Gana Iglesias

La errada estrategia de Iván Redondo coloca al PSOE ante el forzoso hecho consumado de un gobierno de coalición que ni el partido ni el presidente querían

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Pablo Iglesias

La ciudadanía aún no lo sabe, pero ya hay gobierno de coalición, el primero de la democracia. El jueves se producirá la investidura de Pedro Sánchez, pero no de acuerdo a los planes iniciales de este -que lo quería monocolor- sino de acuerdo con los planes de Pablo Iglesias, que consigue colocar en el Gobierno a varios de sus fieles, incluida Irene Montero, y resucitar a su partido y su liderazgo. Dos jugadas maestras del líder de Podemos, que es el verdadero ganador de la investidura hasta ahora, han desbaratado toda la estrategia socialista, por causa principalmente de la equivocada y fantasiosa estrategia de Iván Redondo.

Cuando, después de mucho repetir Pedro Sánchez que solo formaría un gobierno monocolor y, si no lo lograba, convocaría elecciones -con el ánimo alentado por su “gurú” de terminar de destruir a Podemos y pescar los votos del derribo en ese caladero- Iván Redondo urdió la trampa de vetar a Pablo Iglesias dejando la puerta abierta del Gobierno a otros miembros de su ejecutiva, en la convicción de que el líder morado jamás aceptaría la humillación de la censura de su nombre, ni el presidente ni mucho menos su jefe de gabinete esperaban que el correoso e inteligente Iglesias aceptaría el reto y volvería la trampa contra ellos. De esa fallida maniobra típica de Redondo y de la renuncia “providencial” del líder morado vienen los logros que Podemos va a conseguir con su sí del jueves a la investidura de Pedro Sánchez, al que ya no le queda excusa ninguna para rechazar lo que antes decía que aceptaría bajo la condición ya obtenida.


La investidura de Pedro Sánchez el jueves está prácticamente asegurada.


La primera jugada magistral de Pablo Iglesias, es esa, la de su renuncia (La peor faena de un pardillo Iván Redondo). La segunda, la abstención de su partido sobrevenida a última hora de la sesión de investidura de ayer, incluyendo la doble didáctica del voto telemático negativo de Irene Montero emitido con anterioridad. Ese doble mensaje en carambola permitió a Iglesias mostrar por una parte su inicial decisión por el no, ejemplificada en el voto de su mujer, y por otra su disposición total al sí, ejemplificada con el primer paso de la abstención, siempre que Pedro Sánchez acceda a lo que ya no puede negarse después de lo ocurrido.

PREMIO MAYOR

No hay duda ya de que el premio mayor, una vicepresidencia para Irene Montero -¡ahí es nada!- está ya conseguida y solo quedan flecos de negociación de ministerios y contenidos. Tres o cuatro fieles de Iglesias entrarán en el Gobierno de Pedro Sánchez. Pero estos ministros de Podemos tendrán a su vez facultad para nombrar una cascada de subsecretarios, secretarios generales, directores y subdirectores generales, asesores y técnicos, es decir, un elenco que puede oscilar entre las 30 y las 50 personas. Si la vicepresidencia para Montero, de la que ha hablado desde el principio la vicepresidenta Calvo, es el caramelo que el PSOE mostraba, también es el logro mayor que Podemos consigue, si era un señuelo para unos ha sido un objetivo para los otros, y si para Pedro Sánchez ese ha sido el precio mayor del error de su estrategia, para Pablo Iglesias es la verdadera ganancia de la operación, por lo que el cargo tiene de altura, visibilidad, autoridad y, ¿por qué no decirlo también?, remuneración. Todo queda en casa.


Con su doble y magistral jugada Pablo Iglesias consigue diez importantísimos objetivos para él y su partido.


De cualquier manera es Pablo Iglesias el vencedor de esta investidura y, la verdad es que se lo ha ganado, no solo por esas dos jugadas maestras de su renuncia y la abstención de su grupo anunciadora del sí, sino también porque ha sido el más brillante, lógico y convincente entre todos los oradores de las sesiones celebradas.

DIEZ IMPORTANTES LOGROS

De una tacada, Pablo Iglesias ha conseguido con su renuncia y su abstención, como mínimo, los siguientes logros:

1.- Dar oxígeno a Podemos revitalizando a un partido en franco declive.

2.- Recuperar para él un liderazgo que corría serio peligro.

3.- Aparecer como un político íntegro que es capaz de sacrificarse por su partido y por el país.

4.- Robarle el relato al PSOE -para deshonra de Iván Redondo- y al resto de los partidos del no.

5.- Desactivar la amenaza de Errejón-Carmena-Teresa Rodríguez.

6.- Conseguir una vicepresidencia para Irene Montero que, se quiera o no, es su mujer.

7.- Colocar en el Gobierno de España a, al menos, dos o tres ministros morados más, además de todos los cargos inferiores que eso conlleva.

8.- Apuntarse el tanto de su “sacrificada” contribución a la estabilidad y la gobernabilidad de España.

9.- Cosechar un sinfín de elogios y panegíricos incluso de la prensa no afín, incluido su ferviente y extraño admirador Luis María Ansón.

10.- Lograr tiempo -posiblemente cuatro largos años- para rehacer el discurso, la organización y la implantación de Podemos en todo el territorio nacional.

Frente a una actuación más que brillante en el hemiciclo y frente a tamaños logros, la cosecha de los partidos del no ha sido nefasta. Es cierto que Pablo Casado ha retenido una cierta imagen de cordura, lo que tampoco le garantiza el liderazgo indiscutible de la oposición. En cambio, Albert Rivera ha terminado de decepcionar a propios y extraños, con esa dialéctica desvariada y esa estrategia de líneas rojas que no conduce a parte alguna. Y de Vox, ¡qué podemos decir! Su lenguaje guerracivilista no cabe en una democracia como la nuestra. El futuro electoral de la ultraderecha es negro.

De los demás, solo descuella el PNV, siempre tan civilizado, elegante y positivo, hasta en las formas, cosa muy de agradecer.

Gracias a las jugadas perfectas, de verdadera alta política -que nos han sorprendido a muchos-, de Pablo Iglesias, Pedro Sánchez -aun asumiendo el trágala de aceptar lo que no quería- tiene asegurada el jueves la investidura y tal vez incluso con mayoría absoluta. Lo que ocurra después está por ver. No será fácil gestionar un Gobierno “infiltrado” de Podemos, que habrá contado además con apoyos por activa o por pasiva de ERC y Bildu. Pero también puede servir la experiencia para que los morados terminen de abrazar sin reticencias el constitucionalismo, la unidad de España y la actual forma de Estado. Ya se sabe que el poder es un bálsamo para quien lo ostenta y que desgasta a quien no lo tiene.

(José Mª Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Sus últimos libros publicados son 74 sonetos (poesía, Fundación Academia Europea de Yuste), Los pecados increíbles (novela, De la Luna Libros), Susana y los hombres (relatos, Editora Regional de Extremadura) y El Viaje del Tiburón (novela, Caligrama Penguin Random House).

SOBRE EL AUTOR

José Mª Pagador y Rosa Puch, casi 100 años de periodismo

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