Susana, desigual y nada cooperativa

La presidenta de Andalucía quiere una España cooperativa pero ella no coopera con su propio partido.

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La verdadera desigualdad la tiene dentro de casa. VALENCIA OBERTA
La verdadera desigualdad la tiene dentro de casa. VALENCIA OBERTA

El nuevo PSOE, con Pedro Sánchez al frente, trata de encarar los retos del siglo XXI en la política española, entre ellos el del encaje territorial del Estado. Pero su concepto de plurinacionalidad ha asustado a algunos de sus correligionarios, como Susana Díaz, que invocan la España cooperativa y autonomista para reivindicar la igualdad territorial, cuando la realidad es que ese modelo no ha servido para que Andalucía o Extremadura hayan salido de los últimos lugares en renta o empleo, ni para acabar con la abismal desigualdad interna después de casi cuarenta años de gobiernos socialistas.

El PSOE de Andalucía celebra este fin de semana su congreso regional, en el que será reelegida sin oposición Susana Díaz como secretaria general de los socialistas andaluces, después de una convocatoria exprés de primarias y sin dar tiempo a las plataformas sanchistas a organizarse para presentar un candidato de peso. Por la misma razón, entre los cerca de 500 delegados del congreso, apenas treinta representan al ala más progresista del partido, pese a que los sanchistas obtuvieron en las primarias nacionales entre el 35 y el 40 % de los votos de la militancia andaluza. Pero esto no es todo. La nueva doctrina del partido aprobada en el 39º Congreso Federal recientemente celebrado, que acuñaba el concepto de la España federal plurinacional como posible y necesaria solución frente al desafío soberanista, y que es de obligada aceptación por todas las federaciones socialistas, ha sido puesta en cuestión por algunos de los barones rebeldes que traicionaron a Pedro Sánchez cuando le derribaron de la Secretaría General del partido.

Aunque han dicho a regañadientes que la plurinacionalidad ha sido aceptada por todos y no hay que volver a repetir que se asume, lo cierto es que a los congresos regionales del PSOE extremeño y andaluz, han ido o van dos conceptos que chocan con ese principio de plurinacionalidad, que no es un invento de Pedro Sánchez, como señalan fuentes del partido, sino que es un hecho histórico, político y sociológico que hay que tener en cuenta si se quiere solucionar el espinoso problema del encaje territorial.

La desigualdad está dentro. Feria de abril en el puerto de Sevilla. PROPRONEWS
La desigualdad está dentro. Feria de abril en el puerto de Sevilla. PROPRONEWS

Guillermo Fernández Vara y su PSOE extremeño se declaran “autonomistas”, como si esa no fuese ya una fórmula más que superada por la realidad. Susana Díaz y su PSOE andaluz se decantan por una España “federal cooperativa”, igualmente como si no hubiese pasado el tiempo y –señalan las mismas fuentes- ese tipo de fórmulas caducas no hubiesen demostrado ya su incapacidad para enfrentar los retos de la España plurinacional del siglo XXI.

PALOS EN LAS RUEDAS

Como se observa, Susana Díaz sigue poniendo palos en las ruedas del PSOE nacional. Porque en lugar de acatar y defender sin reticencias lo aprobado en el congreso nacional, la lideresa andaluza sigue ejecutando el “ojo por ojo” por su aplastante derrota en las primarias nacionales, venganza que inició barriendo a los sanchistas de la representación proporcional a que tenían derecho en una convocatoria sin trampa, y haciendo ostentación ahora de que, frente a la plurinacionalidad, “ella tiene otro modelo de España en la cabeza”, dicen con sorna relevantes fuentes de la militancia andaluza consultadas por este periódico, incluidas personas que han ostentado cargos de importancia. “Susana vive en el pasado. No comprende lo que está ocurriendo en España ni las dificultades para mantener la unión si no se reconoce la plurinacionalidad del Estado y la singularidad de los territorios. De todos modos –añaden las citadas fuentes- las actitudes de Vara  y Díaz son una pose. No tienen más remedio que aceptar lo que ha aprobado el Congreso Federal. Lo suyo es una batalla perdida. Se resisten porque ahora mismo están en esa dinámica, que no deja de ser una excusa para mantener el enfrentamiento con la dirección del partido. Pero eso tiene un recorrido muy corto que acabará en nada”.

Díaz invoca la igualdad pero preside la comunidad de mayor desigualdad interna de España.

A Vara y Díaz se les llena la boca con la defensa de la igualdad para las regiones que presiden, dejando entrever que la plurinacionalidad puede acentuar la desigualdad que ambas regiones sufren desde hace décadas. Pero las fuentes socialistas consultadas señalan que “si tanto les preocupa la desigualdad que padecen sus territorios, deberían hacérselo mirar de puertas para adentro”. Este razonamiento es de una incontestable contundencia. El PSOE lleva casi cuarenta años gobernando en Extremadura y Andalucía, con un modelo político y territorial que no ha servido para, si no acabar, al menos atenuar esa desigualdad galopante. Vara y Díaz son los herederos y los cogestores y corresponsables, además de los beneficiarios por sus puestos de privilegio, de ese modelo fracasado en sus respectivas autonomías. Casi cuarenta años de socialismo en Extremadura y Andalucía no han servido para acabar al menos con las desigualdades interiores. Después de casi cuarenta años de gobiernos socialistas de los que Vara y Díaz son los legatarios, Extremadura y Andalucía siguen a la cola de España en materia de empleo, riqueza, educación e igualdad. Pero también lo están en materia de igualdad dentro de ambas regiones. Y eso es lo que Pedro Sánchez quiere corregir. El ejemplo es inapelable:

DESIGUALDAD ENTRE UN POBRE ANDALUZ Y UN RICO ANDALUZ

“Entre un pobre andaluz y un pobre catalán no hay desigualdad. Un pobre andaluz es tan pobre como un pobre catalán. Y entre un rico andaluz y un rico catalán o vasco, tampoco hay desigualdad. Unos y otros son igual de ricos y viven igual de bien. En cambio, entre un pobre andaluz y un rico andaluz hay una desigualdad abismal. Y en Extremadura, lo mismo. ¿Por qué Vara y Díaz, y lo que ellos representan no han corregido eso? ¿No se han dado cuenta de lo que pasaba en sus regiones? ¿Es que no han tenido tiempo en 34 y en 38 años respectivamente, ellos y sus antecesores adalides de ese modelo, en paliar al menos esa situación? ¿Y si eso no ha funcionado en cuatro décadas dentro de ambas regiones ni tampoco en comparación con otras autonomías de España, por qué siguen insistiendo en mantener un modelo caduco e ineficaz que ha demostrado su incapacidad durante tantos años?”

El viejo modelo territorial no ha dado un resultado satisfactorio en Andalucía después de 38 años de gobierno socialista.

Pero Vara, Page, Díaz y algunos barones más, desautorizados por las bases socialistas en las primarias nacionales de mayo, siguen ahora erre que erre, poniendo más palos en las ruedas del nuevo PSOE de Pedro Sánchez, con la complicidad del gobierno de Mariano Rajoy y de ciertos medios de comunicación aliados de la oligarquía de este país, que quieren hacer creer que hay disensiones serias en el PSOE. “El PSOE –señalan las fuentes consultadas- es uno y solo uno, el que representa a la militancia. Y las reticencias de estos sectores minoritarios carecen en realidad de importancia. Es un problema residual que desaparecerá con el tiempo”.

La desigualdad está dentro. Un día cualquiera en una calle de Sevilla. PROPRONEWS
La desigualdad está dentro. Un día cualquiera en una calle de Sevilla. PROPRONEWS

Sin embargo, algunos de estos barones vuelven a sentirse legitimados después de ganar en sus territorios unas primarias regionales en las que el sector progresista del partido no ha tenido las mínimas opciones de competir en igualdad –“ellos que tanto se les llena la boca con esta palabra cuando la responsabilizan en otros”-, dadas las trampas puestas en el camino. Pero ese sentimiento de victoria es un espejismo. El PSOE, señalan las fuentes citadas, está experimentando un profundo proceso de renovación. Que desaparezcan de ciertos territorios los últimos adalides del viejo partido y del viejo modelo es solo cuestión de tiempo. La nueva socialdemocracia y la plurinacionalidad han llegado para quedarse.