2017-1934, regreso a una Cataluña en blanco y negro

El secuestro del Parlament ejecutado ayer por JxSí y la CUP equivale a un golpe de Estado

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¿2017 o 1934?
¿2017 o 1934?

Lo vivido ayer en el Parlamento catalán equivale a un secuestro de la Cámara y de la democracia en Cataluña por parte de Junts pel Sí y la CUP. Si Tejero entró en el Congreso de los Diputados por la fuerza de las armas para imponer una legalidad antidemocrática, la mayoría parlamentaria –minoritaria en votos- que está llevando a Cataluña al desastre ejecutó ayer, con el rodillo de su cerrazón, algo equivalente a aquel intento de golpe de Estado, pues ha dinamitado la legalidad democrática, e incluso las normas que rigen el funcionamiento del Parlament, para imponer por la fuerza su ilegal legalidad. Es hora de que el Estado actúe de una vez.

En Cataluña, una de las regiones (y nacionalidades) más avanzadas de España hemos vuelto al punto cero del desastre de los años 30 del siglo pasado. La Cataluña multiétnica y multicolor, en el sentido humano, ideológico e incluso estético, ha vuelto, por obra y gracia de la presidenta del Parlament y de los dirigentes de la Generalitat y de quienes les apoyan, a una estampa en blanco y negro que no creíamos que podría tener cabida en la España democrática del siglo XXI.


El delirio independentista ha llegado a un punto en que la ley y la autoridad del Estado tienen que prevalecer de una vez por todas.


Ayer, despreciando el más mínimo respeto a las normas democráticas generales y a las que rigen en concreto el funcionamiento del Parlament, los golpistas del independentismo impusieron un procedimiento de urgencia para discutir y aprobar en cuestión de horas un punto que ni siquiera venía en el orden del día, sin dar tiempo a la oposición a ejercer como tal, sin admitir a trámite las enmiendas, y sin atender el dictamen de los letrados de la Cámara, que estaban diciendo claramente que aquello era ilegal. Y ese punto tan urgente era nada menos que la aprobación de la ley del Referéndum, y la de Transitoriedad jurídica, es decir, los mecanismos con apariencia de legalidad –porque son ilegales y nulos de pleno derecho, según fuentes jurídicas consultadas- por los que esta camarilla de políticos incalificables quiere que Cataluña rompa con España.

PASÓ EN 1931 Y 1934

Es la repetición de algo ya visto. Los años 1931 y 1934 vuelven a hacerse presentes, con todos los viejos fantasmas que parecen querer resucitar como si no hubiese pasado el tiempo, como si España no fuese una de las democracias más avanzadas del mundo y como si Cataluña no gozase del mayor nivel de autonomía y autogobierno de la historia, mucho mayor que el de muchos estados federados del mundo.

6 de octubre de 1934. Proclamación del Estat Catalá. MUNDO GRÁFICO
6 de octubre de 1934. Proclamación del Estat Catalá. MUNDO GRÁFICO

Frente a la palabrería separatista y frente a los hechos consumados de las últimas horas que devuelven a Cataluña a un tiempo en blanco y negro que creíamos plenamente superado, el Gobierno y otras fuerzas políticas de ámbito nacional han permanecido demasiado tiempo calladas y pasivas, sin hacer frente por todas las vías –el consenso, la palabra, la prevención, la pedagogía y la legalidad, incluida la fuerza de la legalidad- a este desafío que pone en peligro lo que tanto trabajo ha costado construir en nuestro país durante las últimas décadas, algo que nos ha convertido en uno de los países más libres, desarrollados y avanzados del mundo.


La acumulación de errores políticos y la falta de visión del PP han contribuido a esta situación gravísima.


El futuro de España pasa por un modelo federal con un encaje democrático y leal de todas las autonomías.


En abril de 1931 ya proclamó Maciá la República Catalana, movimiento que fue reconducido por las autoridades de la República Española hacia la recuperación de la Generalitat y del estatuto de autonomía. Tres años después, Companys declaró el Estado Catalán en 1934. En ambos casos, los promotores del catalanismo no llegaron tan lejos como los de ahora, que pretenden una ruptura total con el Estado, pues tanto Maciá como Companys inscribían sus proclamaciones dentro de una hipotética República Federal Española o Ibérica. Aquello costó la cárcel a Companys –Maciá murió antes- y todos sabemos cómo acabó el asunto. De modo que si en un período revolucionario y de tanta agitación social, con una España empobrecida y carente de las instituciones modernas y poderosas que hoy tenemos, aquello no cuajó, es impensable que tal cosa pueda imponerse por una minoría ni hoy ni nunca, y menos en un mundo globalizado, cuando nuestro país es miembro de pleno derecho de organizaciones supranacionales de la importancia de la UE o la OTAN.

Diario Oficial del Ministerio de la Guerra

7 de octubre de 1934

Diario Oficial del Ministerio de la Guerra - 7 de octubre de 1934
La proclamación del Estat Catalá originó la declaración del estado de guerra por parte de la República.

Hoy, los ciudadanos sensatos de este país, incluida una mayoría de catalanes que no votaron independentismo en las últimas elecciones autonómicas, y que es una mayoría aún mayor a día de hoy a juzgar por lo que dicen todas las encuestas, experimentamos el temblor de aquel abismo. Las autoridades del Estado, las instituciones y los partidos políticos democráticos, tienen la obligación urgente de poner fin ya a esta pantomima tan peligrosa, sin esperar a que llegue el día 1 de octubre.