“No quiero que mi hijo mate a nadie en la carretera”

La lucha de una madre madrileña contra un sistema que permite conducir a discapacitados psíquicos con riesgo

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Esta madre se ha dirigido a nuestro periódico para denunciar su caso.
Esta madre se ha dirigido a nuestro periódico para denunciar su caso.

Un joven de 27 años de edad, discapacitado psíquico que insistía en sacarse el permiso de conducir y una madre que se opone a ello porque, por sus limitaciones psíquicas, el aspirante a conductor puede representar un grave peligro en la carretera para los demás. Esta es la síntesis de una historia hasta hoy ignorada y que se repite en multitud de casos por causa de un sistema mucho más permisivo con las limitaciones psíquicas que con las físicas. Una bomba de relojería que las autoridades desdeñan.

Esta madre se puso en contacto con nuestro periódico para denunciar su problema, que está muy generalizado en numerosas familias con casos similares. Ella nos facilitó todos sus datos personales pero, para preservar su intimidad, hemos preferido no publicarlos. María (nombre supuesto), 55 años de edad, es conductora de vehículos adaptados, vive con su familia en Fuenlabrada (Madrid), está casada y tiene un hijo de 27 años afectado de hiperactividad, falta de atención y agresividad, con una discapacidad psíquica del 39 %, aunque el joven hace vida plenamente normal e incluso tiene trabajo y es independiente económicamente, a pesar de que todavía viva en el domicilio familiar.


La normativa que restringe el acceso de discapacitados físicos al carné no tiene equivalencia para los psíquicos.


El problema surgió hace seis años cuando el joven dijo que quería sacarse el carné de conducir, a lo que su madre se opuso desde el primer momento, por el riesgo que la discapacidad que sufre su hijo podía representar para él y para los demás conductores. Su sorpresa fue comprobar que las restricciones que el sistema impone a los discapacitados físicos –a los que se exige una serie de pruebas previas para comprobar su idoneidad como posibles conductores- en la práctica no existen, en cambio, para los discapacitados psíquicos, para los que no se requieren pruebas específicas que permitan detectar su discapacidad, pese a lo que establece el Real Decreto 818/2009 de 8 de mayo, que, “entre las enfermedades o deficiencias que serán causa de denegación o de adaptaciones, restricciones de circulación y otras limitaciones en la obtención o prórroga del permiso o la licencia de conducción”, doce en total amén de “otras causas no especificadas”, menciona genéricamente los “trastornos mentales y de conducta”.

Este joven, al que llamaremos Juan, pese a la oposición de su madre se empeñó en obtener el permiso de conducir en 2012. Desde entonces ha pasado por dos autoescuelas de la ciudad donde vive, sin que hasta el momento haya aprobado el examen práctico después de múltiples intentos. La madre se quejó a las autoescuelas por admitirlo, pero no pudo hacer nada para evitarlo, pese a que a fecha de hoy los desembolsos efectuados en matrículas y clases ascienden a casi 4.000 euros, según nos informa María. “Claro –dice-, las autoescuelas encantadas, a 30 euros la clase”.

UNA MADRE LUCHADORA

María es una madre responsable y luchadora que cuenta así su caso: “Mi sorpresa fue cuando mi hijo dice que se quiere sacar el carnet de conducir. Preguntamos en las autoescuelas y nos dicen que la ley lo permite, cosa que no lo entiendo, ya que son personas que en su día a día requieren un esfuerzo sobreañadido, debido a sus limitaciones a la hora de tener unos reflejos y una capacidad de reacción ante situaciones excepcionales, que no son iguales que en los demás”.

Los conductores discapacitados psíquicos no aptos pueden ser una bomba de relojería. RTVE
Los conductores discapacitados psíquicos no aptos pueden ser una bomba de relojería. RTVE

La batalla de esta madre hasta conseguir la plena incorporación familiar y social de Juan ha sido muy dura: “Desde que mi hijo fue diagnosticado ha sido una lucha constante, pues hace 26 años la hiperactividad no estaba contemplada como un problema. Hasta el reconocimiento de su discapacidad ha sido un niño marginado en el colegio. Aprendió a leer y escribir gracias al esfuerzo de sus hermanos y mío, no por los docentes correspondientes. Su diagnostico no llegó hasta los 12 años. Imagine, fracaso escolar, falta de atención, agresividad, llamadas de atención, bullying en el colegio etc. Y problemas en la familia, muchos, ya que él necesitaba toda la atención de parte de todos. Hasta esa edad fue un niño problemático en el colegio, inseguro, fracasado y yo personalmente me sentía que ya no valía para ser madre, es decir, muchas lágrimas y muchos porqués, hasta que fue diagnosticado. Pero luego aceptamos el problema de mi hijo y todos luchamos en una misma dirección. Podría contar mil cosas, pero a lo largo de los años y gracias al esfuerzo por parte de toda su familia, hoy tengo un hijo de diez, con sus estudios primarios, su profesión como dependiente en un supermercado y sus propios ingresos”.

PREGUNTA.- Una lucha muy larga

RESPUESTA.- Desde luego. Y ahora veo que a mi hijo le permiten que pueda coger una máquina de matar entre sus manos, como es un coche, sin más preguntas, y a pesar de advertir yo de su problema en las dos autoescuelas a las que ha ido. No entiendo tantas campañas sobre seguridad si desde las propias administraciones públicas permiten que cualquier persona, sin tener en cuenta sus condiciones psíquicas, pueda tener entre las manos algo tan peligroso no solo para ellos, sino para quien va tranquilamente por la carretera. Por lo que se ve, esto solo es un negocio, sin que importe cuál puede ser el coste”.


Un joven aquejado de hiperactividad, agresividad y falta de atención no tiene impedimentos para obtener el carné.


P.- ¿Cómo se puede solucionar este problema?

R.- Pues haciendo un examen psicológico a los aspirantes a conductor, del mismo modo que se hace una prueba física para detectar, por ejemplo, problemas de visión.

P.- ¿Ha puesto este asunto en conocimiento de las autoridades?

R.- Por supuesto. Lo último fue un correo electrónico que mandé hace tiempo a la Dirección General de Tráfico, para quejarme sobre las lagunas que existen entre los requisitos que se piden para sacar el carné de conducir y exponiendo el caso de mi hijo en concreto.Como madre de un hijo hiperactivo llevo tiempo intentando que la DGT, antes de permitir que personas con discapacidades psíquicas vayan a una autoescuela, haga que pasen por algún tipo de examen, pero estoy viendo que es una lucha que no va a ningún lado, ya que el Gobierno, aliado con las autoescuelas, solo piensa en recaudar”.

P.- ¿Cuántos exámenes ha pasado su hijo y qué va a ocurrir ahora?

R.- En la primera autoescuela que estuvo, en 2012, que se llama José Luis, se presentó a examen dos veces y suspendió. En total costó unos 400 euros. En la segunda autoescuela, que se llama Comic, aprobó el teórico a la tercera, y al examen práctico se ha presentado cuatro veces y ha suspendido hasta ahora. Yo fui a hablar con el profesor y me dijo que la concentración, reacción y atención era muy justa. Y aquí, los gastos entre matrícula, tasas, derechos de examen, clases de coche, etc. otros 3.000 euros. Se matriculó en el 2016 y hoy por hoy le he convencido para que no se presente más, ya que yo, como conductora, sé que mi hijo sería un peligro en la carretera. Pero el problema son los demás discapacitados psíquicos no aptos que logran el permiso de conducir”.

(A LOS LECTORES: Si tienen un problema que compartir, una denuncia que hacer o una información que comunicar, y no encuentran acogida en los demás medios, diríjanse a PROPRONEWS a través del correo electrónico que figura en la web y, como en el caso de esta madre, uno de nuestros redactores les atenderá).