La gran tomadura de pelo de Pedro y Pablo

El electorado progresista, desencantado con dos líderes que le han dado la espalda y no han sido capaces de consensuar algo que estaba al alcance de la mano

484
Dar la espalda a la ciudadanía es un suicidio. RTVE
Dar la espalda a la ciudadanía es un suicidio. RTVE

El electorado progresista de izquierdas de este país está -estamos- que trina. Cuando todo estaba solucionado, con la renuncia de uno y las concesiones del otro, y la investidura del presidente socialista y el gobierno de coalición de izquierdas estaba al alcance de la mano (así lo pronosticamos nosotros, cándidamente, el martes) Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se enrocaron en sus incomprensibles posturas finales y dieron la espalda a sus más de once millones de votantes. Las consecuencias pueden ser desastrosas para los dos, especialmente para Iglesias, y el resultado de unas probables elecciones en noviembre -opción apadrinada con entusiasmo por el “gurú” de Sánchez, Iván Redondo, según fuentes del PSOE- es a día hoy absolutamente incierto, con serias posibilidades de que pueda repetirse en España el tripartito de derechas que echó a Susana Díaz de la Junta de Andalucía.

Nos han engañado a todos, a mí el primero. Todo el electorado progresista de izquierdas de este país dimos por hecho que habría acuerdo, aceptando que no podían ceder a todo desde el principio, y teniendo en cuenta lo mucho que habían cedido ya en las últimas 48 horas. Del no de Podemos al veto a Pablo Iglesias a la renuncia de este a entrar en el Gobierno. Del no del PSOE a incluir a Podemos en el Gobierno a aceptar primero un “gobierno de cooperación” -a saber lo que será eso-, luego uno de coalición y por último la aceptación de dar una vicepresidencia social y tres importantes ministerios sociales a Podemos. Es decir, todo estaba en favor de la investidura y de un nuevo gobierno. ¿Quién podía pensar que todo eso era en falso, que los egos se impondrían, que la testosterona de los machos alfa vencería sobre la imprescindible progesterona para alumbrar un gobierno de progreso?


Piensan más en ellos, en sus intereses personales y de partido que en España.


Habían escenificado la investidura como algo verosímil después de la retirada de Pablo Iglesias y las cesiones progresivas de Podemos, pero parece que llevarla al fracaso estaba ya decidido desde la sala de máquinas de Moncloa, donde organiza, manipula, urde y conspira -ya lo hizo “en favor de” Monago y hay que ver en qué ha quedado Monago gracias a sus consejos y estrategias- el genio de Iván Redondo, que cada día levanta más suspicacias en el PSOE, si es que eran pocas las que levantó desde que Pedro Sánchez tuvo la ocurrencia de ponerle al frente del aparato de Moncloa.

CATÁSTROFE CONTRA LA LÓGICA

La catástrofe de la investidura y de la formación de gobierno no se compadece en absoluto con el desarrollo de los acontecimientos que han protagonizado Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en los últimos catorce meses. Aparte de otras coincidencias y complicidades anteriores -que las hubo, y no todo fueron desencuentros como la votación de Podemos contra Pedro Sánchez en la primera investidura fallida de marzo de 2016-, son de destacar dos hitos fundamentales que hacían pensar que ahora se llegaría a un acuerdo. El primero fue la moción de censura contra Mariano Rajoy, en la que Pedro Sánchez -con el voto afirmativo de Podemos y con otra ayuda supletoria de Pablo Iglesias, que medió con los nacionalistas para que apoyaran al candidato socialista- logró alzarse con la presidencia del Gobierno; eso ocurría nada menos que a primero de junio de 2018, es decir, hace ahora catorce meses. El segundo fue el consenso y la firma escenificada solemnemente en La Moncloa -con una ventana abierta detrás, en escena típica de la marca Redondo- del acuerdo entre el PSOE y Podemos para los presupuestos de 2019, que si posteriormente quedaron en nada no fue por culpa de ninguno de los dos; y eso ocurría en la primera quincena de octubre de 2018.

Es decir, Pedro y Pablo durante los últimos catorce meses mantienen una relación que permite tumbar a Rajoy, hacer presidente del Gobierno al primero, y pactar nada menos que unos Presupuestos Generales del Estado. Pues bien, esos dos personajes, conseguida la victoria inapelable de la izquierda en las elecciones generales del 28 de abril de 2019, y cuando entre los dos tienen más de once millones de votos, a la primera oportunidad de formar gobierno, van y se lían a garrotazos y frustran lo que su electorado esperaba.


Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han despreciado el mandato de más de once millones de votantes.


Tal vez sea verdad que Podemos en un gobierno socialista -o de cualquier otro signo- sea un peligro para el propio gobierno y para España. Podemos se declara antisistema desde el principio, quiere acabar con el “régimen del 78”, implantar la República, terminar con el libre mercado y con la libertad de prensa, etc. etc. ¿Pero acaso no sabía todo eso Pedro Sánchez cuando se dejó aupar por Pablo Iglesias a la presidencia del Gobierno con la moción de censura? ¿Acaso no sabía todo eso cuando escenificó en La Moncloa la pantomima del acuerdo presupuestario entre ambos? ¿Y si firmas un acuerdo presupuestario con una fuerza política, no es para que, si se tiene el poder, gestionar dichos presupuestos al alimón con esa fuerza? Si todo eso fue así hasta ahora, ¿por qué Pedro Sánchez vetó a Pablo Iglesias?

PREGUNTAS SIN RESPUESTA

Hay muchas preguntas que el electorado progresista de izquierdas de este país se hace y para las que no encuentra respuestas. Y ahora, cuando el electorado progresista de izquierdas les da la oportunidad de gobernar juntos con más de once millones de votos, vienen estos dos señores a despreciar esa voluntad mayoritaria por causas que están más en la psicología y la egolatría de ambos que en la realidad de las políticas. De todo esto sale un tufo patológico que sobrecoge.

No se puede llegar al compromiso de un posible acuerdo de último minuto en las últimas 48 horas, cuando se han tenido -y desperdiciado- nada menos que tres meses desde la victoria del PSOE en las generales del pasado abril. Esta dilación inadmisible y suicida -que también cabe imputar en buena medida al “estratega” Iván Redondo, según fuentes socialistas- es impropia de un gobernante responsable, causa un enorme daño al país y, además -incluyendo la investidura fallida y toda su parafernalia- cuesta muchísimo dinero que pagamos los tontos de los votantes y contribuyentes. Es decir, les damos el voto y el dinero y ellos malgastan ambas cosas en nuestras narices con la mayor desfachatez. Por eso hay tanta gente desencantada en estas horas, tanta gente de izquierdas que se están planteando muy seriamente si volver a votar lo mismo y para lo mismo merece la pena.

Una pantomima que dura demasiado tiempo. RTVE
Una pantomima que dura demasiado tiempo. RTVE

Porque además, si Pedro no quería a Pablo desde el principio, ¿por qué no ofreció el PSOE un verdadero gobierno de coalición a Ciudadanos, con propuestas, vicepresidencias y ministerios concretos, con el antecedente del acuerdo de gobierno que ambos suscribieron en 2016?

Todo este razonamiento deja en muy mal lugar a Pedro Sánchez, porque hay una evidencia monumental que salta a la vista de cualquiera: tenía la opción de gobernar por el centro-izquierda con mayoría absoluta -con otro enfoque hubiese podido convencer a Albert Rivera, que también es verdad que tiene una gran parte de culpa en el naufragio de esta opción-, y tenía la de gobernar por la izquierda con una mayoría suficiente -más de 11 millones de votos, sin contar otros apoyos-, y no ha sido capaz de gestionar o llevar a buen puerto ninguna de las dos.

En noviembre se cumplirán 44 años de la muerte de Franco. Sería trágico que un tripartito de derechas perfumado de nacionalcatolicismo y con tics franquistas, racistas, xenófobos y homófobos se hiciera de nuevo ese mes, en unas nuevas elecciones, con el Gobierno de España, y más después de los años de gobierno corrupto del PP. Esta es otra razón por la que el electorado de izquierdas está -estamos- tan sumamente cabreado con lo que acaba de ocurrir.

(José Mª Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Sus últimos libros publicados son 74 sonetos (poesía, Fundación Academia Europea de Yuste), Los pecados increíbles (novela, De la Luna Libros), Susana y los hombres (relatos, Editora Regional de Extremadura) y El Viaje del Tiburón (novela, Caligrama Penguin Random House).

SOBRE EL AUTOR

José Mª Pagador y Rosa Puch, casi 100 años de periodismo

OTRAS INFORMACIONES

Gana Iglesias

La peor faena de un pardillo Iván Redondo

Desesperado, pero todavía listo Pablo

Manifiesto de intelectuales por la democracia constitucional y contra los populismos y los nacionalismos separatistas

Asombroso: Ansón atribuye a Pablo Iglesias la “orquestación” de la moción de censura que echó a Rajoy