La Junta de Andalucía, desbordada por la listeriosis

“La pésima gestión de la epidemia denota falta de previsión, fallo de los protocolos, irresponsabilidad y una bisoñez olímpica”

379
FACUA pide la dimisión del consejero por su nefasta gestión.
FACUA pide la dimisión del consejero por su nefasta gestión.

La gestión de la Junta de Andalucía de la crisis sanitaria provocada en la comunidad y en otras zonas de España a causa de la epidemia de listeriosis ha sido calificada de “pésima” por fuentes del sector médico andaluz consultadas por este periódico. Ya no se trata de lo que diga la oposición, que tiene todo el derecho a controlar al gobierno autonómico y a criticar su mala praxis, sino de una opinión generalizada entre el sector médico andaluz y, sobre todo, entre los ciudadanos. Lo sucedido, que empeora con los días, denota, según las fuentes consultadas que prefieren mantener el anonimato por razones obvias, “una grave falta de previsión, un fallo garrafal de los protocolos preventivos, una clara irresponsabilidad en la tardanza para afrontar la crisis y una bisoñez incalificable de los políticos al cargo”.

Sevilla.-

El problema, lejos de mejorar, empeora con el paso de los días. Lo que empezó siendo un pequeño foco muy localizado en Sevilla, se ha convertido en una epidemia en toda regla que afecta a media docena de provincias andaluzas y a otras comunidades autónomas. La respuesta del gobierno andaluz -PP y Cs con el apoyo de Vox- está siendo nefasta.


Los 12 fallos y las 6 mentiras de la consejería andaluza de Salud y Familias.


“Lo primero que hay que señalar -señala un veterano doctor vinculado con la sanidad andaluza- es que la responsabilidad máxima en materia sanitaria en la comunidad corresponde a la Junta de Andalucía; por eso no se entiende que, en vez de asumir su responsabilidad y actuar en consecuencia, el gobierno autonómico haya cargado la culpa de lo sucedido en el Ayuntamiento de Sevilla, cuya capacidad de actuación en esta materia es bastante limitada”.

Los fallos garrafales cometidos por la Junta de Andalucía y por su consejero de Salud, Jesús Aguirre Muñoz, han puesto en alerta a todo el sector sanitario andaluz y español y a la sociedad en general, por una epidemia que se ha ido extendiendo a lo largo de los días y que ha tenido ya su primera víctima mortal. La propia organización FACUA ha pedido públicamente la dimisión del consejero Aguirre, por su incapacidad para gestionar una crisis de esta envergadura y por el cúmulo de mentiras que ha deslizado para tapar su mala gestión.

Hospital Virgen del Rocío, donde ya ha muerto una mujer. ANDALUCÍA MÉDICA
Hospital Virgen del Rocío, donde ya ha muerto una mujer. ANDALUCÍA MÉDICA

Los fallos y mentiras que se atribuyen al responsable directo de la sanidad andaluza y a la gestión de la Junta son los siguientes:

1.- No detección de la contaminación de la carne por la listeria antes de su comercialización.

2.- Injustificable tardanza en reaccionar, dado que la Junta conoció la existencia de los primeros casos del brote a principios de julio y, sin embargo, hasta el día 15 de agosto, pasado mes y medio, cuando decretó la alerta sanitaria, no empezó a tomar medidas.

3.- Elusión de responsabilidad en lugar de afrontar el problema, dado que lo primero que hizo la Junta fue culpar del caso al Ayuntamiento de Sevilla, cuando la realidad es que la competencia sanitaria es atribuible a las administraciones autonómicas y, además la epidemia desbordó de inmediato esta ciudad y provincia, produciéndose, al menos, otros 11 casos en Huelva, 6 en Cádiz, 4 en Málaga y 3 en Almería, lo que prueba que es un asunto de responsabilidad autonómica y no municipal.


“La salud de los andaluces ha caído en manos de irresponsables”, dicen médicos y ciudadanos.


4.- Fallo del protocolo de ataque contra la epidemia, pues no se tomaron medidas al inicio de la misma, cuando se detectaron los primeros casos a principios de julio.

5.- Desprecio de los avisos iniciales de los facultativos de que algo estaba pasando desde julio -cuando se detectan los primeros casos-, con el ilusorio objetivo de no crear una alarma social que se ha disparado como consecuencia de que todos esos fallos han posibilitado que la epidemia se extienda al resto de España y se agrave.

6.- Tardanza desmesurada en identificar el origen del brote, dado que un error hizo que se confundiera el producto de la marca “La Mechá”, de la empresa Magrudis, con el de otro fabricante alimentario, lo que motivó un grave retraso en contactar con el fabricante.

7.- Alta nocividad del brote que no se compadece con la tardía y desmañada reacción del ejecutivo andaluz; una epidemia que solo en Andalucía tiene ya cerca de 140 afectados por listeriosis (cerca de 160 en toda España), con más de 50 que continúan ingresados en hospitales andaluces, tres de ellos en la UCI, entre ellos, 23 mujeres embarazadas. Precisamente ya se ha producido la pérdida del bebé de una de ellas por este motivo, por un aborto causado por la listeriosis. Además, hay otros casi 600 casos posibles. La epidemia se ha extendido también a Madrid, Cataluña, Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla-León y Aragón y se teme que haya podido salir de España, porque algún turista ha podido contagiarse al consumir el producto contaminado.


En décadas de gobiernos socialistas no se había visto una crisis sanitaria como la actual.


8.- Colapso en centros sanitarios debido a la detección creciente de nuevos casos, a razón de unos 40 al día y también a que muchas personas que presentan síntomas similares se alarman y acuden a urgencias, aunque después el diagnóstico sea negativo.

9.- Desatención del aviso del Ayuntamiento de Sevilla, que ya el 9 de agosto advirtió de urgencia, telefónicamente, a la consejería de Salud y Familias, del brote.

10.- Temeraria tardanza en los análisis de la carne contaminada, dado que la Junta no ordenó esta prueba hasta el día 8 de agosto, después de casi un mes del comienzo de la epidemia.

11.- Temeraria tardanza en inmovilizar la producción de productos cárnicos del fabricante causantes de la epidemia, primando más los intereses de una empresa privada que la salud pública de la ciudadanía. De hecho, después de avanzada la epidemia, el consejero de Salud se negó a facilitar públicamente el nombre de la empresa causante de la crisis. Los lotes de carne mechada contaminada no empezaron a ser retirados del mercado hasta el 14 de agosto, es decir, después de más de un mes de epidemia.

12.- Fallo grave del protocolo de alerta de la listeriosis, dado que la Junta tiene un procedimiento para la detección precoz y la profilaxis precisamente contra esta infección y enfermedad, protocolo que se ha demostrado inútil en manos de los actuales administradores de la sanidad pública andaluza. Médicos del SAS (Servicio Andaluz de Salud) han denunciado que los responsables de la consejería no han respetado este protocolo, extremo sobre el que la propia institución calla.

13.- Mentiras del consejero y desmentido de la versión oficial. FACUA, la organización de consumidores, ha denunciado públicamente al menos seis mentiras del consejero de Salud andaluz en relación con esta crisis -entre ellas “que solo ha habido un desfase de dos o tres días”, “que no hay riesgo para la salud”, “que todo está bajo control” etc.-, para intentar justificar lo injustificable; el propio desarrollo de los hechos, incluidos los movimientos e informes internos de la consejería, desmiente la versión oficial dada por la Junta de Andalucía de haber activado los protocolos a tiempo y haber actuado rápidamente (FACUA Andalucía pide la dimisión del consejero de Salud por su nefasta gestión de la alerta alimentaria).