Llamadme confusa…

… pero lo de la venta de armas a Arabia Saudí después de todo lo que pasa, incluido Yemen y el asesinato de ese pobre periodista, es para estarlo

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Según Pedro Sánchez, hay que tener altura de miras. PROPRONews

Llamadme confusa, sí, y lo estoy, pero no confusa a tontas y locas, confusa con carga filosófica, es decir confusa de seguidora de Confucio que “fue un chino japonés de lo más antiguo que inventó la confusión”, como lo explicó aquella aspirante a Miss Universo. Que sí, mucho reírnos con su salida, pero que de tonta no tiene un pelo de su preciosa melena, ya que después del patinazo acabó comercializando una marca de camisetas llamada, ¿lo adivinan?, “Confucio”.

La periodista, con su perro Killer
La periodista, con su perro Killer

Ahora que la filosofía volverá a las aulas en olor de multitudes, a ver si se remedia el destrozo que le ha causado Internet haciéndonos creer que Paulo Coelho es un gran pensador, se me pone cara de escéptica para decir que me aspen si capto algo, o sea (con el tono de estar perdiendo la paciencia), “solo sé que no sé nada”, y que cada vez entiendo menos los entresijos de la alta política, no digo ya de las finanzas.

Pero de sabios es rectificar, así que tendré que aceptar pulpo como animal de compañía ante la postura del gobierno, alineándose con el PP, para justificar que a pesar de todo seguirán vendiendo armas a Arabia Saudí, plantándole cara a Angela Merkel, que ya sabemos que es la que parte el bacalao, y la que ha pedido que se les corte el grifo armamentístico a los del real pañuelo en la cabeza.


Según Borrell las bombas españolas son más listas que los niños de Castilla y León y no hacen daño nada más que a los malos.


Y yo, que me sentí tan orgullosa cuando la ministra Robles dijo que de venderles bombas a los saudíes nada, tardé un tris en retornar a la confusión cuando Borrell nos aclaró que las bombas españolas son más listas que los niños de Castilla y León y no hacen daño nada más que a los malos. Luego Kichi, que lo mismo levanta el puño entonando la Internacional, que te canta la salve rociera, remató la faena diciendo que a ver de qué van a vivir los pobres trabajadores de Navantia si no construyen las corbetas que nos encarga Arabia Saudí, corbetas que sólo le faltó añadir. para tranquilizar su conciencia, tienen un destino lúdico, el de llevar la alegría y el amor, cual vacaciones en el mar, a los pobres yemeníes, esos grandes olvidados que por culpa del abyecto régimen saudí padecen la mayor hambruna de los últimos cien años, por no hablar del horror de las bombas, que, perdona Borrell, no solo matan indiscriminadamente, sino que están masacrando a toda la población civil de ese desgraciado país.

Menudo susto debe tener encima el emérito por si se le acaban las comisiones, o el yerno de Aznar, que, ¡sorpresa!, tiene negocios en la construcción del AVE saudí, también bautizado con el evocador nombre de AVE del desierto, que (me vais a permitir un inciso), siempre que sale a relucir ese prodigio de la velocidad ferroviaria, me acuerdo de Extremadura (años lleva suspirando por un tren digno), y de un líder regionalista, Pedro Cañada, que nos convocaba a los periodistas a una rueda de prensa todos los lunes, allá por los 90 (del siglo pasado, claro) y repetía machaconamente que no se creía lo del AVE, para añadir una coletilla graciosa cada vez que se anunciaba una millonaria partida para su construcción: “… A ver si en vez de un AVE, nos van a traer una gallina”. Un visionario es lo que fue, su profecía se ha cumplido con creces, no es que Extremadura (y otras regiones olvidadas) tenga trenes como gallinas, es que parecen pollos descabezados…

HABLANDO DE PÁJAROS, SUSANA DÍAZ…

Y hablando de pájaros, aquí el que no corre vuela, Susana Díaz, por ejemplo, con esa asombrosa capacidad suya para decir en un solo discurso (y si me apuráis en una misma frase), una cosa y su contraria, acaba de afirmar que es posible defender los Derechos Humanos y venderle lo que sea menester a Arabia Saudí, bombas y corbetas de guerra mayormente, ¡toma oxímoron! Por favor, ¡un profesor de filosofía que me lo desembrolle ya!


Kichi, que lo mismo levanta el puño entonando la Internacional, que te canta la salve rociera, remató la faena diciendo que a ver de qué van a vivir los pobres trabajadores de Navantia.


El gobierno, por su parte, pide prudencia y argumenta que hay que comprobar el desenlace de esa película de terror que ha sido el asesinato por desmembramiento en vida del periodista y crítico con el pavoroso régimen saudí Jamal Khasoggui. Mientras tanto, y a la espera de que vayan apareciendo sus trozos, sugiero que llamen a los expertos de Mentes Criminales para desentrañar el “misterio”, porque esta muerte va teniendo ya más versiones que el Yesterday de los Beatles, o que etiqueten las bombas con un letrero que diga “¡Ojo, que hacen pupa!”, y luego ya, si hay quien se pone a tiro, y resulta despanzurrado, pues será bajo su responsabilidad. Como el tabaco, que abres la cajetilla a tientas, para no ver la lengua purulenta de la foto ni la letra gorda que te grita Fumar mata.

Añade Pedro Sánchez que hay que tener altura de miras. Margarita Robles ha ido un poco más lejos: “No podemos permanecer impasibles ante la violación de Derechos Humanos, lo que ha ocurrido es de una enorme gravedad”. Pero aquí seguimos, aguardando al filósofo que nos explique cómo conjugar las palabras bomba, Arabia Saudí, corbeta de guerra y los cacareados pero poco respetados Derechos Humanos, o sea, lo que viene a derivar en el “ser o no ser” de Hamlet.

Hay que elegir, o decir NO, tajantemente, y buscar una solución a los astilleros, que renquean desde hace tiempo (en este enlace hay una información muy interesante https://blogs.publico.es/dominiopublico/26517/fabricar-armas-y-puestos-de-trabajo-carta-abierta-de-pepe-beunza/?src=fbiacanon), y a los que construir las corbetas de marras les supondrá solo un transitorio respiro, o, ya puestos, se legaliza además el narcotráfico, que también da de comer a mucha gente, y de propina, y por paliar el paro, la trata y los vientres de alquiler, ¡ea!, y así el que esté en el paro será porque quiera. Algo huele a podrido, y sospecho que no es en Dinamarca.

Quizá tan confusa como yo, ande también la reina Letizia, y por eso se puso en la fiesta de los periodistas un escote muy comentado por la prensa del cuore. Ella lo fue, Kashoggi lo era. Ambos dejaron la profesión, aunque por motivos obviamente dispares, eso sí.

Quizás, el pavoroso y siniestro asesinato del periodista saudí sirva para remover conciencias, recordándonos la sangría atroz que padece Yemen, mientras que, quizás, el escotado atuendo de Letizia esté pensado para distraernos de la triste realidad.

O quizás (el último ya), la reina lució ese escote, que ha dejado con la boca abierta a sus fans, en solidaridad con el pueblo yemení y para fastidiar al rey saudita y a su heredero, que a ellos las mujeres les gustan tapadas hasta las cejas. ¿Quién puede saberlo? Dicen por ahí que ella es republicana.

(Elisa Blázquez Zarcero es periodista y escritora).

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