De la sinrazón a la incoherencia

La autora critica “la obstinación y la ceguera de la máxima dirigente andaluza”

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Susana Díaz tiene miedo. RTVE
Susana Díaz tiene miedo. RTVE

Cuando todavía no han digerido algunos y algunas los datos de la encuesta del CIS que conocíamos el fin de semana y que los medios siguieron analizando después (la fuerte remontada del PSOE en intención de voto por efecto de la victoria de Pedro Sánchez en las primarias nacionales), los militantes socialistas nos preparamos para la tarea que ha de culminar en los próximos congresos provinciales. Octubre será el mes en que deba hacerse posible la transposición del ascenso de Pedro Sánchez a las ejecutivas cercanas a esa militancia para contribuir a la marea creciente que lleve al Secretario General a la Moncloa.

No va a ser fácil en Andalucía. La negativa de Susana Díaz a aceptar los resultados de las primarias de mayo y las resoluciones del pasado Congreso Federal dificultan enormemente la necesaria renovación de los órganos de dirección a nivel provincial.

Pilar Gómez Casero
Pilar Gómez Casero

La obstinación y la ceguera de la máxima dirigente andaluza han conducido a la Comunidad a unos niveles de inactividad y estancamiento en la gestión difícilmente comparables a cualquier etapa anterior, incluidos los peores años de la crisis económica. La obsesión por hacerse con la Secretaría General del PSOE que habría de sustentar sus aspiraciones a la presidencia del Gobierno de España, provocó el abandono de sus obligaciones como dirigente de una Comunidad autónoma de más de ocho millones de personas que han visto degradarse los servicios públicos, paralizarse las inversiones y consolidar su posición como una de las regiones menos desarrolladas de España.

Cuando se dirigió a Pedro Sánchez en el discurso de clausura del último Congreso Regional advirtiéndole de que no dudaría en sus lealtades, no era consciente de que tampoco lo dudaban muchos de los militantes socialistas andaluces. Ya lo demostró en la campaña de primarias. Andalucía para ella no es más que el último reducto en el que refugiarse, el Desembarco del Rey en un Juego de Tronos que se acerca a la batalla final.

MIEDO

Pero, como decía al principio, ahora estamos en un escenario más cercano, el de la elección de las personas que van a dirigir el partido en las distintas provincias. Y es aquí donde ha parapetado a sus fieles para frenar la corriente de adhesiones hacia su peor enemigo. La exigencia del 20% de avales para la presentación de candidaturas, ignorando el 3% establecido en el Congreso Federal, no obedece más que al miedo de tener que convencerse de que su tiempo y sus métodos han pasado, de que el partido se ha renovado y de que la militancia reclama democracia interna y dirigentes cuyo objetivo sea mejorar las instituciones y hacer más fácil la vida de los ciudadanos, y no el poder por el poder, sin que eso se traduzca en beneficios sociales o en desarrollo económico.


“La exigencia del 20% de avales para la presentación de candidaturas, ignorando el 3% establecido en el Congreso Federal, no obedece más que al miedo de Díaz”.


En estas condiciones va a ser muy difícil cambiar las cosas. No importa que en Sevilla, por ejemplo, frente a la “única autoridad”, surja la figura de una mujer con una trayectoria política impecable que, cuando dejó la escena pública, volvió a su profesión de origen y reinició sus clases en un instituto. La implacable maquinaria orgánica volverá a recurrir a la presión sobre las redes clientelares tejidas a lo largo de tantos años para impedir que el número de avales permita a Eva Patricia Bueno competir con Verónica Pérez en igualdad de condiciones a la Secretaría General de los socialistas sevillanos.

Y así están las cosas en esta ínsula Barataria donde no se mueve una hoja, ni en lo orgánico ni en lo institucional, mientras la perdedora que todo lo ganaba no tome conciencia de que la militancia de su partido y, sobre todo, los votantes de este país, han optado por otro modelo que el que ella se empeña en representar.

CV Pilar Gómez Casero