En plena ofensiva yihadista, ciudades de la Península celebran alegremente su origen musulmán

Cristianos orgullosos de su pasado hispano-árabe lo recrean en su fiesta Al-Mossassa

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Fiesta de Al-Mossassa en Badajoz. MIGUEL ÁNGEL ÁLVAREZ
Fiesta de Al-Mossassa en Badajoz. MIGUEL ÁNGEL ÁLVAREZ

La violencia yihadista que golpea Europa y el mundo y que pretende recuperar Al-Ándalus (la práctica totalidad de la Península Ibérica y parte de Francia) para el Islam, tiene enfrente la alegría democrática de ciudades peninsulares como Badajoz y Marvâo, que celebran públicamente su origen musulmán sin el menor complejo. No cabe mayor muestra de civilidad y grandeza de espíritu. Una prueba más de la superioridad moral de la democracia y de que los terroristas jamás vencerán.

En España hay actualmente cerca de dos millones de musulmanes, según las últimas cifras censales de diciembre de 2016. Naturalmente, estos conciudadanos españoles de religión islámica celebran en el transcurso del año las diferentes festividades que son propias de su fe y de su cultura. Pero no son ellos los únicos que celebran fiestas de carácter musulmán, o que tienen que ver con lo musulmán, en nuestro país. También son millones los ciudadanos católicos que celebran las raíces musulmanes y árabes de nuestra cultura en multitud de fiestas de carácter histórico y lúdico.


No cabe mayor muestra de civilidad y grandeza democrática.


En España, en efecto, la población cristiana celebra numerosas fiestas anuales que tienen que ver o evocan el pasado árabe del país, el tiempo en el que los musulmanes dominaban la Península Ibérica, desde Gibraltar hasta la cornisa cantábrica y la región subpirenaica. Todo este territorio peninsular y la Septimania quedaron durante siglos bajo la dominación musulmana, a excepción de Asturias, Cantabria, País Vasco, norte de Navarra y Aragón y noreste de Cataluña. La huella de tanto tiempo de presencia islámica perdura hasta nuestros días en múltiples aspectos –genéticos, étnicos, culturales, lingüísticos, musicales, monumentales, gastronómicos, folklóricos…- y son numerosos los lugares de España donde se conmemora, de una u otra manera, esa fase de nuestra historia común. Las fiestas populares y el folklore siguen dando fe de ello en nuestros días, con numerosas celebraciones distribuidas por diferentes lugares del territorio nacional, especialmente el Levante, Andalucía y Extremadura y también en Portugal.

La Plaza Alta de Badajoz es uno de los principales escenarios de la fiesta. TURISMO DE EXTREMADURA
La Plaza Alta de Badajoz es uno de los principales escenarios de la fiesta. TURISMO DE EXTREMADURA

FIESTAS DE PAZ

La mayoría de estas fiestas, sin embargo, evocan o reproducen el enfrentamiento que representó la invasión árabe y la reconquista cristiana. De ahí las numerosas y multitudinarias fiestas de moros y cristianos que tienen lugar en el Levante español. Fiestas en las que “ejércitos” de una y otra cultura, de una y otra fe, evocan y reproducen antiguos enfrentamientos en los que, según este relato histórico-folklórico, siempre terminan venciendo los cristianos.


Badajoz y Marvâo comparten este origen y esta celebración.


Pero hay otros lugares de la Península Ibérica donde se celebra el pasado musulmán sin recurrir a la dimensión bélica; lugares donde se rememora «pacíficamente» la fundación musulmana y cuyo programa no incluye nada relativo a ningún enfrentamiento, sino que solo recoge los aspectos culturales y de convivencia entre ambos mundos. De hecho, solo hay dos lugares en España y Portugal, uno en cada país, donde estas fiestas evocadoras del pasado musulmán no tienen un matiz bélico en su manifestación externa actual, aunque en el origen de ambos esté la mano de un guerrero indomable. Esos dos lugares son Badajoz y Marvâo, unidas ambas ciudades por el hecho común de haber sido fundadas por el mismo caudillo musulmán, Ibn Marwan al-Yilliqui («el hijo del gallego»), aunque en ambos enclaves hubo poblamientos anteriores a la llegada de los árabes. No es, sin embargo, hasta la acción de este personaje, cuando ambas localidades cobran relieve en la historia.

Monumento a Ibn Marwan en las inmediaciones de la alcazaba árabe de Badajoz.
Monumento a Ibn Marwan en las inmediaciones de la alcazaba árabe de Badajoz.

Nacido en Mérida, Ibn Marwan fue, en realidad, un líder que tan pronto se consideraba cristiano como musulmán y, en rebelión contra el poder del emir omeya de Córdoba, terminó fundando en el año 875 la ciudad y el reino árabe de Batalyaws (Badajoz), al que perteneció Marvâo, bellísima localidad del distrito de Portalegre.


La ciudad española y la portuguesa fueron fundadas por Ibn-Marwan en 875.


En Badajoz acaban de celebrarse el pasado fin de semana las fiestas de Al-Mossassa Batalyaws o de la Fundación de Badajoz. Y en los próximos primeros días de octubre, y con el mismo nombre de Almossassa o «A Festa da Fundaça», se celebrarán unas fiestas similares en Marvâo, como cada año desde hace doce.

La fiesta en Marvâo (Portugal) T.TAJO INTERNACIONAL
La fiesta en Marvâo (Portugal) T.TAJO INTERNACIONAL

En estas fiestas, en una y otra ciudad tienen lugar mercados árabes, desfiles, representaciones teatrales, conciertos y todo tipo de actuaciones y eventos, con numerosos ciudadanos ataviados al modo musulmán y con las ciudades decoradas con motivos árabes. En Badajoz tienen especial protagonismo en estas fiestas su Plaza Alta y la alcazaba árabe, y en Marvâo, su imponente castillo. Una buena ocasión para visitar ambas ciudades y para revivir en paz aquel pasado tormentoso

(PROPRONEWS agradece la colaboración desinteresada del prestigioso fotógrafo extremeño Miguel Ángel Álvarez).