La luz del sol, el agua y otras cosas buenas, pero con cuidado

Recomendaciones básicas para los días más calurosos que nos mantendrán estupendamente

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El sol, siempre con muchísimo cuidado. PROPRONews
El sol, siempre con muchísimo cuidado. PROPRONews

La luz del sol es vital, solo que tratándose de radiación no debemos recibirla en exceso, pues sería cómo dejar demasiado tiempo un pollo a la brasa. Disfruta haciendo cosas saludables, como encuentros con la naturaleza y lo que ofrece. También de baños de agua salada en el mar, piscinas o spas, donde podrás eliminar toxinas a través de la piel por un fenómeno conocido como ósmosis. En casa podemos hacer lo mismo, llenando la bañera de agua caliente con 2 kilos de sal marina sin refinar. Absorberás incluso nutrientes, como el sodio, el magnesio o el potasio, electrolitos muy importantes para nuestra salud y que perdemos con el sudor. Hoy vamos a repasar algunas recomendaciones básicas que nos mantendrán fuertes y saludables en estos días especialmente calurosos.

Carlos Martínez Correa. PROPRONews
Carlos Martínez Correa. PROPRONews

Las algas son muy beneficiosas por su contenido en minerales, ya que viven en un entorno muy rico en éstos. Comerlas nos ayuda a recuperarlos. Los deportistas de élite beben agua desmineralizada y remineralizada con agua de mar, en una proporción que, sin notarse el sabor, les aporta casi la tabla periódica de todos los elementos básicos de los que estamos hechos. Los toman del mar porque saben que están tratados, quizá desde miles o millones de años atrás, por la microbiología marina, desde que se desprendieron de la roca. Así, poco es mucho. A una botella de agua, de muy baja mineralización, podemos añadirle la medida de su propio tapón, de agua de mar. Nuestras células absorberán miles de veces más partículas minerales que del agua de la montaña y con todos los oligoelementos que componen el líquido de nuestro plasma celular.


A una botella de agua de muy baja mineralización podemos añadirle la medida de su propio tapón, de agua de mar para enriquecerla de minerales y oligoelementos.


Además de beber abundante agua, vamos a comer frutas y verduras de nuestra zona, ya que nos van a dar agua de calidad con nutrientes, fibras, interesantes micro ARN vegetales que nos traen información del entorno y principios activos, como los antioxidantes, que nos van a hacer más resistentes a las condiciones climáticas del mismo. Un ejemplo son los carotenoides de las zanahorias, que les dan el color naranja. Una vez digeridos, éstos viajan por la sangre hasta la piel y mucosas, dónde se depositan, nos sirven y protegen. Además, podemos convertirlos en vitamina A, fundamental para la regeneración.

RADIACIÓN Y CUIDADOS

La cantidad de radiación que podemos tolerar dependerá de las características de nuestra piel, destacando la capacidad de producir melanocitos, responsables del pigmento marrón del bronceado, la capacidad de hidratación y la de dispersar y eliminar el impacto del sol, en el que entran en juego los antioxidantes que producimos nosotros, llamados endógenos, junto a los que contienen los alimentos vegetales.

Insistimos en que todo sea ecológico por la ausencia de químicos y para evitar modificaciones que alteren su expresión genuina. De nada sirve mancharnos los dedos comiendo picotas y que luego ese tinte no sirva para nada porque el antioxidante no está activo. Lo mismo le ocurre a la fruta cogida verde; al no completar su desarrollo, muchos antioxidantes no se activarán, aunque ésta luego madure. Un ejemplo conocido es el licopeno del tomate.

Los niños son especialmente vulnerables a la radiación. PROPRONews
Los niños son especialmente vulnerables a la radiación. PROPRONews

El sol es muy beneficioso; promueve incluso la síntesis de vitaminas, como la D, cofactor fundamental para la mineralización ósea, pero hay que controlar la exposición e ir poco a poco.

Las mejores horas para exponerse al sol son las primeras y las últimas del día. En horas más radioactivas, como la del cénit o con protuberancias solares destacadas, la mejor protección es la sombra.

Podemos usar ropa delgada y cómoda que nos proteja, con gorro o sombrero y con un calzado adecuado, como esparto, que mantenga los pies aireados. Evitaremos las chanclas baratas, hechas de plásticos, con resinas y metales pesados, como el plomo y el cadmio, los cuales van a ir penetrando al torrente sanguíneo a través de los poros de la piel.


Las mejores horas para exponerse al sol son las primeras y las últimas del día.


Se pueden usar cremas que contengan partículas dispersantes de la luz solar, como el óxido de zinc, que son de tamaño más grande que los poros de la piel, quedando depositadas sobre ésta, actuando como espejos.

Evitaremos las nanopartículas, pues son tan pequeñas que penetran en nosotros, como radicales libres, siendo algo similar a cristales microscópicos de espejo, que cortan por donde pasan, pudiendo dañar incluso el ADN de las células.


Las resinas y metales pesados como el plomo y el cadmio de las chanclas baratas de plástico penetran en el torrente sanguíneo a través de los poros de la piel.


Dicen que esas partículas están por todas partes, desde el aire que respiramos hasta en las golosinas, como E171, y que para qué preocuparnos por que haya un poco más en la protección solar, pero a ti te digo que eso de los radicales oxidativos que penetran dañando el ADN de la piel está sucediendo justo cuando te está dando el sol de pleno, donde el riesgo de mutar genéticamente las células es más alto, debido a la radiación solar.

FRAGANCIAS, CREMAS, MANCHAS

Evitemos fragancias, cremas y todo lo que pueda reaccionar con el sol. No siempre son químicos, también hay compuestos en plantas, como el hipérico o la rosa mosqueta, que pueden ser foto reactivos. Además, conviene recordar que tenemos más de 400 glándulas sudoríparas por centímetro cuadrado de piel que excretan sudor con toxinas. Es muy importante retirarlas con una correcta higiene (no excesiva, pues hemos de respetar el manto lipídico y de bacterias simbióticas) para así evitar el riesgo de reacciones fotosintéticas.

Si no tenemos playa ni piscina, sal en la bañera. PROPRONews
Si no tenemos playa ni piscina, sal en la bañera. PROPRONews

Incluso es recomendable hacer una depuración en primavera para eliminar la mayor cantidad posible de éstas (ejercicio, hidratación, comida sana, cenar temprano, descanso adecuado…), con el objetivo de que no las expulsemos en pleno verano, expuestos al sol.

Cuando un químico fotosensible se expone al sol, éste se vuelve radical y reacciona con lo que encuentra a su paso. Siendo la piel un gran órgano de eliminación, es normal que haya muchas toxinas acumuladas y que estás puedan reaccionar con el sol, produciendo manchas. Estamos diseñados para resistir perfectamente la radiación de nuestro meridiano o zona ideal, pero claro, nuestro perfecto cuerpo no contaba con que iba a trabajar con toda esta porquería que entra en nosotros y sale por los poros de la piel sin parar, pues estamos hoy en día en un envenenamiento constante de químicos, que se encuentran por todas partes. Tampoco contaba con tener que eliminar tantos residuos metabólicos derivados de una mala dieta. Cuidado con la cosmética de mala calidad. Si necesitas un protector solar rápido, puedes usar hojas de aloe, aguacates frescos o manteca de karité, aplicados directamente en la piel. Aun así, evita sobrexponerte. En caso de quemaduras o rojeces, plantas como caléndula, árnica o aloe son buenas regeneradoras. Infórmate y haz siempre un buen uso de ellas.

(Carlos Martínez Correa es un profesional multidisciplinar experto en nutricionismo y calidad de vida).

SOBRE EL AUTOR

Carlos Martínez Correa, nutricionista, dietista (y muchas cosas más), nuevo colaborador de PROPRONews

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