“El acosador no te respeta ni siendo consejera de un Gobierno autonómico”

Leonor Martínez-Pereda Soto narra experiencias de acoso machista sufridas a lo largo de su vida

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Leonor Martínez Pereda, en la época en que sufrió la agresión sexual.
Leonor Martínez Pereda, en la época en que sufrió la agresión sexual.

“No te respetan ni siendo consejera de un gobierno autonómico”. Lo dice Leonor Martínez-Pereda Soto, que fue titular de la cartera de Fomento de la Junta de Extremadura. Ella es una de las diecisiete mujeres que esta tarde harán públicos en el Ateneo de Cáceres –en un acto sin precedentes en España- los casos de acoso y agresiones sexuales padecidas a lo largo de la vida. PROPRONEWS adelanta en exclusiva el testimonio de la política extremeña.

Una inocente niña de doce años nada tranquilamente en una piscina pública. De pronto siente en sus genitales la mano de un canalla. Ella siente una convulsión de repulsa y asco y el color del mundo, luminoso hasta entonces, cambia de pronto ante sus ojos. Este es el testimonio de Leonor Martínez-Pereda de un hecho cuyo nefasto recuerdo la ha perseguido toda la vida, y que hace días se atrevió a hacer público en facebook, en medio de la incomprensión de algunos y de algunas, y de intolerables comentarios machistas:


Padeció su primera agresión sexual con 12 años de edad, en una piscina pública.


“El 14 de noviembre pasado, y por la indignación que sentí por la forma en que se estaba desarrollando el juicio a “la Manada”, subí en mi facebook una publicación describiendo lo que recuerdo de mi primera agresión sexual. Mi publicación fue objeto de más de trescientos comentarios, algunos, no machistas, sino lo siguiente, aunque también hubo otros solidarios y de apoyo. En cualquier caso, todo eso retrata la situación en la que nos encontramos. Esto fue lo que publiqué”:

CON SOLO 12 AÑOS

“Recuerdo la primera agresión sexual que siendo consciente sufrí. Fue en la piscina pública del Hotel Río de Badajoz, mientras jugaba en el agua con chicos y chicas de mi pandilla. Mi agresor fue un chico algo mayor que no pertenecía a mi grupo, pero que se movía en mi entorno social, en otro grupo distinto al mío. Mientras yo jugaba en el agua como digo (no tendría más de 12 años) se me acercó por detrás y con disimulo y sin que nadie se percatase, ni yo misma de su presencia, metió sus manos entre mis piernas y me tocó mis partes intimas, de una manera consciente y por dos veces. Me volví rápidamente hacia él y, cuando vió mi reacción de extrañeza, pudor y horror, respondió con una mueca sonriente de victoria, mientras sus amigos, testigos de la escena, reían. Sentí asco, vergüenza e indignación.

Única niña de cuatro hermanos y la pequeña, conté a la vuelta, ya en mi casa, con valentía (digo valentía por el remordimiento y el complejo de culpabilidad que encima soportamos las mujeres en estos casos) lo ocurrido a mis hermanos, todos mayores que yo como digo, y que ejercieron siempre de protectores míos. Ellos me pidieron la identificación del agresor para hacérselo pagar. A partir de ese momento, el culpable se mantuvo alejado de mi círculo, evitando coincidencias por temor a un buen sopapo o rapapolvo. Mientras tanto, yo digería esa experiencia con una mezcla de vergüenza, asco e incluso una inexplicable culpabilidad y eso que era una privilegiada por ser la única niña de cuatro hermanos. Cualquiera de mis tres hermanos, si hubiesen tenido oportunidad, pues el agresor se mantuvo huidizo, se lo hubieran hecho pagar adecuadamente.

A pesar de los años, aún recuerdo el nombre de ese chico que me agredió sexualmente y que él, viviéndolo como una gracieta, a mí me hizo sentirme ESCORIA.

Leonor en el centro de la imagen con las compañeras que hacen público hoy su testimonio en Cáceres.
Leonor en el centro de la imagen con las compañeras que hacen público hoy su testimonio en Cáceres.

Hugo, allí donde te encuentres, espero que teniendo ya, o habiendo tenido, pareja e incluso hijas, te avergüences de ese comportamiento y la vida te haya enseñado que eso que hacías de adolescente, es asqueroso, repugnante y que nos agrede a TODAS las mujeres, incluyendo a tu pareja e hijas.

Todas, por desgracia, tenemos un Hugo más o menos cercano y aparentemente normal, que nos agrede sexualmente, que nos agredió y que se siente con derecho a agredirnos por el hecho de haber nacido simplemente eso: MUJERES.

Desde aquí invito a las mujeres agredidas o acosadas, que lo cuenten aquí y ahora. Quizás el que te agredió lo lea y le hagas sentir REMORDIMIENTO y VERGŰENZA, y sea consciente de que hoy sería objeto de una denuncia en toda regla por agresión sexual.


Ella es una de las 17 mujeres que hoy harán públicas las agresiones sexuales sufridas.


Tú también tienes una historia así, o parecida. Hazla saber aunque te parezca tarde. Colaboremos todas así a nuestra causa. ¡Soy persona, soy mujer, respétame!”

NI CON PODER TE RESPETAN

Leonor Martínez-Pereda hará público esta tarde su testimonio en el Ateneo cacereño, junto a los de las otras dieciséis mujeres que relatarán sus experiencias y las agresiones sufridas. “Cuanto más contemos las mujeres, mejor –confiesa-. Nada de sentir culpa o vergüenza, ni la sensación de que se nos esté vigilando por algo que nosotras sufrimos. Eso que lo sientan los agresores”.

En materia de acoso machista, el calvario de la mujer, aun de la mujer poderosa, formada e independiente, puede durar toda la vida. Leonor nos adelanta otras experiencias que le ocurrieron siendo ya adulta, “y que son de traca”. Se refiere a que, siendo consejera de Fomento de la Junta de Extremadura, tuvo que soportar de algunos de sus visitantes interesados en adjudicaciones u obras de la Consejería, “tiradas de tejos incluso intentos de meterme mano, lo que viene a demostrar que ni ocupando el poder te respetan”.