Los mitos, una amenaza para la convivencia

La Historia es una herramienta muy útil para comprender el presente y evitar errores del pasado

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Pedro Sánchez y Pere Aragonés. Hay que desmontar mitos. RTVE
Pedro Sánchez y Pere Aragonés. Hay que desmontar mitos. RTVE

Ignorar la historia es condenarse a repetir los mismos errores. El escritor extremeño Luis Landero nos recuerda que somos herederos de 3000 años de historia y de las 150 generaciones que nos precedieron, por eso la memoria es tan importante. La historia nos puede ayudar a afrontar mejor la resolución de algunos problemas presentes y, partiendo de esas bases, prepararnos y proyectarnos en mejores condiciones hacia el futuro. Los mitos, y mucho menos los falsos o inventados, no ayudan a la convivencia.

Iván Cedrón Adam
Iván Cedrón Adam

El pasado me interesa en la medida que pervive en el presente. Es un presente que abarca el pasado. (Javier Cercas)

Los grandes historiadores griegos Heródoto y Tucídides entendían la historia como una herramienta para ayudarnos a conocernos mejor a nosotros mismos (como país o espacio geográfico) y a los demás (nuestros vecinos). En España, la historia ha sido bastante maltratada por una mitología nacional católica que ha buscado siempre un relato que le permitiese legitimar y justificar determinadas actuaciones. En muchos debates y conversaciones cotidianas afloran conceptos y mitos de hechos que no existieron y que distorsionan seriamente el relato que todo país necesita para proyectarse hacia el futuro con confianza. Los mitos no ayudan a la convivencia.

Con la Constitución de 1978 y el fracaso del golpe de Estado de 1981 se abrió un tiempo nuevo en España. Como bien ha analizado y reflejado en su obra el escritor extremeño Javier Cercas, la guerra civil terminó en realidad el 23 de febrero de 1981 con el fracaso del golpe de Estado. En 1978 se inició un tiempo nuevo en el que confluyeron todos los anhelos democráticos por los que las generaciones que nos precedieron lucharon, generaciones que vivieron  acontecimientos que no llegaron a superar la prueba del tiempo, que fueron tan sólo experiencias efímeras (La Constitución de 1812, La II Republica…).

La Constitución, la norma básica. RTVE
La Constitución, la norma básica. RTVE

La historia de España ha conocido siempre una tensión permanente entre avances y retrocesos. Entre el erasmismo (Erasmo de Róterdam) primero y el liberalismo ilustrado después, frente al absolutismo apoyado por el control social ejercido por la Iglesia Católica oficial, una Iglesia muy diferente de esa otra Iglesia, que representaron figuras como Erasmo de Rotterdam, Bartolomé de las Casas, Francisco de Vitoria, Benito Arias Montano, Francisco de Brozas (“El Brocense”), Pedro de Valencia, Feijoo, Pablo de Olavide o Diego Muñoz Torrero, por citar tan solo unos cuantos nombres de una larga lista.


En 1978 se inició en España un tiempo nuevo en el que confluyeron todos los anhelos democráticos por los que lucharon las generaciones que nos precedieron.


España ha recibido las influencias múltiples de los numerosos pueblos que la han habitado a lo largo de la historia, iberos, celtas, fenicios, griegos cartaginenses, romanos, suevos, alanos, vándalos, godos, musulmanes, judíos……

El franquismo se construyó sobre mitos irreales. RTVE
El franquismo se construyó sobre mitos irreales. RTVE

LA ALARGADA SOMBRA DEL NACIONALCATOLICISMO

No entiendo como se puede llamar Reconquista a una cosa que dura ocho siglos. (José Ortega y Gasset)

El relato épico del nacionalcatolicismo comienza en el siglo XIX, con la creación de un concepto inexistente en la Edad Media, el concepto de Reconquista, que consiste en un relato épico y legendario que nada tiene que ver con la realidad histórica.

Así, tenemos la invención de los cronistas de Alfonso III de la famosa batalla de Covadonga, una historia que no recoge ningún documento histórico y que es un ejemplo ingenioso de noticia falsa. Covadonga y Don Pelayo son el resultado de una leyenda, hoy transformada en un importante foco de atracción turística, un lugar y un entorno que viven de una leyenda creada con una finalidad bien determinada.


El relato épico del nacionalcatolicismo comienza en el siglo XIX, con la creación de un concepto inexistente en la Edad Media, el de Reconquista.


Pretender y hacer creer que durante ocho siglos en España hubo guerras constantes entre “moros y cristianos” es algo absurdo, porque, aparte de momentos de guerra, que los hubo, también hubo muchos momentos de coexistencia y con pocos conflictos. Además, los reinos cristianos del norte se enfrentaban entre ellos en una disputa clásica por el territorio. Si en algún momento hubo una unión entre los reinos del norte, eso fue más bien una excepción a la regla (esa unión excepcional se fraguó por ejemplo, en la Batalla de las Navas de Tolosa y fue una respuesta motivada por el deseo de revancha de una batalla precedente, la de Alarcos. Tras la derrota sufrida por el rey de Castilla Alfonso VIII, éste pidió el apoyo de los reinos de Aragón y Navarra, entre otros, para combatir los almohades. Esta batalla fue transcendente, porque con ella se detuvo el avance de los almohades en la península. Una excepción a la regla, ya que la regla era la rivalidad y la animosidad entre los reinos cristianos, y las alianzas se hacían y deshacían en función de las circunstancias y los intereses en juego de unos y otros. Si nos detenemos por un momento en la figura del Cid Campeador (Siglo XI), Rodrigo Díaz de Vivar, vemos que combatió como mercenario tanto del lado de los musulmanes como de los cristianos.


Cuando dos expresidentes de gobierno españoles afirman que España es la nación más antigua de Europa, están inventando.


Ya en el siglo XV, la unión dinástica y política de Fernando de Aragón e Isabel de Castilla no tiene nada que ver con la España visigoda y no constituye un regreso a esa época. No es una vuelta atrás, sino el inicio de una etapa nueva en la historia de la península ibérica (Portugal ya era independiente desde el siglo XII). España, como la conocemos hoy, empezará a tomar forma con el desarrollo de la monarquía imperial (XVI-XIX) y el concepto de nación solo aparecerá más tarde, en el siglo XIX, con la Constitución de Cádiz (1812). Por eso cuando dos ex presidentes de Gobierno españoles afirman que España es la nación más antigua de Europa, están inventando.

Atisbos de luz iluminaron con fuerza los reinados de Carlos III y Fernando VI (y su colaborador el marqués de la Ensenada), pero estos serán de nuevo períodos de corta duración, Goya como pocos, supo expresar esa tragedia entre la luz y la oscuridad, en “sueños de la razón” o el “duelo a garrotazos” -¡una constante en nuestra historia!- al mismo tiempo que la pluma de Larra fustigaba con talento los males de la patria. Luego llegaría la decadencia más completa con el reinado de Fernando VII. El fusilamiento de Torrijos y la ejecución de la granadina Mariana Pineda (“en la bandera de la libertad bordé el amor más grande de mi vida (Federico García Lorca, Mariana Pineda) Y ya con el reinado de Isabel II se acabarán de colocar todas las piezas del puzle, con esa alianza entre ejército, Iglesia Católica oficial y la corrupción de determinadas élites políticas y económicas, en un país con un nivel educativo muy bajo y una elevadísima tasa de analfabetismo, lo que nos conduciría directamente a las mayores tragedias que estaban aún por llegar.

EL MITO DE LA CRUZADA FRANQUISTA

No hemos sido capaces de afrontar el pasado con el coraje y la honestidad necesaria No hay acuerdo sobre el pasado y sin ese acuerdo no puede haber uno sobre el presente. (Javier Cercas).

Cuando en 1963 se publica el libro del historiador norteamericano Herbert Southworth, Los Mitos de la Cruzada de Franco en una edición francesa (Ruedo Ibérico) se encendieron enseguida las alarmas en los órganos de propaganda del régimen. El joven historiador Ricardo de la Cierva recibiría el encargo de Manuel Fraga de Iribarne de crear un departamento específico, cuya principal finalidad sería rebatir las tesis expuestas por el historiador americano.


El nacionalismo catalán es una creación del siglo XIX y buscó su legitimación en mitos como la diada o la insurrección antiborbónica.


Como anécdota, en la larga lista de mitos que analiza este libro, citemos el famoso del Alcázar, la famosa conversación telefónica “que tuvo” el coronel Moscardó con su hijo y que no implicó ninguna consecuencia, contrariamente a la leyenda, ni se correspondió con ningún acto de heroísmo, puesto que el hijo moriría en circunstancias diferentes, por otras razones que nada tenían que ver con la ocupación del Alcázar.

El independentismo catalán pierde fuelle. RTVE
El independentismo catalán pierde fuelle. RTVE

EL MITO DEL INDEPENDENTISMO CATALÁN

En Cataluña nos han robado todas las palabras bonitas, libertad, independencia, democracia, para darle el sentido contrario…. Los Independentistas han colonizado el lenguaje, han colonizado la realidad. Todas las palabras bonitas son suyas… Hay que descolonizar el Lenguaje, tenemos que recuperar las palabras. (Javier Cercas)

Contrariamente a la versión mitológica y propagandista vehiculada por el independentismo catalán, tampoco ha existido nunca un rey catalán. Lo que será primero la Marca Hispánica en tiempos de Carlomagno, posteriormente condado de Barcelona, acabará integrándose territorialmente en el reino de Aragón. Las tensiones acontecidas durante el reinado de Felipe IV entre el centro y la periferia, fueron motivadas por el deseo de implantar el modelo territorial francés, borbónico y centralizado, y también por los desacuerdos persistentes en la contribución financiera a las guerras del imperio. De hecho, Cataluña se unió a Francia durante un tiempo, pero esta situación no duraría mucho, por el rechazo al centralismo francés y, al poco tiempo, Cataluña regresaría a España. Esto sucedió bajo el reinado de Felipe IV y el gobierno del conde de Olivares. Con Felipe V y la guerra de Sucesión, la corona de Aragón (que comprendía también Cataluña y Baleares), apoyaría a los Austrias y, al resultar vencedor Felipe V, una parte del reino de Aragón, Cataluña y Baleares optarían por no reconocer a ese rey, lo que significó la pérdida de fueros y privilegios que no recuperarían hasta la II República. Pero si perdieron los fuegos y privilegios, a cambio obtuvieron ventajas para poder comerciar con América.


El 14 de febrero de 2021 se celebraron elecciones en Cataluña en las que el independentismo perdió más de 600.000 votos.


El nacionalismo catalán es una creación del siglo XIX y buscó su legitimación en mitos como la diada o la insurrección antiborbónica. Son, pues, mitos, no hechos históricos reales, como se ha expuesto anteriormente. Durante mucho tiempo el nacionalismo catalán fue compatible con una doble identidad española y catalana.

El Procés en 2012 fue la respuesta de la derecha catalana y su élite económica a la crisis económica y financiera del 2008, aprovechando la gravedad de la crisis para echar la culpa a Madrid y poder ocultar así también la grave corrupción asociada al pujolismo (el célebre 3%).

Los independentistas prometieron un mundo feliz -mismo modus operandi que el Brexit-. La gestión errática de Mariano Rajoy no haría más que agravar la situación, convertido en un aliado objetivo de la causa independentista por el choque de trenes entre el nacionalismo español y el independentismo (retroalimentándose el uno al otro) y sus derivadas: los referéndums ilegales y la declaración de independencia, además de la gran torpeza de Rajoy durante la jornada del 1 de Octubre, con aquellas cargas policiales que dieron la vuelta al mundo, durante una jornada electoral que todo el mundo sabía que no tenía ninguna validez legal.

El 14 de febrero de 2021 se celebraron elecciones en Cataluña en las que el independentismo perdió más de 600.000 votos. Si en apariencia no saltan a la vista cambios importantes, aparecen inflexiones, un sentimiento general de cansancio y un deseo de salir del conflicto. Un tercio de los votantes de ERC ya no se consideran partidarios de la independencia; además, la escisión entre Junts y el PDeCat, y la fuerza más votada fue el PSC, partidario de pasar la página del Procés y de la reconciliación de la sociedad catalana entre sus partes enfrentadas.

INDULTO, NO AMNISTÍA

Un Indulto no es una amnistía. Amnistía significa perdón de las penas y eliminación de la responsabilidad penal, extinguiendo toda responsabilidad. Por el contrario, indulto significa que los condenados siguen siéndolo, pero no cumplen la integridad de la pena por motivos de interés público.

En Cataluña existe un amplio consenso para considerar que los indultos de los condenados que ya han cumplido una parte de la sentencia contribuirán a mejorar la convivencia y reducir la tensión en Cataluña. Sólo por eso ya sería una razón de mucho peso para justificar el interés público de esa decisión. La ley no exige el arrepentimiento previo de los condenados, de hecho, Tejero, el gran indultado del 23-F, nunca se ha arrepentido de sus actos.

Los independentistas más lúcidos son conscientes de que los indultos les restarán fuerza, pues la retórica de los “los presos políticos” y la “victimización” carecerán aún más de sentido.

MITOS Y CONVIVENCIA

Los mitos, en efecto, no ayudan a la convivencia. La referencia y la herramienta para la convivencia es la Constitución (el Patriotismo Constitucional). Pero las constituciones no son inamovibles y para mantener su vigencia deben poder ser reformadas. En el caso que nos atañe, una mejor definición de nuestro modelo territorial hacia un modelo federal, que implicaría la reforma del Senado como cámara de representación territorial (como en Alemania y Estados Unidos) ayudaría a mejorar la convivencia y superar los mitos del pasado.

(Iván Cedrón Adam es un profesional con una amplia formación académica en Lenguas extranjeras, Literatura francesa, Derecho, Management y Liderazgo, y un gran conocedor del mundo anglosajón y de Francia y Gran Bretaña, países donde ha vivido durante las dos últimas décadas).

SOBRE EL AUTOR

Iván Cedrón Adam, prototipo de europeo moderno y activo y experto europeísta

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