lunes, 17 junio, 2024
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Alerta: la mayor parte del calentamiento progresivo de la Tierra ha ocurrido en los últimos 40 años

El cambio climático explicado a un Golden retriever (2)

Si usted se informa habitualmente sobre cosas como el calentamiento global a partir de redes sociales o mensajes en su teléfono, pulse aquí y abandone inmediatamente la lectura de este artículo. ¡Podría hacerle pensar! Si no, si usted forma parte del grupo de las personas que piensan, le invitamos a seguir leyendo. Es importante estar informado por expertos y, sobre todo, poner cada uno su grano de arena para evitar el desastre que se avecina. Este es la segunda de una serie de informaciones sobre el presente y el futuro medioambiental de nuestro planeta (El cambio climático explicado a un Golden retriever (1)), que iniciamos en febrero de este año.

El doctor Antonio Jordán en su despacho de la Facultad de Química de la Universidad de Sevilla.
El doctor Antonio Jordán en su despacho de la Facultad de Química de la Universidad de Sevilla.

(Artículo con versión inglesa).

Sevilla.-

Dios mío, he vuelto. Estoy en mi casa otra vez. Durante todo este tiempo no me he dado cuenta de que estaba en ella. ¡Por fin lo conseguí! ¡Maniáticos! ¡La habéis destruido! ¡Yo os maldigo a todos!
George Taylor (Charlton Heston) en “El planeta de los simios” (F. Schaffner, 1968).

Si usted se informa habitualmente sobre cosas como el calentamiento global a partir de redes sociales o mensajes en su teléfono, pulse aquí y abandone inmediatamente la lectura de este artículo. ¡Podría hacerle pensar!

La historia climática de la Tierra es el objeto de estudio de la paleoclimatología.

Podemos conocer las causas y las consecuencias de los cambios climáticos del pasado gracias al análisis de su impacto sobre el relieve, la geología o la composición y dinámica de la atmósfera. En la actualidad, esto es posible gracias al estudio de, por ejemplo, la radiación solar (mediante modelos de evolución estelar), la composición atmosférica en el pasado (por ejemplo, mediante el análisis de burbujas de aire atrapadas en el hielo; hoy sabemos que la proporción entre isótopos del oxígeno, ¹⁸O y ¹⁶O, varía con la temperatura), los sedimentos marinos (que pueden contener moléculas orgánicas o presentar composiciones isotópicas o químicas que sabemos que son consecuencia de un clima concreto), el relieve (aunque limitados a épocas o eras geológicas recientes), los fósiles y el polen atrapado en sedimentos o en el hielo (lo que permite saber qué seres vivos y con qué abundancia existían en un momento dado, a partir de lo cual podemos inferir el clima existente) e incluso los anillos de crecimiento de los árboles (ya sea de árboles vivos o restos datados mediante ¹⁴C, lo que permite relacionar la velocidad de crecimiento con la cantidad de lluvia, la temperatura e incluso de los incendios). En la fotografía de cabecera, por ejemplo, vemos a la investigadora Nathalie Goodkin (del Observatorio de la Tierra de Singapur) recogiendo muestras de coral de las profundidades para su analizar el clima en que se formó.

Como vimos en el anterior artículo, ha habido multitud de cambios climáticos de mayor o menor duración a lo largo de la historia del planeta. Muchos de ellos han afectado incluso a siglos recientes. Ahora, las preguntas más pertinentes son ¿qué evidencias hay del cambio climático actual?, ¿cuáles son las causas? y ¿qué podemos hacer?

¿Qué evidencias tenemos del cambio climático actual?

Las condiciones que sufrimos hoy fueron causadas por nuestro comportamiento previo a 2015. En otras palabras, podíamos habernos salvado. Podríamos habernos salvado, pero no lo hicimos. Es sorprendente. ¿En qué estado mental estábamos para enfrentarnos a la extinción y solo cruzarnos de brazos?
El archivista (Pete Postlethwaite) en “La era de la estupidez” (F. Armstrond, 2009).

Según todos los indicadores, la temperatura media de la superficie de la Tierra se ha mantenido relativamente estable durante los últimos dos mil años. Sin embargo, según la NASA, este valor ha aumentado alrededor de 1 °C desde finales del siglo XIX, y la mayor parte de este calentamiento progresivo ha ocurrido durante los últimos 40 años, de modo que 2016 y 2020 son los años más cálidos jamás registrados. Aquí un inciso. Hoy, en Sevilla, hemos disfrutado de unos espléndidos 37 °C y, la verdad, 38 °C hubieran dado ya igual. No habría sido una catástrofe. Pero cuando hablamos de un incremento de 1 °C en la temperatura media de la superficie del planeta, estamos hablando de cantidades de calor inmensas que se transfieren entre elementos a distinta temperatura, como masas de aire o agua y de cantidades enormes de hielo que se funde o agua líquida que se evapora.

Anomalías térmicas con respecto al período 1951-1980 (NASAGISS).
Anomalías térmicas con respecto al período 1951-1980 (NASAGISS).

Este gráfico muestra la diferencia de temperatura (anomalía térmica) de la superficie de la tierra y el océano con respecto al promedio del período 1951-1980. Se observa perfectamente cómo la diferencia de temperatura aumenta de forma intensa desde la década de 1970, aproximadamente. La superficie del océano se incrementa más lentamente, debido a diferentes causas (que resultan en una mayor inercia térmica), pero de forma también intensa desde la misma fecha. En términos globales, la velocidad del calentamiento se duplicó durante la segunda mitad del siglo XX.

Este aumento de la temperatura media está relacionado con otros hechos observables.

Sabemos que el hielo se funde con el calor. Un incremento de 1.5 °C en la temperatura media (que es casi el momento en el que estamos) significa un verano sin hielo en el Ártico cada 100 años. 2 °C significarían un verano sin hielo ártico cada 10 años. ¿Tiene esto consecuencias? Sí, claro, pero lo menos importante aquí no es que el Ártico se quede sin hielo una vez cada 10 años, sino que siempre habrá menos hielo a partir de ahora.

Glaciar Vatnajökull, en Islandia (M. BasiliciImaggeo).
Glaciar Vatnajökull, en Islandia (M. BasiliciImaggeo).

Esta imagen muestra cómo se funde el Glaciar Vatnajökull en Islandia, el segundo mayor del mundo. Menos hielo significa más agua líquida en el mar. Además, el agua se dilata con el calor por encima de 4 °C, lo que contribuye tanto o más que el deshielo al aumento del volumen de agua en el mar. Aportes de agua líquida masivos (por el deshielo) y mayor volumen de agua causan cambios en las corrientes marinas y el nivel del mar. Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), el nivel del mar sube a un ritmo acelerado desde 1970, a un ritmo mayor que el de los últimos 3000 años. Este aumento es particularmente visible en el gráfico que muestra el cambio en el nivel del mar desde 1900.

Cambios en el nivel del mar desde 1900 (NASAGSFC).
Cambios en el nivel del mar desde 1900 (NASAGSFC).

Si la emisión de gases de efecto invernadero continúan a un alto ritmo, se estima que el mar habrá subido 90 centímetros al final de este siglo (y no es la más pesimista de las predicciones). El aumento del nivel del mar causa cambios en la línea de costa, especialmente en zonas de litoral plano. Así que los problemas serían solo a nivel local.

Pero a mí me gusta poner ejemplos locales, y vivo en Sevilla. Con una subida del nivel del mar de 90 cm, la línea de costa estará en Coria del Rio (¡de mi casa a la playa a 20 minutos en coche!). ¿Crees que la vivienda y los alimentos están caros? Pero eso no es lo peor. El aumento del nivel del mar también produce pérdidas de suelo agrícola, como ocurriría con toda la zona cultivable de las marismas del Guadalquivir (Trebujena, Lebrija, Las Cabezas de San Juan, Los Palacios y Villafranca…).

Otros procesos asociados al calentamiento, como la salinización o la disminución de la lluvia o del agua disponible para riego, causan también un descenso en el rendimiento de los cultivos no “inundados” por la subida del nivel del mar. Y eso ya es más serio.

Quizá a usted le importen poco los patos de Doñana o los cambios en el ecosistema marino. Pero pasar hambre y tener que emigrar…, eso ya es otra cosa.

Zonas de Andalucía que quedarán bajo el mar en 2050 (SurgingSeas).
Zonas de Andalucía que quedarán bajo el mar en 2050 (SurgingSeas).

¿Cuáles son las causas del cambio climático actual?

Dicen en Nasaretha: si colocas tu oído en el suelo, todavía puedes escuchar los llantos y susurros de aquellos que perecieron bajo la inundación. Sus espíritus se elevan desde las profundidades.
Wa (Jerry Mofokeng) en “This is not a burial, it’s a resurrection” (L. J. Mosese, 2019).

El incremento de la temperatura a nivel global se ha acelerado durante la segunda mitad del siglo XX, que también ha sido la época en que la actividad humana ha tenido un crecimiento más rápido. Erupciones volcánicas u otros eventos también se han dado, pero como a lo largo de la historia. Los cambios que vemos en el clima no dependen de estos eventos que, por otra parte, habrían tenido un efecto más bien “enfriador”.

Los principales gases de efecto invernadero son el agua, el dióxido de carbono (CO₂), el metano (CH₄) y el ozono (O₃). Todos estos gases absorben la radiación infrarroja (el calor) y contribuyen a calentar el planeta. Pero estos gases están desde siempre en la atmósfera de manera natural. Lo que ha cambiado no es que antes no estuvieran y ahora sí. Desde la revolución industrial, el uso de los combustibles fósiles (básicamente, el petróleo, el carbón y el gas natural) ha contribuido a la emisión de cantidades de CO₂ y metano a la atmósfera, además de otras sustancias no naturales como los hidrofluorocarburos (HFCs), perfluorocarburos (PFCs) y hexafluoruro de azufre (SF6).

La concentración actual de CO₂, exclusivamente, es algo que no se veía en la tierra desde hace 20 millones de años. En 2017, China, Estados Unidos y la Unión Europea fueron responsables del 53% de las emisiones globales de CO₂ (19.532.956 de 37.077.404 millones de toneladas de CO₂).

Pero la industrialización no es la única responsable de las emisiones de gases de efecto invernadero. De modo general, los bosques actúan como “trampas” de CO₂, ya que este es fijado como madera por medio de la fotosíntesis. Por otro lado, los suelos agrícolas actúan como “emisores” de CO₂, ya que no se acumula la materia orgánica en la vegetación ni en el suelo, y la que pudiera existir se mineraliza y acaba convertida en CO₂ en poco tiempo. Por lo tanto, la deforestación debida a la transformación de bosques en tierras de cultivo en todo el mundo ha reducido la capacidad de la vegetación de fijar CO₂ y ha favorecido las emisiones de CO₂ (además de las producidas por el manejo mecanizado, la fabricación de fertilizantes o el transporte de mercancías en la agricultura). Ni la quema de combustibles fósiles ni la deforestación parece que vayan a detenerse durante las próximas décadas. Queda todavía mucho petróleo y mucho carbón que quemar, así como mucho bosque tropical que convertir en plantación de soja.

Aparte de la agricultura, la producción de alimentos (pastoreo, manejo del ganado, pesca, transporte, etc.) también implican uso de energía y quema de combustibles fósiles.

El consumo excesivo (fabricación de bienes de corta vida útil como ropa, componentes electrónicos o plásticos), así como la aclimatación basada en el consumo eléctrico (y, en consecuencia, en el uso de carbón, petróleo y gas) en las viviendas ha contribuido de forma significativa al aumento de las emisiones de CO₂ durante las últimas décadas.

Cañada de los Pájaros en noviembre de 2022 (A. JordánImaggeo).
Cañada de los Pájaros en noviembre de 2022 (A. JordánImaggeo).

¿Qué podemos hacer?

Hoy, los efectos del cambio climático, el deshielo, los gases con efecto invernadero y, en particular, el anhídrido carbónico, pueden formar parte de los temas que abordaría un Consejo de Seguridad [de las Naciones Unidas] con un ámbito de competencias ampliado.
Federico Mayor Zaragoza (Delito de silencio, 2011, Ed. Comanegra).

Es obvio que el calentamiento global ya está aquí. No hemos hecho nada para evitarlo durante décadas. Y tampoco podemos hacer nada para evitarlo ahora, puesto que vivimos en él. Ahora, lo único que podemos hacer es colaborar para mitigar sus efectos o, dicho de otra manera, adaptarnos al cambio para sobrevivir de la mejor manera posible.

A pesar de todo esto, tenemos que seguir comiendo, vistiéndonos, transportándonos y, sí, recibiendo algún paquete de vez en cuando. ¿Qué podemos hacer? Esto ya daría para otro escrito. Y todo depende, en realidad, de lo que usted quiera o pueda hacer. Conozco personas que en la misma frase son capaces de negar el cambio climático y de decir que no piensan hacer nada para mitigarlo. Y a algunos de ellos les tengo hasta cariño (cosas del ser humano). Pero me da pena que no sean conscientes del problema y, a veces, me pregunto si su postura negativa no será resultado de su frustración al creer que no pueden hacer nada.

Existen documentos en la web como “Iniciativas para la acción climática” de la página de las Naciones Unidas. Es un buen muestrario de soluciones a nivel general (Actores, acciones y soluciones) y particular (¡Actúa ahora!). La mitigación del cambio climático requiere un esfuerzo conjunto y continuo de toda la sociedad, desde los individuos hasta los gobiernos y las empresas.

¿Qué puede hacer la sociedad frente al calentamiento global?

Mija – ¿Por qué quieren matar a Okja?
Nancy Mirando – Solo podemos venderlos muertos.
Mija – Quiero irme a casa con Okja.
Nancy Mirando – No. Es de mi propiedad.
K – Eres una puta psicópata.
Jay – Debería darle vergüenza.
Nancy Mirando -¡Que os den! Estamos muy orgullosos de nuestros logros. Somos gente muy trabajadora. Hacemos negocios y estos son los negocios que hacemos. Solomillos para los restaurantes sofisticados. Los mexicanos adoran los pies. ¡Lo sé! ¡Qué cosas! A todos nos encanta la cara y el culo. Tanto como la tarta de manzana. ¡Salchichas! Todo se come. Todo se come excepto el chillido.
Mija (Ahn Seo-hyun), Nancy Mirando (Tilda Swinton), K (Steven Yeun) y Jay
(Paul Dano) en “Okja” (B, Joon-ho, 2017)

A nivel de sociedad, la forma de abordar la adaptación al calentamiento global exige un enfoque multidisciplinar y una variedad de acciones. En primer lugar, es necesario implementar políticas de transición a fuentes de energías renovables, como la solar, eólica, hidroeléctrica y geotérmica para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero. Todas ellas plantean a su vez otros problemas, como el impacto paisajístico, el impacto ecológico o la falta de disponibilidad. Los aerogeneradores causan una gran degradación ambiental, de la flora y la vegetación, y también causan impactos directos como la muerte continua de aves.

La generación de energía hidroeléctrica exige el mantenimiento de caudales ecológicos, que marcan unos mínimos de flujo de agua para mantener el sistema biofísico y unos máximos (esto no lo sabías, ¿verdad?; pues es casi más importante que mantener el cauce mínimo). Además, no todas las fuentes de energía limpia pueden ser utilizadas en todos sitios.

En cualquier caso, es necesario caminar hacia la eficiencia energética. Fomentar la eficiencia energética en edificios, transporte e industria a través de la implementación de tecnologías avanzadas, normativas más estrictas y prácticas sostenibles es fundamental. Construir moles de vidrio para calentar y enfriar continuamente con aire acondicionado no parece la mejor solución en todos los casos. El diseño urbanístico de las ciudades, con espacios vacíos, sin arbolado, con superficies de cemento y asfalto más bien parece un esfuerzo decidido por hacernos pasar calor a todos. Soluciones sencillas como la orientación, el material de construcción, los soportales o mejorar el diseño de las manzanas, por citar algunas cosas, no suponen un incremento significativo en ningún presupuesto privado ni público. Lo diga quien lo diga.

Es necesario abordar con decisión políticas de reforestación y conservación de bosques, protegiendo y restaurando ecosistemas forestales que actúan como sumideros naturales de carbono y contribuyen a la biodiversidad.

Es necesaria una política de agricultura sostenible. Promover prácticas agrícolas respetuosas con el medio ambiente, como la agricultura ecológica, el aprovechamiento agroforestal y la rotación de cultivos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y aumentar la resiliencia de los sistemas agrícolas. En general, la PAC implementa adecuadamente políticas de este tipo. Como todo, puede ser criticable y mejorable. Pero la mitad de noticias negativas sobre la PAC son tan absurdas como esta.

Es necesario implementar políticas de transporte sostenible, como incentivar el uso de transporte público, bicicletas y vehículos eléctricos, así como la planificación urbana orientada a la movilidad sostenible, para disminuir la contaminación y las emisiones de transporte. No todo el mundo puede ir en bicicleta, nadie habla de obligar a nadie a coger el autobús, la bici, un patinete o a tener un coche eléctrico. Pero son innegables los beneficios de usar medios de transporte sostenibles y de la red de carriles-bici.

Es urgente diseñar y aplicar políticas y regulaciones ambientales. Diseñar normas y regulaciones más estrictas para limitar las emisiones contaminantes, fomentar prácticas sostenibles y penalizar la degradación ambiental. Del mismo modo, son necesarias campañas de educación y sensibilización. Diseñar campañas educativas para aumentar la conciencia pública sobre el cambio climático, sus impactos y las acciones individuales que se pueden tomar para reducir la huella de carbono.

Todo esto requiere constante innovación tecnológica. Fomentar la inversión en investigación y desarrollo de tecnologías limpias, como la captura de carbono, almacenamiento de energía y soluciones de adaptación al cambio climático es fundamental. Existe un sector de economistas y políticos desarrollistas que promueven el crecimiento sin topes primero, y, cuando el daño está hecho, aplicar parches que no llevan a nada. Pero esto no es de lo que se trata, ¿verdad?

Es necesario apostar por proyectos de economía circular. Promover (por este orden, como veremos después) la reducción, reutilización y reciclaje de recursos para minimizar la generación de residuos y reducir la presión sobre los recursos naturales.

¿Qué puede hacer cada individuo frente al calentamiento global?

Empecé a hacer todo lo que Al [Gore] decía que teníamos que hacer. Me convertí en un MOC: un Medioambientalista Obsesivo Compulsivo. Empecé a separar y reciclar residuos, a compostar, cambié las bombillas, empecé a gastar menos agua al ducharme y lavarme los dientes, apagaba la luz al salir de una habitación y empecé a ir en bici a todas partes en vez de en coche. Pero a medida que pasaban los años parecía que todo iba a peor. La crisis ecológica a la que seguíamos enfrentándonos me hizo plantearme si el que todos nosotros adoptásemos estas costumbres conservacionistas bastaría, realmente, para salvar el planeta. Parecía que había cosas que se me escapaban.
Kip Andersen en “Cowspiracy: the sustainability secret” (K. Andersen y K. Kuhn, 2014)

A nivel personal, cualquier persona preocupada por el problema ya estará incluso más informada que yo. En general, creo que la acción individual más importante es el voto, porque nosotros, individualmente, podemos cambiar poco frente a la gran maquinaria global del desarrollismo. Pero aquí van diez ideas que puedes implementar a nivel personal para combatir el calentamiento global. No tienes que hacerlo todo, no tienes que convertirte en un MOC. Con nada de esto vas a cambiar el mundo, pero los efectos a nivel individual o local pueden ser asombrosos:

  1. Reducir el consumo de energía. Apaga luces, electrodomésticos y dispositivos electrónicos cuando no los estés utilizando. Cambia a bombillas LED de bajo consumo y considera la posibilidad de instalar paneles solares en tu hogar si es posible.
  2. Reducción del consumo de agua. Repara las fugas de agua en tu hogar o tu edificio y utiliza agua de manera consciente. Instala dispositivos de ahorro de agua en grifos y duchas. Si necesitas regar, considera la posibilidad de recoger agua de lluvia.
  3. Transporte sostenible. Caminar o desplazarte en bicicleta en la ciudad es más divertido que el coche. Un patinete también consume mucho menos que un coche (se mueven algo más de 10 kg, en lugar de una o dos toneladas de motor y carrocería). Si tienes que desplazarte a largas distancias, tampoco es cuestión de no usar otros medios de transporte, pero el transporte público es mejor que vehículos privados. Si necesitas un automóvil, considera la posibilidad de usar uno eléctrico o híbrido y comparte viajes siempre que sea posible.
  4. Elección de alimentos. La producción de carne y el procesamiento de los alimentos es una importante fuente de emisiones de gases de efecto invernadero. Nadie dice que no comas carne ni que la carne sea mala. Pero trata de optar por una dieta con menos carne (que es más sano) y apoya la producción local y sostenible de alimentos.
  5. Reducir, reutilizar y reciclar. Personalmente, la política de reciclaje de residuos en Occidente me parece una broma de mal gusto. De eso hablaré otro día. Si te parece bien reciclar, recicla. Pero es mejor reutilizar que reciclar. Y cuando no te quepan en casa más manualidades hechas con vasitos de yogurt, disquetes de ordenador, pajitas de plástico y cositas así, reducir te empezará a parecer mejor opción que reutilizar. El orden de las palabras en el lema no es casualidad. Reduce el uso de productos desechables y elige opciones reutilizables, como bolsas de tela y botellas de agua rellenables.
  6. Conservación de la energía en el hogar. Aísla tu hogar para reducir la necesidad de calefacción y refrigeración. Si puedes, utiliza termostatos programables y ajusta la temperatura para reducir el consumo de energía.
  7. Apoyo al uso de energías renovables. Si tienes la opción, elige proveedores de energía que utilicen fuentes renovables, como la solar o la eólica.
  8. Compra de forma consciente. Opta por productos con menor huella de carbono y evita el consumo excesivo. Investiga y elige productos de empresas que estén comprometidas con prácticas sostenibles.
  9. Participación comunitaria. Únete a grupos locales de acción climática o participa en proyectos de voluntariado relacionados con el medio ambiente en tu comunidad.
  10. Educación y sensibilización. Comparte información sobre el cambio climático con amigos y familiares. Participa en conversaciones constructivas y fomenta la conciencia ambiental. No te enfades mucho. Si te enfadas, emites más CO₂.

Estos diez mandamientos se resumen en dos: consume menos, consume local.

VERSIÓN INGLESA

Golden retrieverClimate chance explained to a Golden Retriever (2)

Oh, my God. I’m back. I’m home. All the time it was…We finally really did it! You maniacs! You blew it up! Goddam you! Goddamn you all to hell!
George Taylor (Charlton Heston) in “Planet of the Apes” (F. Schaffner, 1968)

If you regularly get information about things like global warming from social networks or messages on your phone, click here and immediately stop reading this article. It might make you think!

The Earth’s climatic history is the subject of paleoclimatology. We can understand the causes and consequences of past climate changes through the analysis of their impact on terrain, geology, or the composition and dynamics of the atmosphere. Currently, this is possible through the study of factors such as solar radiation (using stellar evolution models), past atmospheric composition (for example, by analyzing air bubbles trapped in ice; we now know that the ratio between oxygen isotopes, ¹⁸O and ¹⁶O, varies with temperature), marine sediments (which can contain organic molecules or exhibit isotopic or chemical compositions indicative of specific climates), terrain (although limited to recent geological epochs), fossils and pollen trapped in sediments or ice (allowing us to infer past climates based on the types and abundance of organisms present), and even tree growth rings (from living trees or dated remains using ¹⁴C, which relate growth rates to factors like rainfall, temperature, and even fires). In this photograph, for example, we see researcher Nathalie Goodkin (from the Earth Observatory of Singapore) collecting coral samples from the depths for climate analysis.

As we saw in the previous article, there have been numerous climate changes of varying durations throughout Earth’s history, some even affecting recent centuries. Now, the most pertinent questions are: What evidence is there of current climate change? What are the causes? And what can we do?

What evidence do we have of current climate change?

But the conditions we are experiencing now were actually caused by our behaviour on the period leading up to 2015. In other words, we could have saved ourselves. We could have saved ourselves, but we didn’t. Amazing! What state of mind were we in to face extinction and simply shrug it off?
The archivist (Pete Postlethwaite) in “The age of stupid” (F. Armstrond, 2009).

According to all indicators, the Earth’s average surface temperature remained relatively stable for the past two thousand years. However, according to NASA, this value has increased by about 1°C since the late 19th century, and most of this progressive warming has occurred in the last 40 years, making 2016 and 2020 the warmest years ever recorded.

Here’s a side note: Today in Seville, we enjoyed a splendid 37°C, and honestly, 38°C wouldn’t have made much of a difference. It wouldn’t have been a catastrophe. But when we talk about a 1°C increase in the average surface temperature of the planet, we’re talking about immense amounts of heat being transferred between elements at different temperatures, like air masses or water, and huge amounts of ice melting or liquid water evaporating.

This graph shows the temperature difference (thermal anomaly) of the Earth’s surface and ocean compared to the average for the 1951-1980 period. It’s quite evident how the temperature difference increases significantly from around the 1970s. The ocean surface warms more slowly due to different causes (resulting in greater thermal inertia), but it also warms intensely from the same time. Globally, the rate of warming doubled during the second half of the 20th century.

This rise in average temperature is related to other observable phenomena. We know that ice melts with heat. An increase of 1.5°C in average temperature (which is where we’re nearly at) means an ice-free Arctic summer every 100 years. 2°C would mean an ice-free Arctic summer every 10 years. Does this have consequences? Yes, of course, but the least important aspect here isn’t that the Arctic will be ice-free once every 10 years, but that there will always be less ice from now on. This image shows the melting of the Vatnajökull Glacier in Iceland, the second largest in the world.

Less ice means more liquid water in the sea. Additionally, water expands with heat above 4°C, contributing as much or more than melting to the increase in water volume in the oceans. Massive inputs of liquid water (from melting) and a larger volume of water cause changes in ocean currents and sea level. According to the Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC), sea levels have been rising at an accelerated pace since 1970, at a rate faster than in the last 3000 years. This increase is particularly evident in the graph showing sea level change since 1900. If greenhouse gas emissions continue at a high rate, it’s estimated that the sea level will rise by 90 centimeters by the end of this century (and this isn’t even the most pessimistic prediction). Rising sea levels cause changes in coastlines, especially in flat coastal areas. So, the problems would be mainly at a local level. But I like to give local examples, and I live in Seville. With a sea level rise of 90 cm, the coastline would reach Coria del Río (a 20-minute drive from my house to the beach!). Do you think housing and food are expensive now? But that’s not the worst part. Rising sea levels also lead to the loss of agricultural land, as would happen to all the cultivable land in the Guadalquivir marshes (Trebujena, Lebrija, Las Cabezas de San Juan, Los Palacios y Villafranca…).

Other processes associated with warming, such as salinization or reduced rainfall or available water for irrigation, also lead to decreased crop yields for areas not «flooded» by sea level rise. And that’s even more serious. Maybe you care very little about the ducks in Doñana or changes in the marine ecosystem. But going hungry and having to migrate… that’s a different story.

What are the causes of current climate change?

They say in Nasaretha: if you place your ear to the ground, you can still hear the cries and whispers of those who perished under the flood. Their spirits hallowing from the deep.
Wa (Jerry Mofokeng) in “This is not a burial, it’s a resurrection” (L. J. Mosese, 2019)

The global temperature increase has accelerated during the second half of the 20th century, which has also been the period of most rapid human activity growth. Volcanic eruptions and other events have occurred, but as throughout history. The changes we see in the climate are not dependent on these events, which, on the other hand, would have had a rather «cooling» effect.

The main greenhouse gases are water vapor, carbon dioxide (CO₂), methane (CH₄), and ozone (O₃). All of these gases absorb infrared radiation (heat) and contribute to warming the planet. However, these gases have been naturally present in the atmosphere. What has changed is not their absence in the past.

Since the Industrial Revolution, the use of fossil fuels (primarily oil, coal, and natural gas) has contributed to the emission of significant amounts of CO₂ and methane into the atmosphere, along with other non-natural substances such as hydrofluorocarbons (HFCs), perfluorocarbons (PFCs), and sulfur hexafluoride (SF6). The current concentration of CO₂, in particular, is something that hasn’t been seen on Earth for the past 20 million years. In 2017, China, the United States, and the European Union were responsible for 53% of global CO₂ emissions (19,532,956 out of 37,077,404 million metric tons of CO₂).

However, industrialization is not the sole culprit for greenhouse gas emissions. In general, forests act as «sinks» for CO₂, as it is absorbed and stored as wood through photosynthesis. On the other hand, agricultural soils act as «sources» of CO₂, as organic matter does not accumulate in vegetation or soil, and any existing organic matter gets mineralized and eventually converted into CO₂. As a result, deforestation due to the conversion of forests into farmland worldwide has diminished the vegetation’s ability to sequester CO₂ and has promoted CO₂ emissions (in addition to those produced by mechanized practices, fertilizer production, or transportation of goods in agriculture). Neither fossil fuel combustion nor deforestation appears likely to halt in the coming decades. There is still much oil and coal to burn, as well as a significant amount of tropical forest to convert into soybean plantations.

Apart from agriculture, food production (grazing, livestock management, fishing, transportation, etc.) also involves energy use and the burning of fossil fuels. Excessive consumption (manufacturing short-lived goods like clothing, electronics, or plastics), as well as reliance on electricity consumption (and consequently, the use of coal, oil, and gas) in households, has significantly contributed to the increase in CO₂ emissions over the last few decades.

What can we do?

Today, the effects of climate change, global warming, greenhouse gases and, in particular, carbon dioxide emissions, can be included in the issues to be addressed by a ―Security Council‖ with a broader scope of competence.
Federico Mayor Zaragoza (Delito de silencio, 2011, Ed. Comanegra).

It’s evident that global warming is already here. We haven’t done anything to prevent it for decades. And we can’t do anything to prevent it now, as we are living in it. Now, the only thing we can do is collaborate to mitigate its effects, or in other words, adapt to the changes to survive in the best possible way.

Despite all of this, we still need to eat, dress, travel, and yes, receive packages from time to time. What can we do? This would require another piece of writing. And it really depends on what you want or can do. I know people who can deny climate change and say they won’t do anything to mitigate it in the same sentence. Some of them I even care for (such is human nature). But it saddens me that they aren’t aware of the problem, and sometimes I wonder if their negative stance is a result of their frustration in believing they can’t do anything.

There are documents on the web like the United Nations’ «Initiatives for Climate Action.» It provides a good showcase of solutions on a general level (Actors, actions, and solutions) and a specific level (Act now!). Mitigating climate change requires a collective and continuous effort from society as a whole, from individuals to governments and businesses.

What can society do in the face of global warming?

Mija – Why you want to kill Okja?
Nancy Mirando – Well, we can only sell the dead ones.
Mija – I wanna go home with Okja.
Nancy Mirando – No, it’s my property.
K – You’re a fucking psychopath!
Jay – You should be ashamed of yourself!
Nancy Mirando – Fuck off! We’re extremely proud of our achievements. We’re very hardworking businesspeople. We do deals, and these are the deals we do. This is the tenderloin for the sophisticated restaurants. The Mexicans love the feet. I know. Go figure! We all love the face and the anus, as American as appel pie! Hot dogs. It’s all edible. All edible, except the squeal.
Mija (Ahn Seo-hyun), Nancy Mirando (Tilda Swinton), K (Steven Yeun) y Jay (Paul Dano) in “Okja” (B, Joon-ho, 2017)

At the societal level, addressing adaptation to global warming requires a multidisciplinary approach and a variety of actions. First and foremost, it is necessary to implement policies for transitioning to renewable energy sources such as solar, wind, hydroelectric, and geothermal to reduce dependence on fossil fuels and decrease greenhouse gas emissions. Each of these sources presents its own set of challenges, including landscape impact, ecological effects, or availability issues. Wind turbines cause significant environmental degradation, affecting flora and vegetation, and also lead to direct impacts such as ongoing bird mortality. Hydroelectric power generation requires maintaining ecological flow rates, which set minimum water flow levels to sustain the bio-physical system, as well as maximum levels (you didn’t know this, did you? It’s almost more important than maintaining the minimum flow). Furthermore, not all clean energy sources can be used everywhere.

In any case, moving towards energy efficiency is essential. Promoting energy efficiency in buildings, transportation, and industry through advanced technologies, stricter regulations, and sustainable practices is crucial. Constructing glass monoliths that require constant heating and cooling through air conditioning doesn’t seem like the best solution in all cases. The urban design of cities, with empty spaces, lack of trees, and surfaces covered in cement and asphalt, seems more like a deliberate effort to make us all feel hot. Simple solutions like orientation, building materials, arcades, or improving block design, to name a few, do not significantly increase any private or public budget. Whoever says otherwise.

Bold policies for reforestation and forest conservation are necessary, protecting and restoring forest ecosystems that act as natural carbon sinks and contribute to biodiversity.

A sustainable agricultural policy is needed. Promoting environmentally friendly agricultural practices such as organic farming, agroforestry, and crop rotation to reduce greenhouse gas emissions and increase the resilience of agricultural systems. In general, the Common Agricultural Policy (CAP) appropriately implements such policies. Like everything, it can be criticized and improved. But half of the negative news about the CAP is as absurd as this one.

Sustainable transportation policies need to be implemented, such as promoting the use of public transport, bicycles, and electric vehicles, as well as urban planning geared towards sustainable mobility to reduce pollution and transportation emissions. Not everyone can cycle, no one is talking about forcing anyone to take the bus, ride a bike, use a scooter, or own an electric car. But the benefits of using sustainable transportation methods and the network of bike lanes are undeniable.

Urgent design and implementation of environmental policies and regulations are required. Designing stricter standards and regulations to limit polluting emissions, promote sustainable practices, and penalize environmental degradation. Similarly, education and awareness campaigns are necessary. Designing educational campaigns to increase public awareness about climate change, its impacts, and the individual actions that can be taken to reduce carbon footprint.

All of this requires continuous technological innovation. Encouraging investment in research and development of clean technologies such as carbon capture, energy storage, and climate change adaptation solutions is essential. There is a sector of economists and developmentalist politicians who promote limitless growth first, and when the damage is done, apply patches that lead to nothing. But that’s not what this is about, right?

Embracing circular economy projects is necessary. Promoting (in this order, as we will see later) resource reduction, reuse, and recycling to minimize waste generation and alleviate pressure on natural resources.

What can each individual do in the face of global warming?

I started to do all the things Al [Gore] told us to do. I became an OCE: Obsessive Compulsive Environmentalist. I separated the trash and recycling, I composted, changed all the light bulbs, took short showers, turned the water off when I brushed my teeth, turned off lights when leaving the room and rode my bike instead of driving everywhere. But as the years went by, it seemed as if things were getting worse. I had to wonder, with all the continuing ecological crisis facing the planet, even if every single one of us adopted these conservation habits, was this really gonna be enough to save the world? It just seemed that there was something more to the story.
Kip Andersen in “Cowspiracy: the sustainability secret” (K. Andersen y K. Kuhn, 2014)

At a personal level, anyone concerned about the issue is likely more informed than I am. In general, I believe that the most important individual action is voting, as we, individually, can do little in the face of the massive global machinery of development. But here are ten ideas you can implement at a personal level to combat global warming. You don’t have to do it all, you don’t have to become an activist. None of this will change the world, but the effects on an individual or local level can be astonishing:

  1. Reduce energy consumption: Turn off lights, appliances, and electronic devices when not in use. Switch to energy-efficient LED bulbs and consider installing solar panels in your home if possible.
  2. Cut down water usage: Fix water leaks in your home or building and use water consciously. Install water-saving devices on faucets and showers. If you need to water plants, consider collecting rainwater.
  3. Sustainable transportation: Walking or cycling in the city is more enjoyable than driving. A scooter also consumes much less than a car (it weighs a little over 10 kg, instead of one or two tons of engine and body). If you have to travel long distances, it’s not about avoiding other means of transport, but public transport is better than private vehicles. If you need a car, consider using an electric or hybrid one and carpool whenever possible.
  4. Food choices: Meat production and food processing are significant sources of greenhouse gas emissions. No one is saying don’t eat meat or that meat is bad. But try to opt for a diet with less meat (which is healthier) and support local and sustainable food production.
  5. Reduce, reuse, and recycle: Personally, the waste recycling policy in the West seems like a tasteless joke to me. I’ll talk about that another day. If you’re okay with recycling, then recycle. But reusing is better than recycling. And when your house can’t fit any more crafts made from yogurt cups, computer disks, plastic straws, and such, reducing will start to seem like a better option than reusing. The order of the words in the motto isn’t coincidental. Reduce the use of disposable products and choose reusable options, like cloth bags and refillable water bottles.
  6. Home energy conservation: Insulate your home to reduce the need for heating and cooling. If you can, use programmable thermostats and adjust the temperature to reduce energy consumption.
  7. Support for renewable energy: If you have the option, choose energy providers that use renewable sources, such as solar or wind.
  8. Conscious shopping: Opt for products with a lower carbon footprint and avoid excessive consumption. Research and choose products from companies committed to sustainable practices.
  9. Community involvement: Join local climate action groups or participate in environmental volunteering projects in your community.
  10. Education and awareness: Share information about climate change with friends and family. Engage in constructive conversations and promote environmental awareness. Don’t get too angry. If you get angry, you emit more CO₂.

These ten commandments boil down to two: consume less, consume locally.

(Antonio Jordán López es un destacado científico español, doctor en Biología y profesor de Ciencias del Suelo de la Universidad de Sevilla, con una amplia labor investigadora y obra publicada).

SOBRE EL AUTOR

El destacado científico Antonio Jordán López, nuevo colaborador de PROPRONews

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