérrez
Francisco Bautista Gutiérrez

Desde el comienzo de los tiempos han existido emperadores, reyes, gobernantes en definitiva que han intentado convertirse en los dueños de la sociedad. Líderes con carisma, como Napoleón, Aníbal, conquistadores que desaparecieron y, con ellos, sus imperios. Han surgido civilizaciones que maduraron, se marchitaron y dieron paso a otras.

Actualmente, el mundo está viviendo un cambio sin precedentes. Navegamos a veces sin rumbo fijo, cuando ahora precisamente debería ser al contrario. Nos acercamos a las nuevas tecnologías, y, como algo que observamos como normal, podemos acceder y compartir infinidad de datos, de conocimientos, aunque perdemos interés por muchas cosas, por saturación generalmente, y tampoco somos capaces de unir esfuerzos para combatir cualquier problema que se nos presente, como ha sucedido ahora con este virus.

Continúa la historia, sin embargo, y si algo nos ha enseñado es que uno solo, entidad o gobierno, y menos aún populista, no puede hacerlo, por mucho que intente atraerse, comprando en la mayoría de los casos, a quien precise, manejando los hilos de aquellos que necesitan, como políticos, medios de comunicación, doctores y un largo etcétera.

Perdemos a pasos agigantados los valores que se deberían conservar y proteger, en el ámbito de cada una de las sociedades en las que queremos que algún día vuelva a florecer lo auténtico.

El peligro de un lavado general de cerebro es creciente. RTVE
El peligro de un lavado general de cerebro es creciente. RTVE

LAVADO DE CEREBRO

Es difícil y no es de ahora. Algunos autores se dieron cuenta de ello. Por ejemplo, hace setenta años, Orwell escribió 1984, una novela en la que plantea una civilización futura, con manejo de la conciencia a través del miedo, torturándonos con pantallas de televisión que golpean a todas horas el cerebro con noticias que se pretende que lleguen a todo el mundo. Un lavado de cerebro que comienza desde el nacimiento hasta el final de los días. En esta novela se busca la creación de la raza adecuada a los intereses de los que mandan.

Y estamos viviendo algo parecido, un arresto domiciliario, una educación impuesta, unas leyes sacadas a la sombra del miedo, un disfrazar la realidad con historias que no vienen a cuento, una amenaza constante que ha conseguido que la gente, al desaparecer en parte la cautela, se vuelva imprudente, tratando de vivir momentos arrebatados. Culpamos a las generaciones de jóvenes. Ellos viven el tiempo más acelerados de lo que sería conveniente, y no es por incultura, están bien preparados, son receptivos a la nueva realidad que les ha tocado vivir y ganan protagonismo en una sociedad que hace discriminaciones en razón de la edad.


Perdemos a pasos agigantados los valores que se deberían conservar y proteger.


En definitiva, estamos en una decadencia de la sociedad en la que vemos que han desaparecido valores e ideas y observamos cómo predomina en muchos ámbitos la corrupción. Se olvida la historia, la lucha de los antepasados, las tradiciones y la cultura del honor, de la honradez, a cambio de unas leyes que van enfocadas la mayoría de las veces a socavar las libertades.

Nos hacen débiles a todos, incluso a esos jóvenes, porque perdemos los referentes de nuestros antepasados. Nos obligan a ser consumistas, para tenernos subordinados al poder económico, haciendo que solo vivamos para intentar acumular dinero, y así nos forman en la debilidad.

Ya no existe aquel tipo de hombre dominante, duro pero honrado, fiel a su país y a la familia. Vamos camino de que nos gestionen nuestras vidas desde el poder, auxiliados por la tecnología mal entendida, embotándonos con la pantalla y consiguiendo un aislamiento de la sociedad, perdiendo la confianza no solo en los gobiernos sino en todo lo que rodea a estos.

El ocaso del sujeto, su decadencia es algo palpable cuando observamos cómo se desintegran valores, culturas y, de paso, la propia persona. Nos obligan a un consumismo que nos hace tiranos cuando no podemos conseguir todo aquello de lo que nos encaprichamos, y todo enmarcado dentro de un pesimismo generalizado, porque así lo quieren, dado que lo negativo suscita más atención que aquello que es positivo. ¿Adónde va la Humanidad?

(Francisco Bautista Gutiérrez, marino militar, ha sido Mayor de la Flota y profesor, y es hidrógrafo, oceanógrafo y escritor).

SOBRE EL AUTOR

Francisco Bautista Gutiérrez, exMayor de la Flota, hidrógrafo, oceanógrafo y escritor, nuevo colaborador de PROPRONews

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