Llamadme Sharon…

...Stone, por supuesto, porque me refiero a esa bellísima mujer

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Dos momentos en la vida de Sharon Stone, que en la actualidad sigue tan bella como siempre. FACEBOOK
Dos momentos en la vida de Sharon Stone, que en la actualidad sigue tan bella como siempre. FACEBOOK

Las dos tenemos más o menos la misma edad y estamos sin pareja, tras una retahíla de lo que la gente suele calificar como fracasos sentimentales y yo denomino experiencias. ¿Y por qué habríais de llamarme Sharon si, salvo en la edad, no nos parecemos ni en lo blanco de los ojos? Pues por la misma razón que podéis llamarme frívola de propina, porque en este artículo voy a hablar de ligues y no del coronavirus (bueno, sí, un poco, quizás).

La periodista, con su perro Killer
La periodista, con su perro Killer

Sigo con Sharon… Nos parecemos, además, en que ambas, en algún momento de nuestras vidas, hemos buscado el amor creyendo que el amor lo soluciona todo y sí, soluciona algo, cuando es un amor bueno por el que no hay que pagar un alto coste emocional, pero eso a veces es más difícil que sacarle sangre a una “stone”.

Anda la ingenua Sharon buscándolo en las redes, que es donde se encuentra todo, desde un disco de los Bee Gees hasta un kilo de garbanzos. Yo también coqueteé por esos lares y topé con varias aventuras divertidas, un par de amigos que creo lo serán ya para siempre, y, de carambola, la experiencia me dio para escribir una novela (atención, momento para la publicidad, vuelvo en 20 segundos) titulada La mujer que se casó consigo misma, disponible solo en Amazon, porque en papel se agotó.


A la inolvidable protagonista de Instinto básico la bloquearon en la página de citas donde se apuntó porque nadie se creía que semejante diosa necesitara buscar pareja por internet.


A la inolvidable protagonista de Instinto básico la bloquearon en la página de citas donde se apuntó, porque nadie se creía que semejante diosa necesitara buscar pareja por internet, ya que lo normal es que tuviera que quitarse de encima los pretendientes a guantazo limpio. Varios usuarios denunciaron su perfil como falso. Finalmente, la actriz recuperó su cuenta, tras lamentarse en Twitter con un compungido y enigmático: “No me excluyáis de la colmena”.

Pero así es la vida para las hembras maduras, por muy interesantes que seamos. Y aunque es cierto que nunca falta un roto para un descosido, la escasez surge cuando no te conformas con lo que hay y decides fondear en aguas más abiertas. Y si ya estaba complicado antes, con la pandemia ni os cuento.

Mientras Holanda, aparte de poner pegas a las ayudas europeas a España, anima a sus habitantes a mantener relaciones estables (nada de infidelidades ni devaneos), para no propagar el virus, en este nuestro país, algunos virólogos de primera línea (un Nobel para Miguel Bosé YA), nos metían el miedo en el cuerpo y las esperanzas en la basura, advirtiéndonos que con la vacuna salvadora vendrá incorporado un chip que nos controlará como a conejillos de laboratorio. “Qué le pasará al “probe Migué”, que hace mucho tiempo que no sale”, para desconocer, pese a su sapiencia, que ya tenemos el chip en el calcañar. Me explico. Ha sido empezar la cuarentena, y a Sharon no sé, pero a mí han empezado a surgirme por el ala derecha del Facebook un no parar de anuncios de webs de ligues.


El amor soluciona algo cuando es un amor bueno, por el que no hay que pagar un alto coste emocional.


¿HOMBRE, MUJER O QUÉ?

Yo soy muy feliz desde que matrimonié conmigo misma y paso un poco, prefiero el chocolate, pero la curiosidad y la emprendida misión investigadora para elaborar este artículo, me han llevado a mirar en un par de ellas y, a la hora de hacer el registro, Meetic, la más tradicional, me ha preguntado únicamente si soy hombre o mujer, cuestión a la que me ha resultado fácil contestar, pese a que durante bastantes años de mi vida no he sido “persona menstruante”; pero en otra, Badoo, aparecía una tercera posibilidad: “Más opciones”. Pulsé la tecla y emergió el siguiente despliegue a elegir: agénero, andrógina, andróginx, bigénero, dos espíritus, FTM, genderqueer, género cuestionado, género fluido, género no binario, género no conforme, género variante, hombre a mujer, hombre trans, hombre transexual, hombre transgénero, MTF, mujer a hombre, mujer trans, mujer transexual, mujer transgénero, neutrosis, ninguno, otro género, pangénero, persona trans, persona transexual, persona transgénero, trans, transexual, transexual femenina, transexual masculino, transfeminine, transgénero, transgénero femenina, transgénero masculino, transmasculine.

A la Stone la bloquearon porque creyeron que su perfil era falso. En la imagen, anuncio de una web de citas.
A la Stone la bloquearon porque creyeron que su perfil era falso. En la imagen, anuncio de una web de citas.

Y aquí es donde yo me he perdido y el corrector se ha vuelto loco. Hablaré de este tema, que está calentito con la nueva ley que prepara el Ministerio de Igualdad, cuando lo tenga claro, pero ya os aviso que, de momento, me muevo en un proceloso y amplio océano de dudas.

A mí, ahora que, por lo visto, con esta ley podremos proceder a la autodeterminación de género, me gustaría pertenecer a “dos espíritus”, pero he consultado la Wiqui y resulta que eso es asunto de los indios amerindios.

Y si ser soltera a mi edad, vivir en una ciudad pequeña e intentar adaptarme a la nueva y extraña normalidad no fuera suficiente hándicap para encontrar novio o novia, ser amerindia me lo pone imposible del todo.

Seguiré fiel a mí misma.

(Elisa Blázquez Zarcero es periodista y escritora. Su último libro publicado es la novela La mujer que se casó consigo misma. Diputación de Badajoz).

SOBRE LA AUTORA

Una colaboradora muy especial

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