lunes, 28 noviembre, 2022
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EL PAÍS nos copia

Quince días después el diario formula las mismas preguntas con que PROPRONEWS cuestionó el 21 de agosto el trabajo de los Mossos d´Esquadra en relación con los atentados

A veces uno no sabe qué les pasa a algunos importantes medios nacionales como EL PAÍS, de bien ganado prestigio en el pasado, pero cuyas llamativas filias y fobias suelen sorprender últimamente no solo a los lectores, sino también a profesionales de la información que llevamos cinco décadas en este oficio y que a estas alturas podemos ya saber, más o menos, lo que nos traemos entre manos unos y otros. Una de esas fobias declaradas de EL PAÍS es la todavía no explicada –aunque explicable, vistos los camaradas del frente- guerra desaforada e irrespetuosa contra Pedro Sánchez. Pero de eso hablaremos otro día. Esta vez nos referiremos a cómo y cuán rápidamente se le ha apagado al gran rotativo nacional el súbito fervor por la policía autonómica catalana que le llevó a publicar el 22 de agosto el inefable editorial titulado Elogio de los Mossos.

El 22 de agosto no pocos lectores y la mayoría de los profesionales avisados e independientes que nos dedicamos a informar de lo que sucede y a opinar sobre ello, nos vimos sorprendidos, e incluso solazados, por ese inenarrable, inesperado e inesperable editorial de El País. Elogio de los Mossos, con el subtítulo el cuerpo policial se ha ganado el reconocimiento de la sociedad, es uno de los editoriales más sorprendentes e injustificables que hemos visto nunca, teniendo en cuenta, además, que un editorial expresa la opinión colegiada de un medio y está escrito por sus más conspicuas lumbreras, de modo que no cabe pensar en un desliz de becario ni en una irrefrenable efusión de algún redactor bisoño. Invitamos al lector a que lea, o relea si ya la leyó, esta pieza que da vergüenza ajena y que dejó boquiabierta a toda la profesión: (https://elpais.com/elpais/2017/08/21/opinion/1503337563_732798.html).


El complaciente editorial de EL PAÍS Elogio de los Mossos, dejó boquiabierta a toda la profesión y a muchos lectores.


Como habrá deducido el inteligente lector después de tal lectura, en unos momentos en que la actuación de los Mossos estaba llena de dudas y cuestionamientos por parte de las autoridades del Estado, de la Policía Nacional, de la Guardia Civil, de la propia Guardia Urbana de Barcelona y, desde luego, por la mayoría de los observadores, periodistas y comentaristas de este país, el otro país, es decir, el periódico EL PAÍS, se descolgó con este al menos imprudente –no quisiéramos creer que fuese algo interesado o teledirigido- enaltecimiento de algo que no tenía por dónde cogerse. Porque, contra lo que EL PAÍS dijo en aquel editorial glorificante, la actuación de los Mossos dejó mucho que desear desde el inicio de los sucesos -con las explosiones de Alcanar que no supieron interpretar ni permitieron que otros cuerpos más experimentados pudiesen interpretarlas-, hasta el final –pasando por la indefensión en que se encontraban Las Ramblas en el momento del atropello masivo- e incluido el sangriento desenlace –con la muerte de los seis terroristas que se les pusieron a tiro-, cuando algunos pudieron ser abatidos no mortalmente, para extraer de ellos toda la información posible, que es lo verdaderamente profesional en estos casos.


Sorprendente: dos semanas después, EL PAÍS empieza a cuestionar la actuación de los Mossos.


Debió de ser la enérgica y fulminante finalización de los terroristas lo que deslumbró a EL PAÍS en el conjunto de la actuación de los Mossos, una actuación tan llena de fallos, improvisaciones, errores y lagunas. Porque otra cosa no se entiende.

NUESTRAS PREGUNTAS Y LAS DE EL PAÍS

Nosotros, el 21 de agosto, un día antes del panegírico editorial de EL PAÍS, publicamos en PROPRONEWS una información titulada Una monumental cadena de fallos facilitó los atentados (https://www.propronews.es/una-monumental-cadena-fallos-facilito-los-atentados/), en la que -basándonos en fuentes muy fiables de profesionales de la seguridad en nuestro país y, desde luego, en el puro sentido común y en el olfato que aportan cincuenta años de ejercicio del periodismo- desgranábamos las innumerables dudas suscitadas por el desarrollo de los acontecimientos. Estas dudas cristalizaron en treinta y dos cuestiones que relacionamos en dicha información y que fueron leidas por millares de personas.

Pues bien, ayer, EL PAÍS, desdiciéndose tácitamente del gratuito incienso de aquel editorial –y como queriendo enmendar, a toro pasado, la ligereza de tamaña lisonja- publicaba en primera página y en dos páginas interiores una información titulada Las dudas sin resolver de la investigación de Barcelona, unas dudas que, en vista de lo sucedido, han sobrevenido a posteriori, dado que no debieron de existir cuando sus responsables escribieron el citado editorial. Lo gordo es que en tal despliegue informativo -dos páginas y media- prácticamente no se aporta ningún dato nuevo ni exclusiva alguna –como sí ha hecho, por ejemplo, El Periódico de Cataluña con la aportación de las pruebas de que la inteligencia norteamericana avisó en tiempo y forma a los Mossos y a la Generalitat de la posibilidad de un atentado este verano en Las Ramblas; o como hicimos en PROPRONEWS publicando después los durísimos escritos policiales dirigidos al ministro del Interior (https://www.propronews.es/durisimo-varapalo-policial-zoido-al-gobierno/) y al director general de la Policía (https://www.propronews.es/ridiculo-del-director-general-la-policia/), que otros medios han reproducido de nuestra web-; y, en cambio, solo se recogen hechos ya publicados en su mayoría y se relacionan cuestiones o preguntas que en PROPRONEWS nos hicimos y publicamos ya el día 21. Preguntas, pues, que llegan demasiado tarde y que se parecen demasiado, una tras otra, a las que publicamos en este periódico doce días antes que EL PAÍS, y que nos da la sensación de que nos han copiado, no solo por la parecida formulación de las mismas, sino por la técnica informativa empleada: el mismo tipo de concatenación inquisitiva que publicamos nosotros.

Las preguntas de EL PAÍS de ayer son idénticas a las que PROPRONEWS publicó el 21 de agosto.
Las preguntas de EL PAÍS de ayer son idénticas a las que PROPRONEWS publicó el 21 de agosto.

EL PAÍS ha sido hasta hace no mucho mi periódico de referencia (aunque ahora leo con mayor gusto EL MUNDO). Todavía recuerdo la impresión de tener en las manos un ejemplar del primer número que publicó EL PAÍS el 4 de mayo de 1976, y la devoción y la emoción con las que los periodistas y los jóvenes de mi generación comprábamos cada día nuestro ejemplar en el quiosco. Para muchos de nosotros, llevar en la mano EL PAÍS, doblado de manera que se viese la cabecera, era una forma de rebeldía y de expresión pública de nuestras convicciones democráticas, en unos momentos en los que aún no se sabía qué tipo de ave podía salir del huevo que dejó puesto Franco en el gallinero de España. En los últimos años, sin embargo, algo parece haber cambiado en el emblemático diario. La guerra contra Pedro Sánchez –suavizada paulatinamente después del fulgurante éxito del dirigente socialista en las primarias de su partido, ante la posibilidad cierta de que pueda llegar a La Moncloa y a los mecanismos de canalización de la publicidad institucional, de la que dependen en buena medida muchos de los medios impresos en papel- y el desnortado editorial sobre los Mossos d´Esquadra y la titubeante línea informativa en relación con los sucesos de Cataluña –hoy te elogio y mañana, sobre el mismo caso, digo que lo has hecho mal- son dos síntomas de una deriva al menos poco ortodoxa, periodísticamente hablando.

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