sábado, 15 junio, 2024
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No a otra prórroga de la C.N. de Almaraz

Ante el grave riesgo de alargar la vida de la central, cobra de nuevo actualidad la carta abierta que dirigió Juan Serna a Fernández Vara en 2017

El actual gobierno extremeño de la derecha, la coalición del PP y Vox, está promoviendo una nueva prórroga de la vida útil de la C.N. de Almaraz (Cáceres) más allá de 2028, y así lo solicitan al gobierno nacional con carácter de urgencia. El funcionamiento de Almaraz se prorrogó en 2019 hasta 2028 bajo el gobierno socialista de Extremadura presidido por Guillermo Fernández Vara. En esta ocasión, el PSOE ha votado en contra de esta iniciativa en la Asamblea de Extremadura. Con este motivo, el que fuera alto cargo y máximo responsable de Medio Ambiente de la Junta de Extremadura, destacado activista antinuclear y colaborador de este periódico, Juan Serna Martín, nos ha remitido la carta abierta que dirigió el expresidente socialista extremeño en 2017, cuyos argumentos y razones siguen siendo perfectamente válidos a día de hoy.

“CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE DE LA JUNTA DE EXTREMADURA

Estimado presidente:

Me dirijo a ti a través de esta carta pública, obligado por una circunstancia ante la que no es posible el silencio. Sabes, y saben también los que me conocen, el afecto que te tengo y la amistad que nos profesamos, lo que no me ha impedido manifestarte tanto mis coincidencias como mis discrepancias siempre que lo he considerado necesario. Después de escuchar tu intervención en el reciente Debate del estado de la región, me he llevado la gran sorpresa de que, a pesar de tus manifestaciones y las de tu partido acerca de rechazar la prórroga de la central nuclear de Almaraz por veinte años más, parece que, a la postre, la aceptaríais a cambio de unas compensaciones que, creo, no van a llegar, y que ni siquiera estarían justificadas debido al enorme riesgo que ello supondría para Extremadura. Ante este hecho, dejo a un lado nuestras coincidencias y discrepancias a fin de centrarme en la reflexión que quiero hacerte llegar a través de estas líneas.

Hace más de cuarenta años que se creó el proyecto de la central nuclear de Almaraz, y pronto se cumplirán los cuarenta de su entrada en funcionamiento. Aún recuerdo al entonces presidente del gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, inaugurándola y, tiempo después, a Miguel Boyer dándole sus bendiciones en una visita “furtiva” a las instalaciones de la que ni siquiera avisó al entonces presidente de la Junta de Extremadura. Desde sus inicios he seguido la historia de irregularidades e incidentes de esta central nuclear, que daría para escribir una novela negra y sobre las que ADENEX tiene redactado un extenso informe. Citaré solo un hecho de los más graves que recuerdo, ocurrido en el circuito primario de refrigeración y conocido como “el sabotaje del ácido sulfúrico”, en el que se taponaron 5.700 tubos, en palabras de sus propios técnicos. A consecuencia de dicho sabotaje tuvieron que desmontarse los seis generadores de vapor, que presentaban corrosión, además de la junta de la vasija de la 1ª unidad, que registraba una fuga de un litro por segundo. Todos estos elementos se encuentran guardados en el almacén para residuos de alta actividad de la propia central desde el año 1999. Este suceso iba a ser denunciado por los propietarios y llevado a los tribunales; sin embargo, no se llegó a hacer dado lo grave que era reconocer jurídicamente la vulnerabilidad de la planta ante la opinión pública, de modo que lo archivaron para siempre.


PP y Vox, desde la Junta de Extremadura, pretenden que se prolongue el funcionamiento de la instalación nuclear, con el riesgo que ello supone para el medio ambiente extremeño.


Siendo yo entonces consejero de Obras Públicas y Medio Ambiente de la Junta de Extremadura, planteé este hecho ante la Administración Central y expresé nuestro deseo de encargar un informe especializado, del que finalmente se ocuparon los técnicos de la empresa Technical Associates de EE. UU., que se desplazaron a España para ello. En Almaraz les pusieron todo tipo de trabas y les negaron información. A pesar de ello, pudieron acceder al libro de planta donde había quedado registrado el mencionado “sabotaje”. El informe que estos expertos redactaron alertaba sobre el riesgo que ello supondría para el funcionamiento futuro de la central y así debe constar en los archivos de la Junta de Extremadura, ya que fue contratado y pagado legalmente por ella.

La cadena de incidentes y paradas no programadas de Almaraz ha sido continua desde entonces, pero se ha contado con la complicidad de un Consejo de Seguridad Nuclear falto de independencia y gobernado por personas designadas (siempre con criterios políticos) para ocultar muchos de esos incidentes, lo cual sigue sucediendo en la actualidad.

Después de los accidentes de Chernóbil y Fukushima (cuyas consecuencias terribles, silenciadas o minimizadas han pagado sus trabajadores, la población y los países en los que han sucedido, y afectan a otros muchos países), se mira a la energía nuclear de otra forma. Se ha producido un cambio de actitud en países como Suiza donde, mediante referéndum, se rechaza ese tipo de energía, o Alemania (con más centrales nucleares que España). Su canciller, la señora Merkel, tras encargar un informe a los expertos alemanes y debatirlo en su Parlamento, ha decidido el cierre de todas ellas con la aprobación de casi la totalidad de los miembros de la cámara.


La vida útil de Almaraz ya fue prorrogada en 2019 hasta 2028 con la anuencia del gobierno socialista de Extremadura, cuyo grupo se opone ahora a una nueva prórroga.


Por todo ello, presidente, aceptar hoy prolongar 20 años más la vida de la central nuclear de Almaraz, la más problemática de España, a cambio de unas compensaciones ridículas y poco creíbles, es una decisión de una temeridad absoluta ante la que no vale ampararse en que “es una competencia de la Administración Central”, ya que afecta de forma grave a Extremadura y a los extremeños y, además, porque se debe anteponer la seguridad de las personas a las compensaciones económicas. Por ello te pido que recuerdes las terribles declaraciones del primer ministro de Japón, Naoto Kan, en las que reconoce que las consecuencias del accidente de Fukushima fueron mucho más graves de lo que se dijo, que se ocultó información, que las compañías propietarias eludieron sus responsabilidades y que, después de aquella tragedia con la que todavía hoy no saben qué hacer, pedía perdón e instaba a todos los países a cerrar las centrales nucleares y abandonar ese tipo de energía. Y eso lo dijo en todos los medios.

Presidente, en Extremadura tienes expertos que conocen a fondo la energía nuclear y podrían asesorarte sobre la seria decisión que tienes que tomar. Es cierto que también hay algunos miembros de la comunidad científica y de algunos medios de comunicación que frivolizan con este tema, sea por ignorancia o por otros intereses. De cualquier forma, deberías plantearte, con luz y taquígrafos, la elaboración de un informe que ayude a calibrar las consecuencias reales de una decisión de ese calado en la que el papel de tu gobierno puede ser transcendental. Dejar en manos de Madrid esta decisión por considerarla de carácter nacional sería olvidar lo que la Administración Central ha reservado siempre a Extremadura: mantenerla como una colonia en la que sus recursos económicos, financieros, territoriales y ambientales están en poder de otros, y en la que su suelo solo se usa como soporte de contaminación. Únicamente nos traen lo que no quieren en ninguna parte.

Creo que si encaras este problema con realismo, decisión y valentía contarías con el apoyo y el reconocimiento de la inmensa mayoría de los extremeños. Si lo dejas en manos de Madrid a cambio de unas migajas económicas, que encima nunca llegan, solo dejarás un fantasma en Extremadura, consecuencia de la tenebrosa historia de Almaraz y de unos residuos radiactivos eternos para los que no existe depósito seguro en ninguna parte del mundo. Debes seguir luchando, como lo has hecho hasta ahora, para que nuestra tierra sea una región líder en renovables acrecentando la potencia de la que hoy gozamos.

Acuérdate de que la manifestación más grande celebrada en Extremadura, encabezada por su Gobierno, logró parar la construcción de Valdecaballeros. Almaraz, tras cuarenta años, debe pararse por motivos mucho más graves. Tú, como representante de todos los extremeños, debes estar dispuesto a decirle al gobierno de Madrid que Extremadura no admitirá esa decisión de ningún modo. Es lo que muchos extremeños esperamos de ti para entender y apoyar esa economía verde que nos has propuesto.

Juan Serna Martín
Villanueva de la Serena, a 3 de Julio de 2017”

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