Extremadura se rebela contra el último acto caciquil de Vara

El presidente se niega a dar marcha atrás en la concesión de la Medalla de la región al colegio jesuita donde estudió

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Los sectores progresistas de Extremadura acusan a Vara de un exhibicionismo católico intolerable en un Estado laico.
Los sectores progresistas de Extremadura acusan a Vara de un exhibicionismo católico intolerable en un Estado laico.

Otro acto caciquil de Guillermo Fernández Vara. Así califican destacados sectores, agrupaciones y miembros de la sociedad civil extremeña la concesión de la Medalla de Extremadura al colegio jesuita de Villafranca de los Barros, donde el político estudió todo el bachillerato, y su negativa a retirarla, pese a la gran contestación que ha suscitado. Desde que se supo la noticia, son numerosas las voces que se han alzado en la región contra semejante iniciativa, e incluso se anuncian manifestaciones coincidiendo con el acto de entrega.

Hay políticos capillitas a los que la laicidad del Estado se las trae al fresco. Entre los de la derecha, la cosa pueda pasar más desapercibida. Pero entre los de izquierda, o que se dicen de izquierda, la cosa cambia. Guillermo Fernández Vara es uno de estos últimos. Sin pudor alguno, a pesar de ser el líder del partido socialista en la región –un partido de naturaleza esencialmente laica y aconfesional- y de desempeñar un cargo de responsabilidad institucional que exige un respeto a ese laicismo –él es el presidente no solo de los católicos de Extremadura, sino también de los protestantes, los musulmanes, los judíos, los hindúes, los budistas y los sintoístas que también son ciudadanos extremeños y pagan los impuestos de donde sale su sueldo, y en cuyas manifestaciones religiosas nunca se le ha visto-, Vara participa gustoso con frecuencia en procesiones, semanas santas, romerías marianas y eventos religiosos por el estilo, confundiendo y mezclando lo que pertenece a la esfera estrictamente privada de su fe, con la dimensión pública de su representación.


Al parecer, Vara ha invitado a Pedro Sánchez al acto, buscando su respaldo.


Como señalan fuentes de la militancia socialista extremeña consultadas por este periódico, “Guillermo no acaba de entender que, mientras sea el presidente de todos los extremeños, está obligado a ser prudente en la manifestación pública de sus creencias, a acatar públicamente el principio de laicidad y no confesionalidad del Estado, del que es el máximo representante en la región, y a respetar a los ciudadanos de las otras religiones que viven en Extremadura”.


A tres días de la entrega del galardón, sindicatos de profesores, militantes del PSOE, agrupaciones laicas y sociedad civil exigen su retirada.


La sociedad civil progresista extremeña y, desde luego, los militantes y votantes socialistas, según fuentes bien informadas de dichos sectores, están cansados de la ostentación que Vara hace de esas creencias íntimas que jamás, mientras sea presidente, deberían trascender a la esfera pública, a cuyas exigencias democráticas se debe en razón de su cargo. “Y utilizar el cargo, como hace él, para hacer apología y casi proselitismo de su devoción católica, es lo más antidemocrático que hay, pues encierra un interés tácito por imponer su creencia sobre las demás, cuando todas ellas deben permanecer en la esfera privada”, señalan fuentes socialistas de Badajoz, donde Vara está afiliado. “Nunca hemos entendido –añaden esas fuentes- su exhibición anual en la Semana Santa de Olivenza, a veces actuando incluso como capataz del paso”.

VARA SEMANASANTERO

Vara, según hemos podido saber, es hermano de la Cofradía del Descendimiento de Olivenza desde hace casi cincuenta años y desde hace treinta es capataz del paso de la Virgen de la Soledad, y, siempre que puede, participa de manera destacada en las correspondientes procesiones, incluso dirigiendo las evoluciones del citado paso.


Posible manifestación de protesta a la entrada del acto el día de la entrega de las medallas.


Y ahora, en una pirueta más de la exhibición de su fe católica, impropia –la exhibición- de un político socialista y de un dirigente institucional, decidió personalmente conceder la Medalla de Extremadura, la máxima condecoración que otorga anualmente la región, al Colegio jesuita de San José, de Villafranca de los Barros (Badajoz), donde él -¡qué casualidad!- estudió al menos todo el bachillerato y el COU, y con el que mantiene una estrecha relación de complacencia mutua, según quienes están al tanto de sus frecuentes visitas.

El solemne acto de entrega de las medallas puede verse ensombrecido por las protestas.
El solemne acto de entrega de las medallas puede verse ensombrecido por las protestas.

La decisión no cayó nada bien entre los militantes y votantes socialistas, los sectores laicos extremeños, la comunidad de la enseñanza pública, las asociaciones progresistas extremeñas y los sindicatos de profesores. Por ejemplo, el Sindicato del Profesorado Extremeño-PIDE, ha manifestado públicamente su oposición frontal a tal concesión. Para este sindicato, la concesión no cumple ninguno de los requisitos que exige la normativa por la que se rige la Medalla de Extremadura. En un comunicado hecho público a primeros de septiembre en el diario.es (http://www.eldiario.es/eldiarioex/Medalla-Extremadura-Jose-Villafranca-Barros_0_682082549.html), el sindicato dice lo siguiente:

“El Colegio San José de Villafranca se define como un Centro Evangelizador y cultivador de la Fe y en sus 125 años de funcionamiento su educación ha sido y es clasista, segregadora, elitista, mercantilista, ligado siempre a las clases dominantes y fomentando entre su alumnado un clientelismo social y político…/… Premiar a este segregador centro privado-concertado en detrimento de centros públicos y de su profesorado competente, formado y cualificado, es un insulto claro a la educación libre, inclusiva e igualitaria, que fomenta los valores de tolerancia y respeto a los demás. Es toda una declaración pública de intenciones del Gobierno de Extremadura. Se menosprecia la labor de los centros públicos que trabajan con ímprobo esfuerzo diario para sacar adelante a sus alumnos”.

El escrito del Sindicato del Profesorado Extremeño termina pidiendo a la presidencia de Extremadura que retire la concesión de dicha Medalla y se la otorgue a cualquiera de los 700 centros docentes públicos de la región, en los que, según los firmantes, se educa en igualdad y sin discriminación alguna.

CONTESTACIÓN Y PROTESTAS

Son numerosas las voces que se han alzado en Extremadura contra dicha concesión, además de las citadas. Por ejemplo, Manuel Cañada, que fuera coordinador general de IU en Extremadura y diputado regional, es una de ellas. En un duro artículo publicado recientemente, refiriéndose a esta concesión ha dicho: “Así se hacen las cosas todavía en esta tierra marcada a sangre y fuego con la señal indeleble del caciquismo” (https://eugenioromeroborrallo.com/).

Igualmente, en las redes sociales se han abierto diversas plataformas contrarias a la concesión de esta medalla y son numerosas las voces que manifiestan su indignación por este hecho a medida que se acerca el día de la entrega, sin que Fernández Vara haya dado marcha atrás. “Hay que tener en cuenta –dicen voces de la militancia socialista- que dicha concesión ha caído muy bien en el PP de Extremadura, que es el partido que ha apoyado los presupuestos de la Comunidad para 2017 y que ahora ha abrazado gozoso esta concesión como si la hubiese hecho el mismísimo Monago, aunque este fue más listo y nunca dio un paso así, para mantener aquella imagen irreal de “barón rojo” dentro de la derecha. Las tornas parecen haberse cambiado y Vara parece cada día más el “barón azul” del PSOE. Muchos socialistas estamos avergonzados por estas cosas de Guillermo y por su trayectoria de los últimos años. Si tan seguro está de que la concesión de esa medalla es justa, ¿por qué no la ha sometido a la aprobación del partido y de los militantes?”.

Estas mismas fuentes han informado a este periódico que Vara –el mismo que le traicionó y le puso a caer de un burrro en todos los medios nacionales- ha invitado a  Pedro Sánchez al acto de entrega de las Medallas de Extremadura, que tendrá lugar el próximo fin de semana, coincidiendo con el Día de la región. “Si lo ha hecho –dicen nuestros comunicantes-, habrá sido para cubrirse las espaldas, confiando en que la contestación que se espera fuera y dentro del acto, se aminore o acalle ante la presencia del secretario general del partido, al menos por parte de los manifestantes socialistas”. Al parecer hay ya convocada una manifestación de la comunidad educativa pública a las puertas del acto y, en cualquier caso, se esperan sonoras protestas.