Carolina, universal

La gran escritora de Almendralejo fue una mujer de proyección internacional adelantada a su tiempo

1569
Carolina Coronado. Fragmento del retrato de Federico de Madrazo.
Carolina Coronado. Fragmento del retrato de Federico de Madrazo.

Esta admirable mujer creadora que vivió la mayor parte de su vida en el siglo XIX, aunque llegó a ver el XX, podría estar ahora entre nosotros en pleno siglo XXI con la mayor actualidad. Carolina Coronado, además de una gran escritora cuya obra traspasó nuestras fronteras, fue una firme defensora de la libertad, una adelantada del feminismo y del ecologismo, una luchadora contra la esclavitud, una activista contra la violencia de género. Ahora, la Asociación de Amigas y Amigos de Badajoz quiere que la nueva estación de tren -parada natural entre Madrid y Lisboa- lleve el nombre de esta escritora que nació en España y murió en Portugal, y que también cantó al ferrocarril como instrumento de progreso.

Badajoz.-

Las murallas de Badajoz contemplaban
desde lo alto a una inspirada doncella
que se levantó de su letargo
en esa vieja ciudad sitiada,
y asombró a toda España.
(Martha Perry, cuñada de Carolina Coronado)  

Carolina Coronado y Romero de Tejada (Almendralejo, 1820) llegó a Badajoz en el verano de 1835, con 15 años, y se instaló con su familia en la calle Bodegas, hoy calle Encarnación.


En 1851, Carolina se convirtió en la primera mujer periodista corresponsal en el extranjero.


Su padre, Nicolás, funcionario del Crédito Local, acababa de ser nombrado secretario de la recién creada Diputación de Badajoz. En Badajoz, Carolina vivirá los años más decisivos de su formación literaria. Fue una mujer muy completa: poeta, periodista, narradora y autora teatral. Un talento que se había manifestado a la temprana edad de ocho años en su Almendralejo natal.

Monumento a Carolina Coronado en el Parque Emilio Castelar de Badajoz. IVÁN CEDRÓN.
Monumento a Carolina Coronado en el Parque Emilio Castelar de Badajoz. IVÁN CEDRÓN.

OBRA UNIVERSAL

La obra de Carolina es universal. En su obra queda reflejada tanto la dimensión local como la global. Su amor y devoción por su entorno vital, Extremadura y Portugal. Coronado fue una defensora incondicional del Iberismo, y una mujer avanzada de su tiempo, que entronca con temas universales. En su obra encontramos una defensa constante de los derechos de la mujer, o su amor por la naturaleza, que denotan una preocupación que hacen de ella una pionera de la causa ecologista además de una defensora del progreso de Extremadura (educación, cultura y ciencia).

Imagen virtual de la nueva estación de ferrocarril de Badajoz, a la que se quiere dar el nombre de la escritora. ADIF.
Imagen virtual de la nueva estación de ferrocarril de Badajoz, a la que se quiere dar el nombre de la escritora. ADIF.

DEFENSORA DE LA CAUSA LIBERAL

Fue también una activista de la causa liberal, que contrastaba con el obscurantismo y el absolutismo que representaron tanto Fernando VII como también la vuelta atrás de esa combinación de nostalgia y reacción que fue el carlismo. Años oscuros en los que se producen numerosas ejecuciones de defensores de las libertades como Mariana Pineda (“En la bandera de la libertad bordé el amor más grande”, (Federico García Lorca, Mariana Pineda) y militares liberales tan conocidos como Rafael del Riego y Torrijos.


Desde Extremadura y Portugal desarrolló una obra reconocida internacionalmente e impulsó la causa de la libertad.


Coronado fue también una activa militante de la abolición de la esclavitud, como presidenta de la Sociedad Abolicionista Española, secundada en la vicepresidencia por Concepción Arenal. Nuestra poetisa acogió con entusiasmo la elección del presidente norteamericano Abraham Lincoln, el presidente que abolió la esclavitud en EEUU, al que dedicó este poema:

Oda a Lincoln

¡Lincoln, salud! Tu nombre que ha vencido,
del pueblo el escogido,
atravesando por inmensas olas
el terrible océano,
del mundo americano
ha llegado a estas playas españolas.
Grandioso ejemplo de valor cristiano,
hoy tu acento humano
contra la injusta esclavitud levantas
para que el genio altivo
del pueblo primitivo
rescate el libro de sus leyes santas.

Carolina Coronado, por Federico de Madrazo, Museo del Prado.
Carolina Coronado, por Federico de Madrazo, Museo del Prado.

GRAN ANIMADORA CULTURAL

La escritora fue también una gran impulsora y animadora infatigable de la vida cultural de la ciudad de Badajoz y comprometida siempre con la educación y el progreso de Extremadura. Según una de sus biógrafas, Carmen Fernández Daza, Carolina fue siempre muy consciente de que su “yo literario” le sobreviviría y le daría un lugar en la posteridad.

Los Coronado y Romero de Tejada eran una familia acomodada, tanto por parte paterna como materna, y entusiastas liberales. Durante los años que ella vivió en Badajoz (1835-1850) fue, como decimos, una incasable animadora e impulsora, junto a su hermano Pedro, de la vida cultural, intelectual y artística de la ciudad, destacando su compromiso con la educación, que le llevó a financiar la creación de una escuela de párvulos, hecho de gran transcendencia en pleno siglo XI, en una ciudad de provincias, cuando la educación no era un derecho.


Carolina fue una pionera del feminismo, de la causa ecologista y de las ideas liberales.


Junto a su hermano Pedro impulsó el Liceo Artístico y Literario de Badajoz, tomando como referencia el Liceo Artístico y Literario de Madrid. Ambos participaron también en la creación y animación de revistas y publicaciones como El Pensamiento, Guadiana, etc.

Isabel María Pérez González, otra biógrafa de Carolina Coronado, ha realizado un estudio detallado de este periodo y del impacto que tuvo esta institución en la ciudad: El Liceo de Badajoz, Un foco de cultura y progreso al mediar el siglo (Revista de Estudios Extremeños Vol. 57, número 1, 2001).

Dos de las numerosas obras de la autora.
Dos de las numerosas obras de la autora.

MUJERES ESCRITORAS

Carolina conseguiría algo inédito en aquella época, reuniendo desde Badajoz, en estas publicaciones, a un grupo de mujeres escritoras de diferentes lugares de la geografía nacional, algo que contrastaba con la imagen tradicional de la mujer confinada a las tareas del hogar. En el tiempo que vivió en Almendralejo, nuestra escritora tuvo conocimiento de varios casos de violencia machista, una temática también presente en su obra poética, como se ve en este poema.

El Marido verdugo

…Nunca el verdugo de inocente esposa
con noble lauro coronó su frente:
¡Ella os dirá temblando y congojosa
las gloriosas hazañas del valiente!
 
Ella os dirá que a veces siente el cuello
por sus manos de bronce atarazado,
y a veces el finísimo cabello
por las garras del héroe arrebatado.
 
Que a veces sobre el seno trasparente
cárdenas huellas de sus dedos hallan;
que a veces brotan de su blanca frente
sangre las venas que su esposo estalla.
 
¡Y que ¡ay! del tierno corazón llagado
más sangre, más dolor la herida brota,
que el delicado seno macerado,
y que la vena de sus sienes rota!
 
Así hermosura y juventud al lado
pierde de su verdugo; así envejece:
así lirio suave y delicado
junto al áspero cardo arraiga y crece.
 
Y así en humanas formas escondidos,
cual bajo el agua del arroyo el cieno,
torpes vivientes al amor uncidos
la madre sociedad nutre en su seno.

María Antonia Sánchez e Iván Cedrón responsables de este proyecto presentado por Amigos y Amigas de Badajoz en la Delegación del Gobierno.
María Antonia Sánchez e Iván Cedrón responsables de este proyecto presentado por Amigos y Amigas de Badajoz en la Delegación del Gobierno.

UN HERMOSO NOMBRE PARA UNA ESTACIÓN

La iniciativa la ha tomado la Asociación de Amigos y Amigas de Badajoz. En 2020 se conmemoró el bicentenario del nacimiento de Carolina Coronado (1820) y este año celebramos el 110 aniversario de su fallecimiento (1911). Por este motivo y para expresar el reconocimiento y la gratitud a esta importante figura histórica de la ciudad y de Extremadura, la Junta Directiva de Amigos y Amigas de Badajoz, en reunión celebrada el 1 de junio 2021, aprobó “realizar una propuesta dirigida a ADIF, de denominación de la estación de ferrocarril de Badajoz con el nombre de “Carolina Coronado”, para lo que se buscarían adhesiones dentro de la comunidad educativa y de diferentes colectivos y organizaciones.”

La petición ciudadana para dar el nombre de Carolina a la estación de ferrocarril pacense es unánime.
La petición ciudadana para dar el nombre de Carolina a la estación de ferrocarril pacense es unánime.

SU ÚLTIMO VIAJE

La estación de ferrocarril de Badajoz fue el punto de llegada de su último y definitivo viaje, desde Lisboa a Badajoz, tras su muerte en la capital portuguesa. En la mañana del 19 enero de 1911, la ciudadanía badajocense la esperaba y la recibió agradecida, deseosa de rendir a los restos mortales de su poeta un homenaje de admiración, gratitud y respeto, acompañándola al cementerio antiguo de la ciudad donde desde entonces reposan sus restos, junto a los de su marido.

Una estación de trenes que volverá a estar conectada con Lisboa, una vez que finalice la construcción de la línea Évora-Elvas en 2023. La estación que podría llevar el nombre de Carolina y para lo que es necesario el acuerdo de Adif, sería un hermoso símbolo para una magnífica embajadora, una amante de Extremadura y de Portugal, una mujer que defendió el progreso de las ciencias y las comunicaciones.

La petición ciudadana organizada a iniciativa de Amigos y Amigas de Badajoz superó todas las expectativas logrando un apoyo muy amplio de la comunidad educativa local, asociaciones y colectivos, así como de instituciones y entidades promotoras de cultura y progreso en la ciudad. A todos ellos Amigos y Amigas de Badajoz expresa su gratitud.

Palacio de Mitra, Lisboa, última residencia de Carolina Coronado.
Palacio de Mitra, Lisboa, última residencia de Carolina Coronado.

EL TREN Y LA AMISTAD HISPANO-PORTUGUESA

En la siguiente composición Carolina exalta el ferrocarril, tan necesario siempre y que todavía hoy, después de tanto tiempo, todavía no rinde a la región extremeña el servicio que esta merece.

Ferrocarril de Extremadura

La empresa del ferrocarril de Extremadura
bien llegados a España, caballeros.
Esta joven nación, su tierra pura
os brinda a los amigos extranjeros
que lecciones la ofrecen de cultura:
por el terso carril marchen ligeros
los hijos de la rica Extremadura,
vuestras artes, y ciencias y portentos
a igualar y vencer con sus talentos.
¡Oh mis pueblos, sencillo patriarca!
Tan agreste pacífico y tan rudo,
de ferrados carriles tu comarca
van a ornar, y ya en vez del torpe y mudo
buey que sus pasos por minutos marca…

Y también canta a la amistad hispano-portuguesa, simbolizada en una flor común:

La amapola de la raya

Siempre al tender mi vista por el llano
del ámbito campestre que me encierra,
he visto el horizonte lusitano
lindando con los prados de mi tierra;
y he dibujado con mi propia mano
su hermoso valle y su cercana sierra
y he cogido las dobles amapolas
que ni son portuguesas ni españolas.
Una corona roja que mecía
la fresca brisa del humilde Caya,
de una amapola que nació en la raya
el nombre de ambos reinos confundía.
Yo la tomé con súbita alegría
y deshojando su corola gaya
las hojas hice tremolar al viento
haciendo por su vida un juramento…
Juramento de dama que en las flores
deteniendo pueril su vaga idea
con la más olvidada se recrea
suspendida admirando sus colores;
juré que porque nacen las mejores
plantas sobre el arroyo que serpea
uniendo a Lusitania con Castilla
iba a llenar la raya de semilla.
¡Oh, qué placer reproducir la planta
y verla florecer en primavera
a orilla de plácida ribera
que con sus gotas pura la abrillanta!
¡Oh ya veréis entre sus brotes cuanta
amapola nos da la venidera
blanda estación, cuando ilumine el llano
nuestro sol español y lusitano!

“En su novela de corte histórico La Sigea, Carolina Coronado recreó el ambiente de la corte portuguesa de don Joâo III, durante la estancia en ella de la erudita castellana Luisa Sigea. En el círculo de amistades de la humanista, Carolina Coronado imagina la presencia de Luis de Camões, al que retratará física y psicológicamente, haciendo de él un personaje de primera importancia en la trama” dice María Jesús Fernández García, de la Universidad de Extremadura.

Un interior de la casa de Carolina en Lisboa, al final de su vida.
Un interior de la casa de Carolina en Lisboa, al final de su vida.

UNA INTENSA VIDA SOCIAL Y CULTURAL

Carolina Coronado, en sus años de formación, tuvo la oportunidad de beneficiarse de las enseñanzas de preceptores y mentores que la ayudaron a orientarse en su carrera literaria. En Badajoz contó con la ayuda inestimable de Gabino Tejado, uno de los hombres más brillantes de la ciudad en ese momento. Y no podemos, por su supuesto, dejar de mencionar a su mentor, Juan Eugenio Hartzenbusch (autor de Los amantes de Teruel) quien le aconsejó, ayudó y dio a conocer en los círculos madrileños, haciendo posible su consagración literaria.

En 1851, Carolina se convirtió en la primera mujer periodista corresponsal en el extranjero, colaborando con el semanario La Ilustración y viajando durante seis meses por Europa Francia, Bélgica, Alemania y Londres, donde visitó la Exposición Universal. En París conoció a Alejandro Dumas y al gran Víctor Hugo, con quien compartió velada en su domicilio. Su matrimonio con el diplomático norteamericano Horacio Perry en 1852, convirtió a los Perry–Coronado en huéspedes de numerosas tertulias abiertas a políticos de diferentes sensibilidades, así como artistas e intelectuales, tanto en su domicilio particular, un palacete en la calle Lagasca, próximo al Palacio Real, como en la legación norteamericana, donde Horacio era el Secretario de Embajada, es decir, el “segundo de a bordo”, después del embajador.

En aquella época, también el amigo y político republicano Emilio Castelar propondría sin éxito el nombre de Carolina para su ingreso en la Real Academia. Castelar lo volvería a intentar de nuevo, años más tarde, proponiendo también a Emilia Pardo Bazán, y obteniendo el mismo resultado negativo, debido a la preeminencia del machismo que se imponía sobre los criterios literarios.

En el ejercicio de su actividad, Horacio Perry, y con Carolina siempre a su lado, conocería diferentes avatares en la embajada, principalmente causados por importantes tensiones diplomáticas entre España y Estados Unidos a propósito de Cuba, situaciones sorteadas con maestría, en las que se unían la intuición de Carolina, con la habilidad diplomática de Horacio y que resultaron decisivos para evitar una escalada bélica entre ambos países, en esas décadas anteriores a la crisis de 1898.

Carolina Coronado a finales del siglo XIX.
Carolina Coronado a finales del siglo XIX.

NEGOCIOS Y RUINA

Posteriormente, Horacio abandonaría el mundo de la diplomacia para dedicarse al negocio del cable telegráfico submarino. Los Perry-Coronado trasladarían su domicilio a Lisboa, al ser nombrado Horacio gerente de la compañía Eastern Telegraph, con el objetivo de tender un cable submarino con América desde Lisboa.

En Lisboa retomarían la vida social, cultural y las tertulias en su domicilio con la misma intensidad que en Madrid. Tanto Horacio como Carolina terminarían sus vidas en Lisboa, donde ella vivió 37 años. Lo portugués será una constante en la obra de Coronado en su narrativa de corte histórico. Tanto en Paquita como en La Sigea aparecerán retratados poetas como Sa de Miranda y Luis de Camoes; y en obras como Jarilla o Harmina se mezclan los personajes portugueses con los españoles. “Fue una defensora de la unión ibérica. Carolina admiraba las peculiaridades geográficas, humanas y culturales de Portugal”, escribe la profesora María Jesús Fernández García.

Horacio Perry conocería en sus negocios tanto la fortuna como el infortunio, hasta llegar a la ruina económica. “Las empresas cablegráficas de Perry sucumbieron bajo los monopolios capitalistas. De manera que, tras años de pleitos con la Corte Suprema de Inglaterra, acabó en la más absoluta ruina”, dice Isabel María Pérez González en su obra Carolina Coronado, (del Romanticismo a la crisis fin de siglo), Libros del Oeste, 1999.

Carolina viviría sus últimos años desconectada de la vida de su tiempo, viuda y madre golpeada por el destino que le había hecho perder a dos de sus tres hijos.

Carolina Coronado falleció, a la edad de 90 años, el 11 de enero de 1911, en su residencia, el palacio de Mitra, a orillas del Tajo, después de una larga e intensa vida, días antes de emprender su último y definitivo viaje a Badajoz, donde reposan sus restos junto a los de su marido, en el cementerio viejo de la ciudad.

La sencilla tumba de Carolina Coronado y Horacio Perry en el cementerio de San Juan Badajoz. IVÁN CEDRÓN
La sencilla tumba de Carolina Coronado y Horacio Perry en el cementerio de San Juan Badajoz. IVÁN CEDRÓN

Ya descansa en nuestro cementerio el cuerpo bendito de la poetisa ilustre, y nosotros que tenemos mucho que decir de ella, con la última paletada del sepulturero le hacemos la ofrenda de nuestra última lágrima, ya que, como antes decimos, Carolina Coronado no ha muerto, ha empezado a vivir la vida envidiable de la historia, que es la de la inmortalidad, (La Coalición, Badajoz, 20 de enero de 1911).

(Iván Cedrón Adam es un profesional con una amplia formación académica en Lenguas extranjeras, Literatura francesa, Derecho, Management y Liderazgo, y un gran conocedor del mundo anglosajón y de Francia y Gran Bretaña, países donde ha vivido durante dos décadas).

SOBRE EL AUTOR

Iván Cedrón Adam, prototipo de europeo moderno y activo y experto europeísta

OTROS REPORTAJES

De Manhattan a Kabul, el inicio de una nueva era dos décadas después

Afganistán, tumba de imperios

La España de Colón no es la España del siglo XXI

Los mitos, una amenaza para la convivencia

El renacer de una ciudad de frontera

Brexit, regreso a los años 50

Estados Unidos, 3 de noviembre, un momento verdaderamente histórico

El Reino Unido, en una encrucijada histórica

Crisis constitucional sin precedentes en el Reino Unido

Arrepentidos del Brexit

Veil y Moreau, dos adelantadas de Europa