Zagreb, un relato para Netflix

Una hermosa ciudad a la que parecen que le han echado mal de ojo

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Zagreb, una historia para Netflix.
Zagreb, una historia para Netflix.

Zagreb es una representación a escala reducida de la historia de la humanidad. Siendo Croacia un destino turístico por excelencia, la recomendación para el turista suele ser: máximo día y medio, y a otro sitio. Quizás sea suficiente para las fotos de grupo, pero hace falta más tiempo para entender esta ciudad y digerir su complejidad. Más que una ciudad, es una crónica de un pasado vertiginoso. Para el viajero está todo a la vista, como las pruebas de un suceso sobre la mesa del tribunal. Solo hay que saber interpretarlas para relacionarlas con hechos pasados.

Zagreb (Croacia), Amsterdam (Países Bajos).-

Su carácter adusto brinda la experiencia de un lugar con fuerte personalidad. Zagreb no tiene la exuberancia de Dubrovnik, el temple medieval de Sibenik o el galanteo veneciano de Rovijn, pero, como se dijo de La Lola Flores, “ni canta ni baila, ni falta que le hace”.


No es una ciudad obvia, de las que seducen al primer vistazo. Es como la música clásica para el neófito.


No voy a ensalzar aquí sus virtudes turísticas o gastronómicas, que las tiene y muchas. Solo diré que no es una ciudad obvia, de las que seducen al primer vistazo. Es como la música clásica para el neófito, que hay que querer quererla y una vez que entra, se queda ahí para siempre.

La mejor manera de hacerle justicia en este espacio tan reducido es dar unas pinceladas sobre algunos hechos relevantes de su pasado y presente.

Música y gastronomía en Ciudad Baja.
Música y gastronomía en Ciudad Baja.

FUNDACIÓN

Como todos sabemos, los romanos tenían buen ojo para ubicar sus ciudades y aún mejor gusto para ponerles nombres importantes, como los calificaría mi madre. Así, en el siglo primero dC fundaron Andautonia en lo que hoy son las afueras de Zagreb. Esto se sabe a ciencia cierta, porque el “municipium” de Andautonia grabó esmeradamente su nombre en tablillas de piedra que han resistido al tiempo. También porque Ptolomeo -este hombre no paraba- se refirió a ella en sus escritos.

El topónimo original no tiene precio, aunque el nombre actual del lugar -Šćitarjevo- tampoco es manco. Desafortunadamente, Andautonia no sobrevivió a las vicisitudes de la época y fue destruida en el siglo cuarto.

La catedral, asomándose a la Plaza del Mercado.
La catedral, asomándose a la Plaza del Mercado.

REFUNDACIÓN

Desaparecida Andautonia, Zagreb tuvo su oportunidad. Comenzó siendo dos ciudades, cada una en lo alto de una colina. La tentación es visualizarlas románticamente en lo alto de dos apartados promontorios apenas visibles a través de la niebla del valle, pero no, Gradek y Kaptol están a diez minutos andando una de otra. Kaptol, construida en el siglo XI, fue fundada por la jerarquía eclesiástica, y Gradec, establecida casi dos siglos después a iniciativa de población civil, gremios en su mayoría.


Zagreb comenzó siendo dos ciudades, cada una en lo alto de una colina.


Ambas ciudades estaban separadas por el río Medveščak, fuente de energía, gracias a los molinos de agua que construyeron en sus orillas.

Su cercanía física, unida a disputas por el rico comercio de la zona y por la propiedad de los molinos, fueron durante siglos motivo más que suficiente para que sus habitantes estuvieran permanentemente a la gresca. Particularmente los molinos fueron causa de muchos altercados y como en aquellos tiempos no se andaban con chiquitas, el más grave de ellos dio nombre al “Puente Sangriento”, por motivos obvios.

Para protegerse de las frecuentes incursiones de los mongoles y también de sus pendencieros vecinos, Gradek construyó en el siglo XIII una muralla en sustitución de las vetustas empalizadas de madera, que quedaban hechas unos zorros tras cada contienda.

Croacia, un país católico en los Balcanes.
Croacia, un país católico en los Balcanes.

Para cuando Gradec levantó su muralla, lo único que se le había ocurrido construir de piedra al obispo de Kaptol era la catedral y los mongoles tuvieron claro a quién atacar la siguiente vez que salieron de jarana. En esta ocasión, no dejaron de pie ni la catedral, obligando al obispo la doble tarea de reconstruirla, al tiempo que levantaba su propia muralla.


Zagreb ha sufrido a lo largo de su historia todo tipo de calamidades, que la han perseguido hasta nuestros días.


Como testimonio de aquella época belicosa, quedaron para la posteridad dos murallas, una de planta triangular en Gradec y otra rectangular en Kaptol. La diferencia morfológica entre las murallas no fue fruto de la inquina que se tenían, sino de la necesidad de ceñirse al exiguo terreno disponible dada su proximidad.

En contra de lo que suele ser habitual, el crecimiento de la población acabó con los problemas vecinales. Ambas ciudades se fueron desarrollando extramuros hasta que un soleado día del siglo XIX se unieron y en medio de una gran algarabía, se constituyó Zagreb. La ciudad resultante de la fusión es ahora un barrio de Zagreb y a falta de ocurrentes romanos para darle nombre, la bautizaron Ciudad Alta.

A Zagreb parece que la han echado mal de ojo, ya que ha sufrido a lo largo de su historia todo tipo de calamidades, que la han perseguido hasta nuestros días. Para muestra, los siguientes siniestros.

La encantadora iglesia de san Marcos.
La encantadora iglesia de san Marcos.

INUNDACIONES

Favorecida por su situación en un cruce de rutas comerciales, la urbe siguió prosperando y a falta de espacio en las colinas, las viviendas se dirigieron hacia el valle bañado por el río Sava. Cuando los vecinos del valle consideraron que ya eran autosuficientes, se emanciparon de la Ciudad Alta y fundaron un nuevo barrio que, siguiendo una lógica aplastante, denominaron Ciudad Baja. Por este motivo y a pesar de mi escasa habilidad para entender planos de ciudades, me situaba bastante bien en Zagreb.


Paseando por la Zagreb actual no se concibe que tan solo treinta años atrás, esta ciudad estuviera recibiendo misiles de una guerra civil.


El Sava es un río que nace en zona de tormentas en los Alpes y recorre casi mil kilómetros incrementando su caudal hasta verter sus turbulentas aguas en el Danubio. Pronto los vecinos de Ciudad Baja descubrieron que levantar un barrio en la llanura de inundación de un rio con tanto carácter no fue buena idea. Desde entonces han venido sufriendo regulares avenidas con consecuencias devastadoras.

Los registros históricos reflejan multitud de desbordamientos, pero valga como ejemplo la inundación de 1964, dejó sin vivienda a 40.000 personas, además de un elevado número de víctimas mortales.

Estampa típica de Ciudad Alta.
Estampa típica de Ciudad Alta.

TERREMOTOS

Croacia está situada sobre una falla muy inestable que la recorre de Norte a Sur y que provoca terremotos continuos, algunos de magnitud considerable. Para que el lector se haga una idea de la frecuencia sísmica, mientras preparaba este artículo se me ocurrió consultar en Volcano Discovery el número de terremotos registrados aquí en los últimos 30 días y me salió la friolera de 556, uno de ellos de magnitud 4.8 y nueve de entre 3 y 4.

A lo largo de la historia, los terremotos han competido con las riadas en número de víctimas mortales y han destruido miles de viviendas, con especial predilección, al igual que los mongoles, por la catedral. En 2020 un terremoto de magnitud máxima 7,5 causó graves daños al centro histórico y, como no, a las dos torres de la catedral, que están siendo restauradas todavía.

Panorámica desde Ciudad Alta.
Panorámica desde Ciudad Alta.

ACCIDENTE FERROVIARIO

Zagreb también tiene el dudoso honor de haber sufrido una de las tres mayores catástrofes ferroviarias de la historia de Europa. Es un caso penoso que se ha repetido mil veces en accidentes de transporte público en todo el mundo.

Maquinista y ayudante, exhaustos tras 52 horas trabajando sin descanso, frenaron demasiado tarde antes de la entrada a la estación y los nueve vagones del expreso descarrilaron, matando 153 pasajeros. El convoy iba a 105 kms por hora, frente a los 40 reglamentarios.

Plaza del Mercado en día de lluvia.
Plaza del Mercado en día de lluvia.

La locomotora entró incólume en la estación, sin ningún vagón y con los ya bien despiertos operadores horrorizados por la que habían montado. La justicia les consideró culpables del desastre, pero dando muestras de su gran benevolencia, admitió el eximente por exceso de horas trabajadas y a maquinista y ayudante “solo” les cayeron 15 y 9 años respectivamente. Como suele ser habitual en estos casos, no se consideró a nadie más responsable de la tragedia.

Para rematar el truculento suceso, la mayor parte de los viajeros eran trabajadores de temporada con sus familias y nadie reclamó sus restos, que acabaron en una fosa común.

Pabellón de las Artes, el más antiguo del Sureste de Europa.
Pabellón de las Artes, el más antiguo del Sureste de Europa.

LA RECIENTE GUERRA (por mencionar solo la última)

Paseando por la Zagreb actual no se concibe que tan solo treinta años atrás, esta ciudad estuviera recibiendo misiles de una guerra civil, la llamada guerra de los Balcanes, que fue la traca final de la desintegración de Yugoslavia.

Una guerra de cinco años fruto de la mala lecha acumulada en décadas de dominación yugoslava, librada a la antigua con un puñado de tanques desfasados, granadas de mortero y minas antipersona, y terminada en muy poco tiempo a lo moderno, con bombarderos de la OTAN, acabando con las discusiones en vuelo de rasante y sin despeinarse.

Lástima que tardaran cinco años en decidirse a intervenir. Para el recuerdo, 140.000 muertos, la tristemente conocida masacre de Srebrenica, depuraciones étnicas y violaciones masivas de personas y de los derechos humanos. Términos y cifras que los europeos creíamos lejanos en el espacio y en el tiempo, pero que ocurrieron a tiro de piedra de las fronteras de la UE, mientras el resto de los europeos lo veíamos por televisión.

Pero treinta años son muchos y, en un esfuerzo de borrar los malos recuerdos, apenas quedan trazas de tamaña brutalidad. Los recuerdos más impactantes se encuentran en el Museo de Fotografías de la Guerra que, bajo el lema “Never Again” intenta explicar que las guerras deberían pertenecer solo a los museos. Dudo que la humanidad lo entienda, pero es un bonito mensaje.

El funicular más corto del mundo.
El funicular más corto del mundo.

EL FUNICULAR

Zagreb no solo tiene historias tristes. La de su funicular es indudablemente más optimista, aunque igualmente incomprensible. Para subir el repecho de 66 metros que separa la Ciudad Alta de la Baja, a los agramitas – ¡precioso el gentilicio! – no se les ocurrió otra cosa en 1890 que construir un funicular a vapor. Por muy empinada que sea la cuesta, esto lleva a pensar que, o bien les sobraba dinero a patadas, o a alguien se le fue la olla.

En sus inicios, el invento pasaba más tiempo estropeado que en funcionamiento y la ironía era que si se estropeaba en medio del trayecto, a los condescendientes pasajeros se les pedía que arrimaran el hombro para empujarlo hasta el punto de destino. Teniendo en cuenta lo que pesaba el mamotreto y que la pendiente es de 52 grados, es inexplicable que unos pasajeros tan cachas no optaran por tomar las escaleras que corren paralelas a la vía.

En 1934 la máquina de vapor fuera sustituida por un fiable motor eléctrico que redujo considerablemente las visitas al quiropráctico de los agramitas.

A pesar de que solo caben 28 pasajeros, el vagón estaba dividido en zonas y la primera fila se reservaba a los viajeros de primera clase que pagaban una tarifa superior para disfrutar de las vistas. Por otra parte, si alguien tiene prisa y está dispuesto a pagar seis veces el precio del billete, el operador se salta la frecuencia estándar de diez minutos y pone en marcha el invento en cuanto cobra. Al final va a resultar que la empresa promotora sí tenía visión comercial.

Este gadget de lujo es sin embargo una de las atracciones turísticas más visitadas de Zagreb y por medio euro se puede alardear de haber viajado en el funicular más corto, y posiblemente redundante, del mundo. Sorprendentemente para esta ciudad, el funicular alardea de no haber tenido ningún accidente en sus 120 años de servicio.

Teatro Nacional, 125 años de historia a sus espaldas.
Teatro Nacional, 125 años de historia a sus espaldas.

LA CIUDAD ACTUAL

A pesar de la tremenda variedad arquitectónica, Zagreb no parece un improvisado pastiche de estilos, sino que se nos presenta como de una sola pieza, sin costuras, integrando su diversidad con toda naturalidad. Art Nouveau y Neobarroco conviven en armonía con muros medievales sin que nada llame la atención en esta amalgama de estilos y edades.

El tranvía, otra muestra de simbiosis a medio camino entre retro y moderno, se adapta como un guante al estilo polifacético de la ciudad.

Sin entrar en descripciones turísticas -para esto hay suficientes guías y páginas web- Zagreb parece una clásica ciudad centroeuropea a la que se le paró el reloj, en algunos barrios más que en otros, y que no tiene complejos por ello ni sufre con comparaciones. Tiene carácter, drama y orgullo para competir con cualquier otra.

Si alguien tiene intención de visitarla, le recomiendo que antes se empape de su historia y planifique cuidadosamente la visita. Yo todavía descubro fragmentos nuevos en mi música clásica preferida, por no haberla escuchado en su día suficientemente concentrado.

(Chema Buenechea Oñate es consultor internacional y escritor. Reportaje fotográfico del autor.)

SOBRE EL AUTOR

Chema Buenechea Oñate

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