La increíble historia de Ricardo Zafrilla Tobarra (1)

Un gran intelectual y un hombre solidario que nunca se rinde ni abdica de su dignidad

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Ricardo en la Universidad de Sidney (Australia)
Ricardo en la Universidad de Sidney (Australia)

De familia de cuchilleros –noble oficio que conoce perfectamente y que ejerció en su adolescencia- la historia de Ricardo Zafrilla Tobarra es la de un hombre hecho a sí mismo, un intelectual reconocido por su labor académica y docente, un ser humano solidario que no ha dudado muchas veces en poner en peligro su estabilidad por defender a los más débiles, una persona que no se calla ante la injusticia, un viajero empedernido que ha recorrido los cinco continentes, y un verdadero manovi a sus 75 pletóricos años, llenos de vida, actividad y proyectos. Su vida da para tanto, que hemos tenido que dividir su historia en dos partes, para que los lectores de PROPRONews no se pierdan detalle. Nuestro periódico se honra en contar con este nuevo colaborador.

Nos escribió al correo electrónico del periódico y su historia nos fascinó de inmediato. Cuando redactamos estas líneas Ricardo Zafrilla Tobarra se encuentra embarcado en un nuevo viaje, esta vez por Georgia y Armenia. Él ha recorrido ya todo el mundo y, cumplidos los 75 años de edad, no para. Para nuestra Redacción es una suerte contar con él y con los artículos con los que nos deleitará en el futuro, el primero de ellos –que publicaremos próximamente- sobre Gibraltar y el engaño del tratado de Utrech. Hoy, sencillamente, vamos a empezar a contar su historia, que no tiene desperdicio. Es la historia de un hombre bueno, solidario, creativo, alegre y lleno de curiosidad e interés por todo lo que en esta vida merece la pena.


Con 75 años de edad lleva una vida fecunda de trabajo intelectual, viajes, bonhomía y “savoir vivre”.


Ricardo Zafrilla Tobarra, castellano-manchego y tercero de siete hermanos, nace en Albacete unos años después de acabada la guerra civil española, por lo que su niñez transcurre, como él mismo dice “dentro del período autárquico del primer franquismo, en el seno de una familia de clase media, dedicada desde el siglo XVIII a la fabricación artesana de cuchillería”.

Una navaja de las que fabricaba su familia y que hoy son objeto de colección.
Una navaja de las que fabricaba su familia y que hoy son objeto de colección.

Con once años de edad, cuando se encuentra cursando el segundo año de bachillerato de la época, por circunstancias familiares se ve en la necesidad de compatibilizar estudio y trabajo; “actividad ésta última que ya jamás abandonaré, incluso después de jubilado”. Todavía hoy son apreciadas en España las piezas de cuchillería, navajas, etc., de la marca R. Zafrilla elaboradas en los años 60 y 70, y aun antes, en algunas de las cuales sin duda pondría sus infantiles manos nuestro personaje. Así lo acreditan las numerosas entradas de Internet, lo que desvela la alta calidad y la perdurabilidad de los productos de su casa.


Con 11 años empezó a trabajar en la empresa de cuchillería de su familia, en Albacete, y a los 21 se hizo maestro nacional.


Hasta cumplir los 21 años, gran parte de su adolescencia transcurre trabajando dentro de la empresa familiar, en la que adquiere las correspondientes destrezas en la actividad cuchillera, artesana e industrial, aprendiendo y desarrollando las fases de fabricación, almacén, facturación y canales comerciales, lo que le lleva a viajar, muy prematuramente, por toda España incluyendo los archipiélagos de Baleares y Canarias. Al propio tiempo concluye los estudios de Bachillerato Elemental (con Reválida) y los de Magisterio.

MAESTRO (SOLIDARIO) DE JORNALEROS

Simultanear trabajo y estudio le suponen unas carencias en el desenvolvimiento y formas de vida que cualquier joven tiene en estas edades y, también, adquirir tempranamente formas de madurez que le marcarán en su vida.

Ricardo es un ejemplo de honestidad, elegancia y amor a la vida.
Ricardo es un ejemplo de honestidad, elegancia y amor a la vida.

Con veintiún años de edad, supera con éxito las oposiciones libres al Magisterio Nacional y es nombrado funcionario de carrera de la Administración Civil del Estado por lo que abandona definitivamente la actividad empresarial familiar en la que se ha formado durante toda su adolescencia y temprana juventud.


La defensa de sus primeros alumnos, jornaleros analfabetos de una finca, fue la causa de su primer éxodo.


Durante tres cursos académicos (1963-1966) consecutivos ejerce como Maestro en la provincia de Albacete, siendo su primer destino una aldea de un latifundio manchego cercano a la importante localidad manchega de Villarrobledo. Como la finca de labor está en pleno campo, a varios kilómetros de distancia del pueblo y sin medios públicos de transporte, no tiene más remedio que ir caminando por una carretera comarcal y caminos o haciendo autostop.

Doctor en Historia cum laude por la Universidad de Castilla la Mancha
Doctor en Historia cum laude por la Universidad de Castilla la Mancha

Llegados el otoño y el invierno del primer año, la climatología adversa le obligó a aceptar las facilidades de transporte ofrecidas por el administrador de la finca, mediante las cuales le recogían en la estación de ferrocarril de Villarrobledo y le llevaban a la aldea donde impartía las clases a los jornaleros analfabetos que residían en la misma.


Su afiliación a un sindicato catalán clandestino en la España predemocrática le ocasionaría graves problemas.


Respecto al alojamiento, le era facilitado por el mayoral de la finca de forma gratuita, en la misma casa de labor donde también lo hacían los alumnos/jornaleros, en una de las dependencias de almacenamiento de granos -en todo caso en condiciones precarias y hoy día inadmisibles- compartiendo con ellos tanto la compañía como el menú.

Su trayectoria docente y académica es muy fecunda.
Su trayectoria docente y académica es muy fecunda.

En dicha aldea solamente permanece el primer trimestre del curso académico 1963-64 ya que, con motivo de comentar en las clases a los alumnos que son labradores analfabetos, el derecho de éstos a percibir la paga extraordinaria en efectivo, y no como una pseudolimosna en especie, recibe la animadversión y pérdida de las facilidades domésticas que se le venían concediendo por parte del administrador y el mayordomo de la finca, que no la del Mayoral y esposa, quienes jamás se negaron a facilitarle alojamiento y manutención, por lo que él correspondió impartiendo clase a los hijos de forma altruista.

RUPTURA Y ÉXODO

Hay que ser valiente en pleno franquismo para hacer una cosa así siendo funcionario del Estado, y más, tan joven. El deterioro de relaciones con los dueños le llevan a tener que dejar su destino, siendo «aconsejado» para permutar su puesto de trabajo por otro radicado en una de las aldeas de Yeste (Albacete), en plena Sierra de Segura y Cazorla, a 1.200 metros sobre el nivel del mar.


En los inicios de la democracia fue un luchador por la pluralidad informativa.


Conseguir llegar a este nuevo destino desde Albacete le supone emplear casi dos días, pues por los escasos y modestos transportes públicos de la época se ve obligado a pernoctar en el pueblo de Yeste, que hace de cabecera de partido, hasta el día siguiente, siendo la última hora del trayecto a pie por caminos de herradura que ascienden a la montaña donde radican los caseríos dispersos de la aldea denominada “Plañalejos”. Unos años después, con el fenómeno del desarrollismo español dicha aldea quedó totalmente despoblada.

Un fecundo trabajador intelectual a pesar de los años.
Un fecundo trabajador intelectual a pesar de los años.

Dentro del Magisterio Nacional se especializa también -a más de en la alfabetización de adultos que había conseguido- en la de Educación Física, especialidad que aparece por primera vez en los planes de Educación Primaria, alcanzando el título de Maestro-Instructor, por lo que pertenece a la primera promoción.

Unos años después, habría de ejercer esta docencia en varios colegios catalanes, desarrollando la labor de inculcar y preparar a los jóvenes en la práctica del Atletismo, circunstancia ésta que sería resaltada por un prestigioso medio de comunicación de Cataluña (“El Correo catalán”).

Tras superar las pruebas de acceso a la milicia universitaria, presta en la misma su servicio militar obligatorio, en el que alcanza el grado de Sargento Efectivo del Arma de Caballería, nombramiento que es recogido en el Diario Oficial de Ejército con fecha 1 mayo 1965.

AMOR A LA PATRIA Y A LA UNIVERSIDAD

El conocimiento de las Fuerzas Armadas que adquiere, tras ejercer como Sargento del Arma de Caballería en el centro de instrucción de reclutas nº 16, sito en Camposoto- San Fernando (Cádiz), “exacerba mi amor por la patria, que me marcará para siempre”, confiesa, de manera que ingresa en la Real Hermandad de las Fuerzas Armadas y Guardia Civil y en la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Viator (Almería) prestando su colaboración científica con diversas conferencias organizadas por estas Hermandades.

Ya sexagenario, renueva el juramento a la bandera en el Ala 14 de la Base Aérea de Los Llanos-Albacete; y dos años después (2016) renueva el juramento en el portaaeronaves Juan Carlos I, con sede en la base conjunta hispanoamericana de Rota (Cádiz). “En definitiva, los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire de España reciben mi patriótica adhesión juramentada”, dice orgulloso.

En 1966 abandona el Magisterio Nacional pasando a la situación de excedencia especial como Supernumerario, e inicia su labor educadora en las Universidades Laborales en las que consolidaría al ganar en oposiciones libres la plaza de docente, grupo C, desempeñando diversas responsabilidades como Director de Colegio y Residencias de Estudiantes con destinos en Alcalá de Henares y Tarragona.

NUEVOS CHOQUES

En 1968 es destinado al País Vasco como Jefe de Residencias de la Universidad Laboral de Éibar (Guipúzcoa). La falta de entendimiento y desencuentro con el director de dicho Centro, cuyo currículum se limitaba a pertenecer a una Mutualidad Laboral -junto con la enorme barrera ideológica y educativa existente entre ambos-  le llevan a tomar la decisión de dimitir y solicitar el traslado nuevamente a Cataluña (Universidad Laboral de Tarragona).

Casado y con tres hijos, logra culminar con éxito la licenciatura en Filosofía y Letras en la Universidad Central de Barcelona, especialidad Historia General, y comienza a desarrollar una frenética actividad de formación en congresos, reuniones, cursos, seminarios, etc., esencialmente en aspectos relacionados con el mundo de la Historia de la Educación, Didáctica y su Metodología, así como, la publicación de artículos de opinión en prensa diaria y revistas especializadas.

La titulación superior universitaria alcanzada le permite ascender -también por oposición- a los grupos B y A de la escala docente de Universidades Laborales.

Sus primeros escarceos con la cultura inglesa se producen en 1967 al prestarse como voluntario para participar, en colaboración altruista, con el International Voluntary Service (IVS) al norte de Inglaterra (Rochdale-Lancashire), cerca de Manchester.

En su ciudad natal (Albacete), gestionó y se significó en los inicios de la democracia en su lucha en favor de la pluralidad informativa, actitud ésta que sería distinguida con un «laurel» por el periódico madrileño Diario 16 dirigido por Pedro J. Ramírez.

En asamblea electoral es elegido por sus compañeros para formar parte de una comisión mixta que habría de negociar con el Ministerio de Trabajo -del que dependían las Universidades Laborales- las condiciones funcionariales de su grupo que, curiosamente, atentaban hasta con las propias leyes emanadas de la dictadura franquista (el Fuero del Trabajo).

Esta legítima actividad le acarrearía la enemistad personal del Secretario General de Universidades Laborales que, sumada a su afiliación en un sindicato catalán clandestino, a la sazón ilegal en la España predemocrática, le ocasionarían serios y graves problemas.

REPRESALIAS Y RESISTENCIA

De tales represalias valga un ejemplo: al convocarse oposiciones libres de acceso al cuerpo de profesores del grupo A, no se le admite la solicitud para participar y competir en las mismas. Es la época en que acaba de fallecer el general Franco y él denuncia la situación ante el ministro de Trabajo, a la sazón Solís Ruiz, quien le atiende y ordena la convocatoria especial de oposiciones para aquellos a los que se les ha negado el derecho de participación. Y ahí, un tribunal presidido por un profesor que había desempeñado el cargo de Gobernador Civil suspende únicamente al opositor Ricardo Zafrilla Tobarra.

Un año más tarde (1977) vuelve a opositar y, pese a aprobar las oposiciones al grupo A, de la Escala Docente de Universidades Laborales con el nº 12, no se le reconoce el derecho obtenido a ocupar vacante, lo que le lleva a recurrir la injusticia ante el Director General de Servicios Sociales -el difunto Gabriel Cisneros Laborda- quien había sido seleccionado para elaborar la Constitución de 1978.

“Pese a los indiscutibles conocimientos en Derecho del citado Director General y luego ponente constitucional –dice Ricardo Zafrilla-, lamentablemente rechazó la petición de justicia, firmando nada más y nada menos que una resolución en contra de lo establecido en todo un Real Decreto de la Jefatura del Estado. La valiente actuación del presidente del Tribunal, Prof. Dr. Montenegro Duque, catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Valladolid, al incluirme en las listas de aprobados, junto con la brillante actuación de la Sala Segunda de lo Contencioso-Administrativo, de la Audiencia Territorial de Barcelona, a la que yo había recurrido, corrigen la injusticia, siendo condenado el Ministerio de Trabajo, en sentencia firme e inapelable, para concederme la plaza legítima y holgadamente conseguida”.

En los dos años que tardó en salir la sentencia, Ricardo vuelve a opositar y gana otra vez la plaza, esta vez con el número uno de su promoción. No obstante, la Administración no cumplía la sentencia y él se vio obligado a solicitar a la Sala auto de ejecución, defendiéndose por sí mismo y teniendo en la parte contraria al Abogado del Estado. Finalmente, la Sala desestimó las pretensiones de la abogacía estatal y aceptó la totalidad de las del señor Zafrilla. Pero su odisea en el mundo académico no acaba aquí.

Tras regresar a su tierra natal ejerciendo como catedrático en la Universidad Laboral de Albacete, Ricardo Zafrilla practica fuerte oposición al entonces director de la misma, “nombrado a dedo por la UCD, y a quien consideraba que con su forma de dirigir no beneficiaba a la tierra manchega. Como represalias se me abrió expediente administrativo que fue sobreseído”.

Tras conseguir que el director fuese cesado (1981), Ricardo se trasladó a la Comunidad Valenciana, concretamente al Complejo Educativo de Cheste (Valencia), donde impartió docencia durante tres cursos académicos consecutivos. Pero los problemas no han terminado. En su nuevo destino se encuentra que está ejerciendo desde varios años atrás, como subdirector administrativo del centro, quien había sido el director en la Universidad Laboral de Éibar. “Consideré –explica- que era una verdadera anomalía legal y funcionarial estar ocupando el máximo rango en la escala de Administración, grupo A, sin preparación académica, sin ser docente, sin oposición de ningún tipo y sin titulación alguna. Al denunciar esta evidente irregularidad este alto cargo directivo -el segundo del centro- fue fulminante cesado y se le reclasificó en la Escala de Servicios Generales, que comprende a los diversos trabajadores de mantenimiento”.

Ricardo Zafrilla ha sido siempre un hombre que no se ha rendido, que ha luchado contra la ilegalidad y la injusticia allí donde las ha encontrado, y que ha hecho de la rectitud y la decencia una forma de vida.

(Próximo capítulo: Ricardo Zafrilla, hidalgo por la gracia de sí mismo).