La gran estafa de la recuperación

La mentira de que el paro ha bajado es un número circense de ilusionismo económico

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A esto se dedica Rajoy este verano mientras crece la desigualdad en España PONTEVEDRA VIVA
A esto se dedica Rajoy este verano mientras crece la desigualdad en España PONTEVEDRA VIVA

Es mentira que el paro haya bajado en España. La realidad que el Gobierno oculta es que la masa de trabajo ha descendido –cien millones de horas trabajadas menos a la semana- pero ahora se reparte en precario entre muchas más personas y por mucho menos salario. Un engaño. Un triunfalismo inadmisible con el que Rajoy y los suyos tratan de aminorar la vergüenza de haber sido el primer presidente en declarar como testigo por la corrupción de su partido.

La recuperación es literalmente una estafa para los millones de españoles que no tienen trabajo y que, si lo tienen, no ganan lo suficiente para vivir y han visto bajar extraordinariamente sus sueldos en los últimos años. Ni el paro ha bajado ni los avances económicos tienen repercusión alguna en el bolsillo de los millones de españoles que viven en situación de pobreza, ni en el de los otros millones que, aun trabajando, el salario no les llega para vivir. Todo es una gran mentira de este Gobierno y su presidente, salpicados hasta las cejas por la corrupción, y que quieren apostarlo todo a la carta de una recuperación inexistente, que si tiene alguna entidad en lo macroeconómico a causa sobre todo de factores externos ajenos a la voluntad gubernamental, no se traduce en absoluto en beneficios ni mejoras para las capas más desafortunadas de la sociedad y, en cambio, multiplica las ganancias de las empresas y de los ricos.


En realidad hay mucho menos trabajo pero repartido en precario entre mucha más gente.


Dos grandes éxitos pretende vendernos Rajoy este verano, el mismo verano en el que ha declarado como testigo por la corrupción de su partido, y en la documentación de cuyo proceso él figura como presunto perceptor de alrededor de 300.000 euros en dinero negro. Cual mágico chamarilero portador de elixires milagrosos, Rajoy quiere vendernos otra vez “la bajada histórica del paro en el primer semestre y también en julio”, y “el no menos histórico crecimiento del PIB”. Lo malo es que ambos logros esconden un engaño descomunal que los periodistas independientes tenemos la obligación de desmentir, demostrando con datos el alcance de tamaña falsedad, mientras los medios proclives al PP divulgan, sin ningún espíritu crítico, las triunfalistas noticias que distribuye el propio Gobierno.

TRIUNFALISMO VERGONZOSO

Estas noticias triunfalistas señalan que durante el segundo trimestre del año la economía española creó 375.000 nuevos puestos de trabajo, de modo que según esta información en el último año se han creado medio millón de empleos nuevos y la tasa de paro ha bajado hasta el 17,2 %. Pero siendo ciertas estas cifras macroeconómicas, nada de eso es verdad. Pongamos un ejemplo para desvelar el truco de este número circense de ilusionismo económico. Si en un país con una población activa de diez millones de personas hay un millón de personas trabajando y nueve millones paradas, el paro será del 90 %, ¿cierto? Pero si mañana repartimos el empleo de ese 10 % que trabaja entre toda la población activa, cada uno de los diez millones trabajará el mínimo porcentaje de horas que le corresponda en el reparto y ya no habrá un solo parado. ¡Magia! Pues así se fabrican los engaños que pretenden vendernos Rajoy y comparsa.

La realidad es esta. RTVE
La realidad es esta. RTVE

La realidad aquí es la siguiente: España pierde 102 millones de horas de trabajo semanales desde el comienzo de la crisis, lo que equivale a casi tres millones de puestos de trabajo volatilizados, o sea, el 13,5 por ciento de todo el trabajo existente. Para que se vuelva a una situación de paro en mínimos o casi de pleno empleo, los economistas aseguran que hay que recuperar todo ese volumen de trabajo perdido y que, mientras  tanto, hablar de recuperación es un fraude. Se puede argüir en contrario que las cosas han mejorado desde que gobierna el Partido Popular, pero eso también es falso. En efecto, desde que Rajoy es presidente del Gobierno, en España se trabajan veinte millones de horas menos a la semana, lo que equivale a 550.000 empleos menos. Y tampoco puede decirse, como justificación, que ese sea el patrón de nuestro entorno, porque en la zona Euro las horas trabajadas, en vez de descender como aquí, han aumentado casi un 2 % en el mismo período.

EL DRAMA DE LOS JÓVENES

La peor parte de este drama le ha tocado a los jóvenes. Por ejemplo, los trabajadores menores de 30 años han pasado de trabajar casi el 25 % del total de horas trabajadas en 2007, al 12 % en 2017, es decir, la mitad. Por otro lado, en los diez años citados la crisis ha echado del mercado de trabajo a casi tres millones y medio de personas de edades comprendidas entre los 16 y los 44 años.


La masa global de horas trabajadas no ha dejado de descender año tras año.


Lo que en realidad ha hecho el Gobierno con la reforma laboral ha sido quitarles a los trabajadores para dárselo a los empresarios, lo que los economistas llaman eufemísticamente “transmisión de rentas salariales a excedentes empresariales”. Esto se ve claramente comparando las cifras. Entre julio de 2011 y el mismo mes de 2017, los salarios han perdido casi 10.000 millones de euros, mientras que los excedentes empresariales subieron en más de 31.000 millones, con una diferencia entre una magnitud y otra de casi un 10 por ciento. Solo entre las empresas cotizadas del IBEX, el beneficio de explotación alcanza en el primer semestre de 2017 los 22.142 millones de euros, con una mejora del 19% sobre el año anterior. Naturalmente que las empresas deben ganar y aumentar sus beneficios. No vamos a negar eso a estas alturas. Pero lo que es evidente es que la recuperación solo la notan ellas y el sector más formado de los trabajadores, mientras que la mayoría de estos han visto decrecer brutalmente los salarios, los contratos y las condiciones laborales. Un reputado analista decía hace unos días que “el hundimiento de la participación de los salarios en la renta nacional tiene que corregirse y puede corregirse”, pero que el Gobierno no tiene intención de hacerlo por ahora. Lo más increíble de todo es que un Gobierno ineficaz salvo para los más ricos, un Gobierno hasta el cuello de corrupción y que está en minoría en el Congreso, pueda seguir haciendo la misma política que cuando tenía mayoría absoluta, como si la oposición –el PSOE de la Gestora es uno de los culpables- hubiese dejado de existir.

CONDICIONES DE SEMIESCLAVITUD

Se nos ha vendido también como un gran logro el crecimiento del PIB, cuando la realidad es que aumenta a costa de una mayor productividad y unos menores salarios, con un gran vuelco favorable en el haber de los empresarios y las compañías. Y lo que se pretende es que este crecimiento que parasita las rentas salariales, se mantenga en el tiempo sobre esta base injusta. De hecho, la reforma laboral de Rajoy ha hecho caer los salarios un 15% en su participación en el PIB desde que él gobierna. Y qué decir de la precariedad. Para que el lector se haga una idea del desastre basta un dato: Hoy, para contabilizar un cotizante nominal en la Seguridad Social hay que acumular 35 contratos. Y de los salarios, mejor no hablar. Los índices de explotación de los trabajadores en peor situación socio-económica o menos cualificados son de Tercer Mundo; casi de esclavitud en muchos casos. En un reciente editorial, El País aseguraba que “en esta crisis, los salarios bajos y los contratos por días pueden convertirse en signos permanentes”. De modo que si la economía crece casi al 3 % anual, con dos millones de trabajadores menos –tres millones menos según otros analistas- el resultado es la gran estafa infligida a los trabajadores, el gran robo que sufren en sus salarios y, en cambio, el exceso de trabajo y la carga de productividad añadida en tal situación de precariedad y de temor a perder el empleo, por malo que sea este. El resultado es que millones de trabajadores españoles viven ya en la pobreza, a pesar de las maratonianas jornadas de trabajo que se ven obligados a realizar en estas condiciones de semiesclavitud.

Trabajos precarios en el sector servicios maquillan la estadística. H. TOLEDO
Trabajos precarios en el sector servicios maquillan la estadística. H. TOLEDO

Cuando el Gobierno dice que se ha superado la recesión y que crece el empleo, ¿a qué se está refiriendo en realidad? Es un fraude, una mentira descomunal. El secreto, como ponen de manifiesto diferentes economistas y analistas, es el fuerte aumento de la productividad –mientras más miedo tienes más trabajas- y “al crecimiento espectacular de una modalidad del empleo que se caracteriza por salarios bajos y precariedad”, dice El País. Y a todo esto, este periódico señala que el motor del crecimiento actual es el turismo, un sector caracterizado por la estacionalidad, la precariedad y el abuso sobre el trabajador. Pero, además, un sector tan frágil, que basta cualquier incidente imprevisto para que baje drásticamente la cifra de visitantes. Y eso sería ruinoso.

ENGAÑO

Así que el Gobierno pretende engañarnos a todos cuando saca pecho con sus cifras macroeconómicas que esconden la peor de las situaciones. Máxime, además, cuando tales “mejoras” no obedecen en realidad a sus políticas, sino sobre todo a circunstancias ajenas al trabajo del Ejecutivo, como la buena racha del turismo -veremos como afecta ahora al sector el terrible atentado del jueves en Barcelona-, la bajada de la prima de riesgo gracias a la intervención del banco Central Europeo, el favorable viento financiero constante de tipos negativos, lo que facilita el ahorro interno, y el enorme ahorro en la factura energética por la caída de los precios del petróleo y las facilidades exportadoras gracias a un euro más débil. Bastaría que uno o más de estos componentes cambiasen a negativo -el turismo puede empezar ya a verse afectado por el último atentado yihadista-, para que la situación revertiese a situaciones propias de la crisis.


La recuperación económica solo beneficia a los más ricos y ahonda la brecha de la desigualdad.


Como consecuencia de las grandes políticas económicas del PP y de sus reformas –aprobó leyes que facilitaban y abarataban el despido, y que permitían bajar los salarios sin problema-, las rentas del trabajo han pasado de representar el 50 % del PIB en 2008, al 46,9 en 2017. Y la pérdida de poder de compra de las familias españolas ha bajado en más de 10 puntos y la ciudadanía consume en la actualidad bastante menos que hace diez años. Así que, por favor, dígasenos cuál es la recuperación y cuál es el milagro al que alude el Gobierno cuando dice que la crisis ha pasado, siendo la realidad que miente a conciencia. Según el propio Instituto Nacional de Estadística –estas son las cifras que el Gobierno no facilita, sino que tiene uno que investigarlas- el 60 % del empleo fruto de la “recuperación” es temporal y el número de contratos mensuales es gigantesco, lo que demuestra la elevadísima rotación y la asfixiante precariedad. La brecha de la desigualdad sigue creciendo imparable. Y no es una situación sostenible por mucho más tiempo. Por eso, entre otras cosas, están empezando a crecer los índices de delincuencia. Si esto sigue así, corremos el peligro de perder también la paz ciudadana de que todavía gozamos en España. Paz que, desde luego, no es la misma para todos.

LA REALIDAD DE LA ECONOMÍA ESPAÑOLA – AGOSTO 2017

Horas de trabajo semanales menos desde 2008 102.000.000
Puestos de trabajo perdidos desde 2008  2.800.000
Horas de trabajo semanales menos desde que gobierna Rajoy 20.000.000
Puestos de trabajo perdidos desde que gobierna Rajoy  550.000
Descenso salarial/año desde que gobierna Rajoy (millo. euros) 10.000
Aumento beneficio empresarial/año desde que gobierna Rajoy (millo. euros) 31.000
Caída de la participación de los salarios en el PIB con Rajoy 15 %
Empleo temporal sobre el total de empleo generado 60 %
Número de contratos precisos hoy para contabilizar un solo cotizante 35