“Yo también fui acosada”

Hoy, primer testimonio personal, público y directo en España de mujeres que sufrieron acoso y abuso sexual

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Algunas de las 17 mujeres que contarán hoy su experiencia. La vergüenza debe sentirla el acosador.
Algunas de las 17 mujeres que contarán hoy su experiencia. La vergüenza debe sentirla el acosador.

Por primera vez en España, un grupo de mujeres valientes contará hoy, de manera personal y pública, el primer acoso o abuso sexual que sufrieron en su vida. Será en un acto del Ateneo de Cáceres, dentro de una Jornada contra la violencia machista. En él participarán con sus confesiones personales, entre otras, la periodista y colaboradora de este periódico, Elisa Blázquez, y la exconsejera de la Junta de Extremadura, Leonor Martínez-Pereda Soto.

La gama de acosos y abusos va desde las molestas insinuaciones e insistencias para tener sexo contra su voluntad, las agresiones verbales, las medias palabras y los sobreentendidos malintencionados, hasta los tocamientos indeseados, los abusos de todo tipo y las violaciones. No hay levedad en ninguna de estas prácticas masculinas, ni siquiera en las verbales, que agreden la integridad moral y física de las mujeres. Ni puede haber condescendencia por parte de nadie y menos por parte de los hombres honrados en ningún caso, por leve que parezca. Porque lo que se inicia con un piropo soez de un jefe a su empleada, o una insinuación subida de tono de un compañero, o un tocamiento fugaz, o un manoseo persistente –todo ello, inadmisible por sí-, puede terminar en una violación a poco que ella se descuide, si él interpreta su temor o su silencio como consentimiento, o violentándola de todos modos aunque ella diga que no y se resista.


“Pretendemos sacar, del baúl de los recuerdos proscritos, historias de terror cotidianas”.


En los últimos meses han ocurrido en España y en el mundo una serie de hechos que han terminado de remover las criminales aguas calmas de los abusos sexuales contra las mujeres, cuya superficie podía parecer más o menos tranquila, pero cuyo fondo ocultaba el lodo repugnante de tantos asquerosos delincuentes que, aprovechándose de su superioridad o su poder –físico, económico, profesional, artístico, político, social o de cualquier índole-, abusaban, agredían sexualmente, verbal o físicamente, o violaban, a toda mujer que se les pusiese por delante, ya fuese una desconocida, una compañera de trabajo, una empleada, una subordinada o una igual en el nivel profesional o social, porque estos delincuentes no se detienen ante nada.

Los numerosísimos casos destapados últimamente de abusadores y violadores crónicos en la esfera internacional, como el repulsivo Harvey Weinstein y tantos otros, hasta el caso de La Manada en el ámbito nacional –esos cinco valientes que abusaron de una chica de 18 años a la que dejaron tirada como un objeto cuando “terminaron”, a la que incluso le robaron el teléfono móvil y que ahora están a la espera de sentencia tras haber sido juzgados-, o el último caso de tres jugadores de La Arandina C. F., detenidos ayer por presuntos abusos sexuales a una menor de 15 años, todo eso ha generado una enorme ola de rechazo y condena que ha golpeado en todos los lugares, fuera y dentro de nuestro país.

Jornada contra la violencia machista en tres actos. Cáceres.
Cartel del acto

En España son numerosas las iniciativas, manifestaciones y declaraciones que se han producido a raíz de estos hechos. Y ahora, por primera vez en nuestro país, un grupo de diecisiete mujeres valientes ha decidido contar públicamente el primer acoso o abuso que sufrieron, como paso adelante para animar a todas las mujeres a no tener miedo, a rechazar la culpa –en modo alguno imputable a ellas- y la vergüenza, y a poner culpa y vergüenza en el lugar donde deben estar, es decir, en la conciencia de los abusadores y los violadores y en su censura pública. Y para remover las conciencias de los hombres honrados, que jamás deben ser indiferentes ante estos hechos, ni minimizarlos ni prestarles la menor comprensión.

TESTIMONIOS PÚBLICOS

Este grupo de mujeres extremeñas participará, contando de propia voz y en primera persona los abusos que sufrieron, en un acto que tendrá lugar en el Ateneo de Cáceres hoy 13 de diciembre, a las 19 horas. Entre ellas están nuestra compañera de PROPRONEWS, la periodista y escritora Elisa Blázquez Zarcero, y la que fue consejera de la Junta de Extremadura, Leonor Martínez Pereda Soto. El acto tendrá una performance titulada “Clasifícate”, las intervenciones de las mujeres que van a contar sus casos bajo el epígrafe de #MeToo, y una conferencia del filósofo Ángel García Fernández con el título “Filosofía contra violencia machista”.


“La vergüenza y la culpa las deben sentir los acosadores, no nosotras”.


Las organizadoras e intervinientes explican esta iniciativa de la siguiente manera:

“Bajo el ya conocido #amitambién, un grupo de mujeres de Cáceres vamos a contar en público diversos episodios de acoso sexual sufridos en primera persona.

Nuestras confesiones se enmarcan en una Jornada Contra la Violencia Machista que se celebrará en el Ateneo de la ciudad y que, bajo el título de Feminismos, Artes y Filosofías, empezará con una performance para concienciar de la arbitrariedad de los roles de género, seguirá con las denuncias en las que varias mujeres relatarán en voz alta algún momento de sus vidas en el que fueron acosadas por ser mujeres y se cerrará con una charla sobre la violencia machista.

El acto nace tras las últimas noticias en torno a los abusos sexuales, el interés despertado por el juicio a La Manada y las numerosas denuncias de mujeres famosas que han dado a conocer episodios en los que fueron acosadas.

Ateneo de Cáceres, lugar del acto. PROPRONEWS
Ateneo de Cáceres, lugar del acto. PROPRONEWS

Es un hecho, por desgracia, muy frecuente, que padece un gran número de mujeres en algún momento de sus vidas, y que por regla general se esconde o se olvida, por vergüenza, por miedo a las represalias, por temor a ser incomprendidas, o incluso de ser acusadas de mentir o de intentar aprovecharse de la situación.

Con esta jornada se pretende sacar del baúl de los recuerdos proscritos historias de terror cotidianas. Sin sonrojo ni victimismo, justo al contrario, con dignidad y valentía, y dejando claro que es el acosador el que debe sentir vergüenza.

Continúa así la corriente iniciada por mujeres poderosas que han decidido luchar para que esta lacra empiece a combatirse como debe, castigando al culpable y no culpabilizando a la víctima”.

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