Gana Biden, y puede que gobierne

Todo depende de un puñado de votos en un puñado de Estados, pero la tendencia es claramente favorable al demócrata

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Joe Biden, probablemente el próximo presidente de EE.UU. CONVENCIÓN DEMÓCRATA
Joe Biden, probablemente el próximo presidente de EE.UU. CONVENCIÓN DEMÓCRATA

A cuatro días de las elecciones norteamericanas, parece seguro que ganará el candidato Joe Biden el voto popular por una notable diferencia, y es muy probable que obtenga también una mayoría de votos del Colegio Electoral, lo que le convertiría en el presidente número 46 de los Estados Unidos. Todos los pronósticos, encuestas y proyecciones le dan como vencedor y nuevo presidente. Pero a Trump le queda aún una pequeña, pero no desdeñable, posibilidad de alzarse finalmente con el triunfo, si logra arañar un mínimo porcentaje de votos en algunos de los estados decisivos.

Nueva York.-

Ha votado anticipadamente la mitad no del censo sino de los posibles votantes restada la abstención, cosa que nunca había ocurrido antes con esa antelación, lo que parece significar una gran movilización de los votantes demócratas, especialmente de los colectivos más disconformes con las políticas de Trump, como negros, latinos, inmigrantes regularizados, personas sin seguro médico o que lo han perdido en su mandato, y las capas más desfavorecidas de la sociedad, que han visto incrementarse las desigualdades sociales exponencialmente en estos cuatro años. Los votos registrados hasta hoy, día 30 de octubre, rondan los 71 millones, más de la mitad del total de votantes que hubo en 2016, y esto es un muy buen dato para Biden.


Biden tiene hoy un 85% de posibilidades de ganar la presidencia.


La sensación que predomina aquí, en Nueva York, como en Washington y en muchas grandes ciudades norteamericanas, es que Biden va a ganar. Pero los millones de norteamericanos que esperan ansiosos un resultado que entierre esta etapa de cuatro años de caos, abusos, negacionismo, desigualdad extrema y mala política interior y exterior, contienen la respiración y, como suele decirse en otras latitudes, cruzan los dedos, para que las previsiones se confirmen. Otros cuatro años de trumpismo serían catastróficos para la salud, el prestigio y la convivencia de este país.

Dos formas antagónicas de enteder la política y el mundo.
Dos formas antagónicas de enteder la política y el mundo.

Según el resumen de proyecciones demoscópicas finales, Biden tiene el 85 % de posibilidades de alzarse con la presidencia y Trump tiene el 15 % restante. La diferencia a favor del primero es apabullante, pero no definitiva. Ese 15 %, que incluso puede llegar al 25 % de posibilidades, otorga a Trump un margen de opciones que impide descartarle completamente como ganador.

ENORME MOVILIZACIÓN

Las enormes movilizaciones de votantes de las últimas semanas dan a entender, como decimos, una movilización casi sin precedentes entre las filas demócratas y de votantes no adscritos pero que no quieren que Trump continúe en la presidencia. Las minorías étnicas del país, que representan un 30 % del voto, van a ser cruciales en estas elecciones, y es ya un hecho constatado la gran movilización de estas minorías, especialmente de los grupos afroamericanos, hispanos y latinos.


La gran movilización electoral previa, que no tiene precedentes, anuncia un gran aumento del voto progresista.


Desde este país, y para los lectores de este periódico tan singular que hacéis desde España, como observador veterano de la política norteamericano, y atendiendo también a una entusiasta intuición que está contagiando a una mayoría abrumadora de ciudadanos norteamericanos, me atrevo a pronosticar que Biden no solo ganará en voto popular, sino que, además, obtendrá la mayoría del Colegio Electoral y, por tanto, gobernará. Todo corre a su favor, incluida, lamentablemente, la mortal carrera del coronavirus, que ha contagiado y matado a más personas en EE.UU. que en ningún otro país del mundo, una epidemia que aquí sigue disparada y sin control y que pone en evidencia los peligros de una nueva presidencia de Trump. A favor de este juega, sin embargo, la positiva evolución de los datos macroeconómicos, pero eso habría mejorado de cualquier modo al margen de quién ocupase hoy la Casa Blanca.

Así que, aquí, como en el resto del mundo civilizado, contenemos la respiración y cruzamos los dedos, ansiosos por que se confirme la buena noticia de la victoria de Biden y EE.UU. vuelva a ser lo que los norteamericanos y el mundo necesitamos.

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