Jose Antonio Monago, Presidente de la Junta de Extremadura. ONCE.ES
Jose Antonio Monago, Presidente de la Junta de Extremadura. ONCE.ES

José Antonio Monago Terraza se frota las manos ante la crisis que la victoria de Pedro Sánchez en las primarias de su partido, tanto en España como en Extremadura, ha provocado en el PSOE extremeño. Su propósito es ganar las próximas elecciones autonómicas ante un Fernández Vara debilitado y titubeante, que ha perdido el favor de las bases.

Guillermo Fernández Vara, como tantos otros barones y notables del PSOE, lo apostó todo a Susana Díaz en las recientes primarias del PSOE y perdió. Sus “sucias maniobras” -como las califican destacados socialistas extremeños- después de las últimas elecciones generales, para desbancar a Pedro Sánchez de la Secretaría General del partido, le alienó el favor y hasta el respeto de numerosos militantes extremeños. Pero ha sido la derrota de su candidata a primarias en Extremadura lo que “puede darle la puntilla” en este territorio, según algunos observadores políticos. En Extremadura, Pedro Sánchez, con el 49,15 % de los votos de los militantes y a seis puntos de distancia de Susana Díaz, rozó la mayoría absoluta que logró en el resto de España. Esa noche, al conocerse los resultados, Guillermo Fernández Vara no se lo podía creer. Pero en otro lugar de Badajoz, otro actor que nada tenía que ver con el PSOE ni con su proceso de primarias, se frotaba las manos. José Antonio Monago, según fuentes de su entorno, recibió alborozado la noticia del ridículo cosechado por Fernández Vara en su apuesta por Susana Díaz y, con un instinto que nadie puede negarle, interpretó que los militantes y votantes extremeños habían empezado a darle la espalda al actual presidente de la Junta de Extremadura, cosa impensable poco tiempo atrás.

DISEÑO DE CAMPAÑA

Fuentes cercanas a Monago señalan que el expresidente ha empezado a diseñar ya las líneas maestras de su campaña para las elecciones autonómicas que se celebrarán dentro de dos años. Antes de las primarias socialistas, y aunque no tenía perdidas las esperanzas de recuperar la presidencia de la Junta –Monago es un optimista nato-, tampoco veía con claridad esa posibilidad. Ahora, sin embargo, con la pérdida de crédito de Fernández Vara ante su militancia y el ridículo que ha hecho apostando por un fracaso tan estrepitoso, parece que se le despeja el horizonte al dirigente regional del PP. La actuación de Vara ha causado un cisma dentro del PSOE extremeño. La militancia está partida en dos y ya han surgido otros posibles candidatos a liderar el partido en Extremadura, cosa prácticamente impensable hace solo unos meses.

Pretende aprovechar la debilidad de Vara tras su derrota en las primarias del PSOE.

Con estas ventajas inesperadas, Monago ha empezado a apretar el acelerador para hacerse con el poder autonómico de nuevo en 2019. Fuentes bien informadas señalan que “ha aprendido de su primera etapa como presidente, va a realizar una política más austera si gana, y va a cuidar su imagen en lo que se espera de un dirigente del PP, sin los devaneos amorosos ni los escándalos por gastos indebidos de su primera legislatura”.

Según estas fuentes, tampoco va a contar esta vez con quien fuera su consejero áulico y mentor comunicacional, el politólogo Iván Redondo, a quien, de asesorar al PP de Extremadura, elevó al puesto de director del Gabinete de la Presidencia de la Junta con categoría de consejero, una “broma que le costó al erario público más de doscientos mil euros”, señalan los críticos. Redondo, cuyos méritos como consultor son innegables, contribuyó sin darse cuenta a crear una imagen ridícula del presidente Monago, con sus grandilocuentes declaraciones y absurdas puestas escenas y excusas peregrinas. Esta vez parece ser que Monago contará con gente de su entorno político, sin recurrir a ningún “coach” externo.

PERDIDO EL CRÉDITO

Pero para una mayoría de votantes extremeños José Antonio Monago Terraza tiene el crédito tan perdido como su contrincante Fernández Vara, aunque, claro está, por causas bien distintas. Hasta el momento, y aunque existen discrepantes de la gestión de Monago como presidente de la Junta de Extremadura e incluso como dirigente del PP regional, la contestación contra él es mínima y no se adivinan posibles contrincantes que quieran disputarle el liderazgo del partido ni la candidatura al gobierno autonómico. Para eso, por otra parte, tendría que haber primarias y el PP no es un partido de primarias, aunque las cosas pueden cambiar en este sentido.

En Extremadura, una mayoría de votantes no quiere a Monago, por su inestabilidad, derroches y recortes.

Sin embargo, algunos responsables del PP regional están preocupados ante tres posibilidades alternativas. “En primer lugar –dice uno de ellos- no puede darse por seguro que Vara pierda el control de su partido en la región ni que pierda las elecciones si vuelve a ser candidato, a pesar de los nuevos problemas que le acechan. En segundo lugar, si se produce un proceso de primarias en el PSOE extremeño, es plausible que pueda salir un candidato o candidata nuevo y reforzado, que también puede ganar aprovechando el tirón de Pedro Sánchez. Y, en tercer lugar, muchos de los votantes recuerdan los drásticos recortes que realizó Monago en su etapa de presidente y los escándalos que le salpicaron”. Y esto juega muy en contra suya.

Militantes del PSOE aspiran a un candidato o candidata joven y no contaminado.

Entre estos escándalos destacan, además de sus aventuras y viajes románticos a Tenerife a costa del Senado, el derroche monumental de los premios Ceres de teatro y otros dispendios igualmente impúdicos –solo los Ceres costaron casi cuatro millones de euros-, mientras al mismo tiempo cerraba guardias nocturnas en centros sanitarios, eliminaba líneas de transporte escolar o daba crueles tijeretazos a la dependencia, la educación o las infraestructuras. Por todas estas y por otras circunstancias, Monago no debe volver a ser presidente, en opinión de muchos. Ni él ni Vara. A lo mejor este es el momento de que ambos partidos extremeños se regeneren y renueven, y salgan nuevos candidatos jóvenes e incontaminados, que devuelvan la ilusión por la política en Extremadura.

(Próximamente: Monagus Caesar, los delirios de grandeza de un bombero).