Objetivo, la Sagrada Familia

El icono monumental y religioso de Barcelona necesita nuevas y mejores medidas de protección

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La Sagrada Familia, símbolo de Barcelona. COREARTE
La Sagrada Familia, símbolo de Barcelona. COREARTE

Esta vez han fallado, pero no porque los mossos desbarataran el ataque, sino gracias a una explosión fortuita en el cuartel general de los terroristas. El objetivo, que estaba claro desde el principio, quedó corroborado cuál era con la declaración del único superviviente de Alcanar, Mohamed Houli, quien ha reconocido ante el juez que la célula terrorista quería volar la Sagrada Familia.

El templo inacabado de la Sagrada Familia de Barcelona tiene una doble significación que lo hace especialmente atractivo como objetivo del terrorismo yihadista. Por un lado, es el icono religioso cristiano de la capital catalana. Por otro, es un monumento conocido mundialmente, con una gran repercusión turística. Por eso era de suponer que este monumento tenía que ser objetivo prioritario de todo yihadista que planease atentar en Barcelona. Con ese presumible atentado conseguiría de golpe dos fines: deshonrar y destruir el símbolo religioso, y lograr una repercusión mundial de primer orden, tanto por la fama del monumento como por el previsible elevado número de víctimas que el ataque causaría en un punto tan concurrido de la ciudad.

Mohamed Houli, herido en Alcanar, ha confesado que la Sagrada Familia era el objetivo.
Mohamed Houli, herido en Alcanar, ha confesado que la Sagrada Familia era el objetivo.

No parece, sin embargo, por lo que a posteriori se sabe, que la policía catalana y la local de Barcelona, hubiesen tomado medidas adicionales de precaución en dicho enclave –como tampoco las tenían en Las Ramblas- en el momento en que salta por los aires el chalé de Alcanar. Es más, desde que se produjo la explosión hasta el atropello masivo en Las Ramblas, diecisiete horas después, la vigilancia no se vio reforzada en ninguno de los dos puntos.


Por su significación cristiana y por su fama mundial, el templo barcelonés seguirá siendo objetivo yihadista.


Los terroristas tenían preparadas tres furgonetas a la espera de cargarlas con los explosivos que estaban fabricando en Alcanar, con la metralla preparada al efecto y con las botellas de butano que hubiesen multiplicado el poder mortífero de las deflagraciones. En la casa se estaba preparando una cantidad indeterminada pero, por los indicios, muy cuantiosa de explosivos, como lo prueba el hecho de la gran cantidad de compuestos para producir peróxido de acetona localizados entre las ruinas (500 litros). En la explosión debieron de saltar por los aires algunas de las botellas de butano y propano que los terroristas almacenaban y que, por tanto, debían de ser más de las 106 que se hallaron en el lugar y que, pese a su elevado número, no hicieron sospechar nada a los Mossos d´Esquadra intervinientes, que no se dieron cuenta de lo que se preparaba hasta que comenzó el atropello masivo en Las Ramblas.

DOS TONELADAS

Tal acumulación de explosivos y gas –aproximadamente dos toneladas en total- indica muy claramente que el objetivo de los terroristas tenía que ser de gran porte y dimensiones, lo cual lleva a pensar de inmediato en la Sagrada Familia. Y cabe sospechar que tres furgonetas cargada cada una con más de media tonelada de explosivos, situadas estratégicamente o embistiendo al unísono en puntos claves del citado templo, hubiesen causado una catástrofe inimaginable si hubiesen conseguido su propósito.

El frustrado atentado iba dirigido también contra la fe cristiana. PROPRONEWS
El frustrado atentado iba dirigido también contra la fe cristiana. PROPRONEWS

Que esta vez no haya sucedido no quiere decir que los terroristas no lo vuelvan a intentar. La célula de Alcanar ha señalado el objetivo a los que vengan después, si es que no estaba claro de antemano. Por eso se hace tan imprescindible redoblar las medidas de seguridad en torno a estos objetivos, en una ciudad y en una comunidad, además, de tan elevada población musulmana y tan frecuentes movimientos yihadistas, algunos de cuyos miembros pueden estar ya pensando en vengar a sus hermanos muertos y detenidos y en aprender de los fallos de estos. Y parece que las autoridades catalanas empiezan a tomar buena nota. Ayer se supo que el ayuntamiento y la Generalitat van a instalar bolardos móviles en diferentes zonas peatonales de la ciudad, y van a blindar la Sagrada Familia. Es lo menos.