Cuando quien echa al trabajador es el sindicato

CC.OO. despide a uno de sus fundadores y su abogado laboralista histórico en Extremadura

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¿Defienden los sindicatos a sus propios trabajadores como a los trabajadores de otros? RTVE

Los sindicatos están para defender a los trabajadores y para, entre otras cosas, evitar que sean despedidos por los empresarios. Pero, ¿qué ocurre cuando el empresario es el propio sindicato y el despedido injustamente es un trabajador suyo? ¿Y si, además, este trabajador es uno de los fundadores de ese mismo sindicato en su comunidad autónoma, además de su abogado laboralista histórico de referencia? La firmante formula públicamente estas preguntas y denuncia el despido injusto de Carlos Canelo por CC.OO. de Extremadura.

María Emilia Horrillo Hidalgo
María Emilia Horrillo Hidalgo

El escandaloso despido, disfrazado como despido objetivo por parte del sindicato CC.OO.-Extremadura de uno de sus empleados más emblemáticos, el abogado laboralista Carlos Canelo, quien fue uno de los miembros fundadores del mismo en la provincia de Cáceres en los años 70 del siglo pasado, y que fue el último Secretario Provincial de CC.OO. en Cáceres, durante las décadas 90 y 2000, y uno de los últimos en activo de aquella época, constituye un caso insólito y que nos debe llevar a algunas preguntas de tipo ético y decente sobre el actuar de las organizaciones sindicales.

Carlos Canelo fue durante los mandatos de Valentín García y más tarde Julián Carretero, la cara visible del sindicato como representante institucional en organismos tales como el Consejo Económico y Social de Extremadura, que fundó, en la Fundación de Relaciones Laborales de Extremadura, en cuya constitución contribuyó, y en la Sociedad de Fomento Industrial de Extremadura (SOFIEX) y en su continuadora Extremadura Avante, y que en la actualidad ejercía tareas de Abogado Laboralista en las comarcas de Mérida–Almendralejo-Montijo, ha sido despedido como si el sindicato funcionara como una empresa mercantil.

INJUSTICIA Y MALAS FORMAS

Si cualquiera de los extremeños o extremeñas supiéramos de algún empresario que despidiera al trabajador más antiguo de su empresa mediante un despido objetivo alegando causas económicas para ahorrarse costes dinerarios, seguro que no nos parecía bien; si además este despido se hiciera cuando el trabajador se hallara en baja médica y con 60 años de edad, fastidiando su pensión de jubilación, nos parecía una conducta peor; si además la comunicación del despido para evitar obstáculos se hiciera mediante burofax al domicilio particular del trabajador, nos parecería de un estilo fatal; si en días posteriores, para evitar que el trabajador pudiera impugnar su despido le remitiera a su domicilio particular un recibo de finiquito por duplicado, para que le devolviera un ejemplar firmado, pensaríamos que es una broma de mal gusto, por la que ningún trabajador debería pasar.

Los trabajadores y trabajadoras extremeños en general piensan que los sindicatos de clase están para ayudarles, y particularmente CC.OO., no para prácticas y corruptelas peores que las del mundo político o empresarial; piensan que están para ayudarles a mejorar su vida, mediante los convenios, el empleo digno, los salarios suficientes, evitar los despidos arbitrarios, garantizar las pensiones dignas, intentar con la Administración llegar a convenios que sean lo más favorables posibles y por lo que tanto han luchado y siguen luchando, entienden que esa es la respuesta que el sindicato debe dar. Pero, a veces, su forma de actuar es completamente contrapuesta a los valores que los sindicatos tienen y por ello debe hacerse saber que hay un movimiento de cambios donde ya realmente no se sabe de qué lado está el sindicato.