Casa Polvorilla

Un mítico bar de Euskadi que se resiste a desaparecer

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Buen gusto desde la puerta. PROPRONEWS
Buen gusto desde la puerta. PROPRONEWS

Ciertos bares y restaurantes son a una ciudad lo que una montaña o un río a un paisaje. Ciertos bares y restaurantes deberían estar protegidos como las especies en extinción o deberían ser declarados patrimonio de la humanidad, o, al menos, de esta humanidad a la que nos gusta la convivencia y la charla amistosa delante de una copa de buen vino. Casa Polvorilla, el mítico bar (y marisquería) de Portugalete, uno de los mejores locales de Euskadi, es uno de esos lugares mágicos. Ahora puede desaparecer por jubilación de su propietario. Esperamos y deseamos que no sea así.

Con una tradición de muchas décadas y una dedicación y una profesionalidad de su propietario y sus colaboradores fuera de toda duda, ahora llega la hora de la jubilación de su titular, Míguel –no Miguel, sino Míguel, con sonoro acento en la i-. Míguel López Santamaría y Pérez de Viñastre. El elegante, afable y extraordinario profesional cumple 65 años y se quiere retirar. Son muchos los años de dedicación y entrega y eso se nota. La suya es una profesión esclava y dura donde las haya. Además, tampoco le hace falta para vivir. Pero él siente por anticipado la nostalgia y la preocupación de cerrar una historia de más de cien años, de poner fin a un legado que le viene de su abuelo y de su padre y que a él le gustaría entregar a otro buen profesional que quisiera quedarse con el traspaso o incluso comprar el magnífico local, que no es un establecimiento más sino un verdadero templo del placer gastronómico y de las relaciones sociales. Para él, echar el cierre definitivo sería una pena grande. Por eso, y por el interés de todos nosotros, sus clientes, PROPRONEWS –que siempre publicará reportajes sobre los bares, restaurantes y hoteles de España y del mundo que lo merezcan- hace un llamamiento desde aquí para que alguna acreditada empresa de la hostelería o algún buen profesional, quiera hacerse cargo de un negocio que funciona muy bien y que es fundamental para la vida diaria de Portugalete y de su casco histórico.

Piedra angular de la vida social de Portugalete, puede cerrar por jubilación del propietario.

Míguel López Santamaría, un gran profesional y mejor persona. PROPRONEWS
Míguel López Santamaría, un gran profesional y mejor persona. PROPRONEWS

Situada en una de las más hermosas calles del casco histórico de Portugalete –la incomparable ciudad del Puente Colgante, cuyo paseo por la ribera de la ría del Nervión es uno de los más bellos del mundo-, Casa Polvorilla imparte, desde las piedras que ornamentan la fachada hasta el último de sus rincones, una lección permanente de buen gusto. Todo el local, distribuido en dos plantas –abajo, el bar, la cocina, un salón comedor y el almacén; y arriba, los coquetos salones privados, otra cocina para servir reuniones y celebraciones más íntimas, y la bonita terraza- está consagrado a la otra pasión del propietario: el mar y la navegación. La decoración rebosa de elementos marinos y marineros, piezas, cuadros, objetos y recuerdos relacionados con el mar, desde numerosas maquetas de barcos hasta delicados dibujos procedentes de Extremo Oriente; desde salvavidas hasta timones, pasando por escafandras de buzos y anclas; desde faroles y fanales marinos hasta caparazones de tortugas o instrumentos para la navegación. Todo lo relacionado con el mar cabe en la copiosa colección de Míguel, que se ha ido nutriendo con los años a base de adquisiciones y regalos.

EL MEJOR MARISCO

La decoración marinera contribuye al clima del local, con una amplia barra que suele ofrecer los mejores percebes, langostinos, centollos, almejas, bogavantes, ostras, magurios, quisquillones o nécoras a precios asequibles. La cerveza está en la presión y el punto ideal; los buenos vinos, aireados y servidos en cristalería de primera; los vermús, inigualables. Y si se prefiere un combinado o un cóctel especial, Míguel, su hermano Alfred, o el resto de colaboradores, te lo sirven perfecto. En la barra se pueden degustar todas las exquisiteces del local charlando con los amigos. Pero, si se prefiere, en el salón de la planta baja se puede uno sentar a la mesa con la familia o los amigos y darse un capricho con toda tranquilidad.

Zona de barra, elegante y acogedora. PROPRONEWS
Zona de barra, elegante y acogedora. PROPRONEWS

En los saloncitos de la planta superior, reservados para reuniones de quince o veinte comensales, y en cuya cocina se puede preparar casi cualquier menú, se han cerrado importantes acuerdos de negocios entre directivos de empresas punteras o se han fraguado nombramientos o acuerdos políticos de relevancia. Sus paredes guardan secretos que harían las delicias de cualquier periodista más cotilla que yo. En estos mismos salones y en ocasiones especiales, como las fiestas patronales de la ciudad –san Roque, 16 de agosto-, Míguel suele invitar a los amigos y a los íntimos; en alguna ocasión nos ha honrado a nosotros con su hospitalidad en tales reuniones extraordinarias, lo que prueba su carácter hospitalario y abierto.

La clientela y los amigos esperan con interés que alguien se haga cargo de este gran legado hostelero.

Un rincón muy marinero. PROPRONEWS
Un rincón muy marinero. PROPRONEWS

Normalmente, cualquier día, y sobre todo en fiestas locales –San Roque, la Virgen de la Guía, etc.- es frecuente encontrarnos en Casa Polvorilla con cuadrillas que se ponen de pronto a cantar, grupos de gente de mediana edad, tiones que improvisan rápidamente un verdadero concierto a tres y cuatro voces –auténtica polifonía, pero lo de improvisar es un decir- que es una delicia escuchar y al que te puedes sumar si te atreves y te sabes la canción. Tonadas tradicionales en euskera o, más frecuentemente, habaneras, boleros y parecido, en español, que la parroquia escucha con devoto silencio y aplaude luego con entusiasmo. Entretanto, Míguel, con ese aire señor del hostelero clásico y pudiente que sabe perfectamente lo que hace y que ha convertido su casa en la de todos, siempre bien perfumado, con la camisa de primera calidad planchada y perfecta, el pantalón elegante y los zapatos lustrosos, reparte copas, delicias gastronómicas, comentarios simpáticos y sonrisas, entre una clientela que le quiere y, sobre todo, le respeta. Es casi imposible que se produzca un incidente de ningún tipo o un encontronazo entre clientes de Casa Polvorilla; al menos nosotros, que frecuentamos el local desde hace más de diez años, nunca hemos presenciado ninguno. Todo lo contrario, la cordialidad y el buen ambiente son siempre la norma.

El salón de la planta baja. PROPRONEWS
El salón de la planta baja. PROPRONEWS

De casta le viene al galgo, desde luego. Míguel López Santamaría es descendiente de una dinastía de hosteleros fundada por su abuelo, Eusebio Santamaría, que en 1914 ya tenía un negocio del ramo. Luego, en enero de 1936 empezó a funcionar la bodega llamada La Viña Polvorilla, especializada en vinos de Rioja y, más concretamente, de Laguardia. Y desde entonces, hasta hoy, cuando el actual titular cumple 65 años y decide que ya está bien de trabajar. Por el momento, Míguel acaba de echar el cierre por vacaciones hasta el 7 de septiembre, cuando volverá a abrir no se sabe hasta cuándo. Sus amigos y clientes esperamos que algún joven hostelero de categoría se haga cargo del negocio y continúe su legado. El propietario está dispuesto a alquilar, a traspasar e incluso a vender. La clientela está hecha y la fórmula es de acreditado éxito. Entretanto, los que tantas veces hemos disfrutado de tu amabilidad y tu buen hacer te deseamos, querido Míguel –con acento en la i-, lo mejor.