lunes, 4 marzo, 2024
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Alfonso Doncel, creador de mundos

Tres nuevas y extraordinarias exposiciones en Cáceres, Badajoz y Madrid del gran artista extremeño

En diferentes fechas entre los próximos días 11 de enero y 30 de marzo, tendrán lugar tres exposiciones del reconocido artista multidisciplinar Alfonso Doncel en Cáceres, Badajoz y Madrid (ARCO). Bajo el título unitario de ARTHINGKS (cosas de artista), este infatigable creador presenta una extraordinaria exposición, con numerosas obras de una gran variedad temática, técnica y conceptual, amalgamadas bajo la unidad inconfundible de su estilo, su ejecución y su prodigiosa inspiración. Traemos a PROPRONews la versión virtual de estas tres exposiciones de un artista al que nuestro medio viene dedicando desde hace años una admirada atención, y que ahora plasmamos aquí en esta sección, Exposición Virtual, que inauguramos en septiembre pasado con otro artista de proyección internacional, Martín Ballesteros Esteban, cuyo reportaje ha sido visto ya por más de 120.000 personas de todo el planeta.

Ahora ofrecemos a nuestros lectores y lectoras las últimas obras de este verdadero creador de mundos que es Alfonso Doncel, en este reportaje y en la información anexa dedicada a su triple muestra ARTHINGKS-COSAS DE ARTISTA, que ahora presenta en Cáceres, Badajoz y Madrid (ARCO) .

Cádiz.-

Alfonso Doncel es uno de esos contados artistas cuya obra y trayectoria se resisten a todo encasillamiento, tanto por la inmensa variedad de sus creaciones, como por la cantidad de géneros artísticos que domina, la multiplicidad de técnicas que aplica, la pluralidad de recursos y materias que utiliza, y la constante investigación e innovación que lleva a cabo, consiguiendo incluso el logro de nuevos materiales y soportes, fruto de su continua búsqueda investigadora y creativa.

Alfonso es un artista completo, pero también es un científico del arte, tanto por su formación académica, como por su trabajo continuo de exploración de nuevos conceptos, ideas, formas y materias, de tan notables resultados en el conjunto de su obra.

Siendo tan variado lo que hace, tan distinto entre sí, seguramente en otro caso se pensaría que aquí no hay un autor sino varios autores. Pero no es este el caso, porque el sello personal de sus creaciones es tan potente, que, haga lo que haga, por diferente que sea, siempre es identificable como salido de su cabeza y de sus manos.

Excepcionales COSAS DE ARTISTA, en Cáceres, Badajoz y Madrid.
Excepcionales COSAS DE ARTISTA, en Cáceres, Badajoz y Madrid.

Esta variedad es uno de los rasgos distintivos de la obra de Alfonso Doncel como en pocos artistas se da. Variedad que es consecuencia de la enorme inquietud y curiosidad de Alfonso por tocar todos los “palos” posibles (según se le presentan en su imaginación y de cuyos brillantes resultados es prueba esta exposición virtual, y las tres físicas que ahora presenta), y, sobre todo, de su arrolladora creatividad, de cuya fértil fecundidad están naciendo constantemente nuevas y fascinantes “criaturas”. Todo eso es lo que determina su naturaleza de “criador” (una identidad superior a la de simple artista) y su inconfundible personalidad, lo que confiere ese sello particular propio que marca “genéticamente” todo lo que hace.


Desde mañana, día 11, y en fechas sucesivas, pueden admirarse sus obras en la Sala El Brocense de Cáceres, en la Sala Vaquero Poblador de Badajoz y en la feria de Arte Contemporáneo ARCO de Madrid.


A lo largo de los diversos reportajes que le hemos dedicado en este medio (y que nuestros lectores y lectoras pueden seguir en los enlaces incluidos al final de esta información), hemos ido desentrañando el “genoma” estético y creativo de Alfonso Doncel, cuyo ADN comparte con los mejores creadores del pasado y del presente, pero cuyos “hijos” (cuadros, esculturas, fotografías dibujos, diseños, instalaciones…) nacen con la personalidad propia e inconfundible de los depurados “genes” propios, frutos de esa formación y esa evolución, que han cristalizado en la exclusiva personalidad de sus obras.

No es Alfonso Doncel un artista “polifacético”, adjetivo engañoso cuando se aplica a creadores integrales como él. Porque no es que Alfonso tenga “varias o muchas facetas” (que a ojos del observador lego, desde luego que las tiene), sino que en su identidad única como artista se subsumen todas las variables de lo que vulgarmente se conoce como “polifacetismo”. Hay una gran diferente entre ser polifacético y ser un polímata. Es la diferencia que existe entre lo adjetivo y lo sustantivo.

Alfonso Doncel, polímata. J.M. pagador
Alfonso Doncel, polímata. J.M. pagador

UN POLÍMATA DE LIBRO

Los que venimos del griego y del latín tenemos la ventaja de administrar las riquezas de nuestro idioma con el rigor que nuestra precisión pretende. Por eso, cuando hemos buscado una “aproximación ontológica” al artista Alfonso Doncel, y viendo que el término polifacético se quedaba tan pequeño, hemos dado con el que verdaderamente le define. Polímata viene de πολυμαθής (polimatós), que significa “el que sabe de muchas cosas”, y este, a su vez, de πολυμαθeiα (polimateia), que significa “variados o múltiples saberes”.

Los grandes artistas clásicos y los del Renacimiento eran, casi todos ellos, polímatas. El prototipo de todos, desde el punto de vista que aquí nos interesa, es Leonardo da Vinci, cuyos inabarcables formación, saber y creatividad hacen honor plenamente a ese nombre.

Si Alfonso Doncel hubiese vivido en el Renacimiento, sin duda sería un creador multidisciplinar en el sentido clásico. Pero Alfonso vive en la época de la inteligencia artificial, de la exploración espacial, de la supercomputación, del desarrollo de nuevos materiales, de la arquitectura desafiante de la gravedad, de la innovación cuántica, y todo eso se ve reflejado de una forma u otra en su obra, pero no de una manera fría, sino hondamente enraizada en lo humano, perspectiva que jamás pierde de vista.

El artista es un gran cocinero y gastrónomo. En la imagen, obsequiando a amigos con una de sus famosas paellas.
El artista es un gran cocinero y gastrónomo. En la imagen, obsequiando a amigos con una de sus famosas paellas.

¿Por qué decimos que Alfonso Doncel es un polímata de libro? Porque en y para sus creaciones se desempeña como pintor, escultor, diseñador, fotógrafo, creador de instalaciones cuasi arquitectónicas, matemático, físico, químico, botánico, ingeniero, filósofo, astrónomo, informático, editor y hasta cocinero…

Parece anecdótico, pero no lo es. El hombre que sabe cocinar (las mujeres saben casi todas, pero en los varones es bastante más raro, todavía, lamentablemente) se desarrolla mejor como persona y como profesional. La culinaria ayuda a la imaginación, a la creatividad, a la idea de perfección, y es una actividad complementaria perfecta para un artista. El hombre que cocina tiene que ir antes al mercado, seleccionar y comprar los ingredientes, es decir, enfrentarse a un paisaje y socializar con múltiples personas; y después, compartirá sus platos con familiares, amigos e invitados, de modo que seguirá socializando y viendo y oyendo novedades.

Alfonso Doncel. J.M. PAGADOR
Alfonso Doncel. J.M. PAGADOR

Y en ese camino íntimo y social que tiene como excusa el paladar, siempre surgen ideas, la fantasía se activa y se alimenta la creatividad. Alfonso es un consumado cocinero y un gran entendido en vinos y en maridajes maestros. No es raro, pues, que algunas de sus obras tengan también aspectos y texturas casi palatiales e incluso contengan los propios cuerpos rescatados de las vides.

Tiene mucho que ver esta aptitud natural de Doncel con su vinculación personal y artística con el agua, con el mar, con la tierra, con el paisaje, vínculo que tantas veces se aprecia en lo que hace, en forma de peces o de aves, bellas siluetas esquemáticas traídas al metal, que evocan también la pureza de los primeros artistas humanos.

Constelaciones, estrellas, planetas, mundos de Doncel.
Constelaciones, estrellas, planetas, mundos de Doncel.

Pero Alfonso Doncel no solo mira a la tierra, al horizonte marino, sino que su mirada se eleva siempre, por sobre la totalidad de nuestro planeta, hacia la inmensidad del cosmos. Su pasión por la astronomía está también presente en muchas de sus obras, algunas de las cuales pueden verse en estas nuevas exposiciones.

Sus tapices tridimensionales de estrellas, confeccionadas en diferentes materiales y terminadas con sugestivas texturas de una extraordinaria riqueza cromática, son la expresión plástica de esta tendencia suya a elevarse y contienen también una perceptible carga poética.

No menos admirables son sus esferas, sus “mundos”, esos planetas atrapados en el soporte imprescindible, pero que llevan implícita la vocación del vuelo y la pulsión de la órbita. Mundos confeccionados en diferentes materiales (madera, cementos y otros creados y desarrollados por el propio artista, como el versátil PUZPOREX), cuyos preciosos acabados los convierten en verdaderas joyas para la vista y el tacto.

LABYRINTH_END II.
LABYRINTH_END II.

No puede negar este creador la profundidad y la multiplicidad de su cultura, que, como toda educación que se precie en nuestro ámbito de civilidad, hunde sus raíces en Grecia, en el mundo grecolatino, pero también en culturas anteriores. Esto es perfectamente apreciable, por ejemplo, en la serie de obras tituladas LABYRINTH y en otras en las que utiliza el mismo elemento plástico. Del esquema de uno de los diseños de la greca clásica arranca la concepción del nuevo laberinto de Doncel, sublimado en la mitología del Minotauro y el laberinto de Creta, y enraizado en ideas artísticas que tienen cerca de cinco mil años. De ahí saca este artista el trazo depurado y evocador de sus “laberintos”, piezas icónicas que podemos imaginar también en grandes formatos, como elementos embellecedores de nuestras ciudades. ¿A qué esperan nuestros alcaldes y urbanistas para encargar a Alfonso Doncel los grandes monumentos que encierran sus obras, y que aportarían una gran riqueza estética y conceptual a sus espacios públicos?

Dos vistas parciales del estudio-taller del artista en El Puerto de Santa María.
Dos vistas parciales del estudio-taller del artista en El Puerto de Santa María.

UN ESTUDIO-TALLER ADMIRABLE

De la amalgama de todos estos saberes y aptitudes nacen sus obras, que llevan el sello de esa multiplicidad de conceptos. Y, además, cuando materializa en el plano físico esas concepciones ideales que le nacen de su fértil inspiración y, como hemos visto, de su profunda y amplia formación, es capaz de aplicar, a través de sus manos y de su esfuerzo (verdadero esfuerzo físico, muchas veces titánico), la idea a la materia, gracias a su condición (también) de herrero, soldador, fundidor, carpintero, recolector, orfebre…; de manera que este artista realiza también personalmente, a machamartillo, la parte «artesana» de su obra, tarea que otros creadores suelen encomendar a talleres ajenos o a terceros.

El estudio-taller de Alfonso Doncel es un espacio admirable, donde la apariencia “industrial” del local, salpicado de máquinas, herramientas y utensilios aparentemente prosaicos, está impregnada claramente por el alma del artista, de modo que lo que sería un simple ámbito frío, mecánico y vulgar, se convierte en escenario de un bello drama diario, el de la lucha de un creador con los materiales más resistentes y duros que existen, para convertirlos en belleza, en obra de arte.

Verle trabajar en su taller de El Puerto de Santa María (ciudad marina donde tiene sus raíces creativas y amorosas) es un placer y una lección de dedicación y empeño. Las delicadas obras (delicadas por morfología y concepción) que salen de sus manos, han experimentado previamente, además de la concepción y el diseño, un proceso de esforzado trabajo, en el cual, a veces, el artista también se quema, o se corta, o se aplasta los dedos en el riesgo mordiente de sus máquinas, peligros que casi ningún colega suyo que conozcamos afronta. Es decir, además de hija del impulso creativo y del proceso de dura ejecución material, cada obra de Alfonso Doncel es fruto del sacrificio personal del autor, y esto le confiere un valor añadido de absoluta y entrañable autenticidad.

Un gran artista, pero también un esforzado trabajador.
Un gran artista, pero también un esforzado trabajador.

ARTISTA Y TRABAJADOR

Doncel es un artista genuino, pero también es un trabajador en el sentido literal del término. Solo hay que ver sus manos poderosas y encallecidas por el esfuerzo de la lidia diaria con toda clase de materiales y máquinas, y observar sus brazos de atleta, para entender hasta qué punto somete a sus miembros, a su cuerpo, al esfuerzo tremendo de su creación.

Este trabajo empieza casi siempre con el hallazgo, la recopilación y la adquisición de los materiales necesarios. Prácticamente no hay material que no esté presente en las obras de Alfonso Doncel: metales (con especial protagonismo del acero), tensores, alambre, tornillos, soldaduras, vidrio, cristal, electricidad, madera de ebanista, madera de deriva o de desecho, elementos vegetales naturales, tejidos, polímeros, tintes, arena, pinturas diversas, plástico, cementos, luz… Pero cuando necesita un determinado tipo de materia que no está en la naturaleza ni en el mercado, Alfonso Doncel es capaz también de crear nuevos materiales, aptos para las exigencias de solidez y durabilidad de su obra, como ese revolucionario PUZPOREX, realizado, como él mismo explica, con roca ígnea vítrea (de origen natural), aglomerantes porcelánicos de alta capacidad y -opcionalmente- una pátina mineral, cérea o polimérica externa (la naturaleza, realización y utilidades de este material original del artista están explicados en la información anexa sobre sus nuevas exposiciones, cuyo enlace hemos reseñado al principio).

Pero ese trabajo se materializa e incrementa también, una vez creada la obra, con la imprescindible, sacrificada y azarosa actividad expositiva, la búsqueda de espacios, la concepción y edición de los catálogos (verdaderos libros de arte que él mismo diseña y compone, incluyendo la fotografía de las obras), los viajes y estancias fuera de casa, el esfuerzo añadido del almacenaje, transporte y montaje de las exposiciones, unas muestras complejas por los variados formatos, volúmenes, pesos y morfología de las piezas, todo lo cual culmina una labor abnegada que muchos desconocen. El trabajo de muestra y difusión de su obra que realiza constantemente Alfonso es también admirable.

Su estudio-taller es un trasunto de la fragua de Vulcano y del taller de Alexander Calder traídos al siglo XXI. En él podemos encontrar toda clase de máquinas y herramientas, y hasta una cámara estanca de pintado y patinado. Ver trabajar a Alfonso es una experiencia estética y vital que permite comprobar la simbiosis del genio creativo con la manufactura física y la ejecución más esforzada. Y, luego, todo lo que sale de ese matrimonio plástico viene marcado por esos genes de los que hablamos antes, traduciéndose en piezas de una delicadeza y una belleza insuperables, que evocan lo mejor del arte occidental y oriental de todos los tiempos, y sintetizan la tradición cultural que viene de Grecia y Roma, pasa por Galileo y Darwin, y llega a Einstein y a Hawking. Porque, además de su naturaleza estética, en la obra de Doncel, en esas estrellas que distribuye en sus personalísimos cielos, en esas constelaciones de astros que idea, en esos planetas que talla, en las vainas de palmera que rescata para sublimarlas en arte, está sintetizada también la evolución del pensamiento humano.

Semillas de grandes obras para el espacio público de cualquier ciudad del mundo.
Semillas de grandes obras para el espacio público de cualquier ciudad del mundo.

MONUMENTALIDAD

Estoy convencido de que si Alfonso Doncel viviera en otro país más sensible con sus artistas, hoy sería un creador reconocido en todo el mundo, y estoy seguro de que, pese a las limitaciones de trabajar en esta parte de él, lo será en el futuro. Entretanto, él crea piezas que están llamadas a la monumentalidad, porque ya son monumentos en ciernes en su pequeño o mediano formato, crisálidas expansivas, semillas estéticas que aspiran a la gran dimensión de los prestigiosos espacios urbanos de las grandes capitales del mundo, donde es fácil imaginar sus obras coronando el esplendor de ese colosal artificio humano que es la ciudad. Muchas de las obras de Alfonso están pidiendo su traslado a esa monumentalidad de las grandes dimensiones, esa es la vocación implícita en muchas de ellas.

Muchas de las obras de Doncel son un anticipo de futura monumentalidad.
Muchas de las obras de Doncel son un anticipo de futura monumentalidad.

Como el artista genuino que es, Alfonso Doncel crea mundos estéticos propios, ecosistemas plásticos originales, hitos de belleza y de ideas, que se plasman en variadas familias morfológicas y temáticas, pero creadas, en su pluralidad, bajo el patrón de su sello personal, que las hace perfectamente reconocibles en su autoría, por diferentes que parezcan entre sí, como las decenas de millares de especies de mariposas que existen (más de 160.000, todas distintas) obedecen al canon inconfundible de los lepidópteros.

Hace ya una quincena de años que Alfonso Doncel renunció a la vida cómoda de un negocio próspero y una profesión tranquila, como la farmacia, porque la pasión artística que nació en él hace cuatro décadas (y que durante bastante tiempo compaginó con esa labor) era tan fuerte que le obligó a renunciar a todo lo que no fuera su arte. Y ahora, cuando está en la etapa de mayor madurez y creatividad de su existencia como artista, y cuando, por su edad, todavía tiene por delante un gran horizonte de vida e inspiración, Alfonso Doncel nos sorprende con esta nueva aportación plástica que nuestros lectores y lectoras pueden ver en vivo, en estas tres exposiciones que presenta en Cáceres, en Badajoz y en ARCO, y que son un compendio muy ilustrativo de lo realizado por él en los últimos años y de lo que proyecta y crea en el presente. Así que, por favor, no se las pierdan.

ARTHINGKS(José María Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Sus últimos libros publicados son AbeceImagindario (fotolibro, Fundación Caja de Badajoz), Lencero, el hombre que no se encontró a sí mismo (biografía, Fundación Caja Badajoz), y Susana Leroy (novela, Fundación José Manuel Lara/Grupo Planeta).

SOBRE EL AUTOR

José María Pagador Otero

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