Todo empezó con una pata de colibrí. Porque ¿qué tratamiento dan los medios de comunicación a los animales? ¿Prestan los medios convencionales la debida atención al mundo animal? ¿Considera la sociedad a los animales como una parte esencial de la naturaleza y del mundo, tan importante como la que corresponde a los humanos? ¿Son los animales solo excusa para noticias exóticas o humorísticas con las que divertir a la audiencia, o hay que admitir en ellos otra dimensión más acorde con los derechos que hemos de reconocerles?

Las preguntas son numerosas. Por ejemplo, ¿debe evitarse todo sufrimiento a los animales, aun a los que son sacrificados para consumo humano? ¿Qué derecho tenemos las personas a matar animales para comérnoslos? ¿De qué modo somos responsables todos y cada uno de nosotros de las numerosas especies que están desapareciendo del planeta? Estas y muchas otras preguntas relacionadas con los llamados seres irracionales se las viene haciendo José Mª Pagador, nuestro director, desde que empezó a practicar el periodismo con diecinueve años en 1968, como becario sin sueldo en el diario Hoy de Badajoz. Desde entonces -y han pasado ya casi cinco décadas de ejercicio ininterrumpido de la profesión, que ahora renueva con esta nueva iniciativa llamada PROPRONews- el veterano periodista ha dedicado una gran atención al mundo animal, ha publicado numerosas informaciones de reivindicación y defensa de los animales y ahora promueve en este nuevo medio una sección específica. Una pata de colibrí es el origen de ese interés.

La noticia manuscrita. PROPRONews
La noticia manuscrita. PROPRONews

PREGUNTA.- ¿Cómo y por qué empezó usted, que ha tratado tantos temas y practicado todos los géneros periodísticos, a prestar atención a los animales desde los medios en los que ha trabajado?

RESPUESTA.- Mi sensibilidad hacia los animales viene de mi primera infancia. Por ejemplo, siempre aborrecí la tendencia de ciertos niños a torturar moscas y otros insectos y eso me granjeó no pocos incidentes en mis primeros años. A mí no se me ocurrió jamás hacerle daño a una hormiga. Pero no fue hasta que empecé a ejercer la profesión de periodista cuando terminó de despertar en mí esta inquietud. Todo comenzó con una pata de colibrí.

“Los animales deben tener protagonismo en un periódico del siglo XXI”.

P.- ¿Una pata de colibrí?

R.- Sí. Eran los años setenta del siglo pasado. Entonces yo trabajaba como reportero en el periódico Hoy de Extremadura. Todavía no existía Internet ni el intercambio instantáneo de información a través de las redes. Nuestro periódico tenía, eso sí, una extensa red de corresponsales en la mayoría de los pueblos de Extremadura. Los corresponsales solían ser el maestro, el médico o el cura de la localidad, es decir, gente letrada y atenta a los pequeños o grandes sucesos que acontecían en su cercanía, cuyas respectivas notas ellos enviaban por correo. Un día ocurrió un hecho insólito. Recuerdo perfectamente a Tina, la secretaria de Redacción, cuando entró en esta con aquel papel en la mano, toda sorprendida y riente. “Mirad lo que ha mandado el corresponsal de Valverde de Llerena –dijo-, ¡una pata de colibrí!”.

LLAMATIVA INFORMACIÓN

En aquel tiempo los periódicos utilizaban papel pautado para la redacción de las noticias, a fin de poder calcular rápidamente el número de caracteres de cada información, antes de maquetarla y darla al taller. Pero ese cálculo solo era posible si el texto había sido escrito a máquina. En “el caso de la pata del colibrí”, el autor de la nota, el corresponsal de Hoy en Valverde de Llerena –un pueblecito de 650 habitantes de la provincia de Badajoz- había enviado la siguiente información manuscrita, titulada “Ave anillada”:

Días pasados ha sido encontrado por el niño de esta localidad Manolito Cuenda Murillo un pequeño pájaro de color vistoso y pico largo, en el parque de la plaza, que según dicen los entendidos es un colibrí, con una anilla en la pata derecha con la inscripción: A-6-3-6-4-6-0 – ARNHSUIVT – HOLLAND. Se lo envío para su entrega al especialista de este ramo, por su curiosidad y por si quieren hacer la reseña en el periódico. Y firmaba Adolfo García Vacas.

La nota traía adherida con fixo, y afianzada con dos grapas en el ángulo superior derecho del folio, la patita del ave.

P.-¿Qué pasó después?

R.- No recuerdo si la reseña que sugería el corresponsal se publicó o no. Lo que tengo por seguro es que la nota no fue a ningún especialista. Como nadie se interesó por ella, yo la rescaté antes de que alguien la tirara a la papelera y desde entonces la conservo, entre millares y millares de documentos de mi vida profesional que he ido guardando a lo largo de los años.

En PROPRONews tenemos la mejor colección de noticias de animales.

P.- No me diga que aún guarda ese papel con la pata del pájaro.

R.- Por supuesto. -José María se levanta de la mesa de su despacho, rebusca en un abultado archivador de los muchos que conserva en sus nutridas estanterías, a pesar de que ya ha entregado veintiséis de ellos con cerca de 5.000 documentos a la Biblioteca de Extremadura, depositaria de su riquísimo archivo, extrae un sobre grande del que saca el documento y nos muestra el papel, ya amarillento por el paso de los años, pero con el texto escrito a bolígrafo perfectamente legible, la fecha, 1977, y la pata amputada del ave adherida al folio-. Mírelo. Aquí lo tiene.

Se comunica con los animales. PROPRONews
Se comunica con los animales. PROPRONews

P.- Asombroso. Pero ¿por qué lo guardó y por qué ha conservado durante tantos años una cosa así?

R.- Me causó una viva impresión pensar que ese pequeño pájaro, del que solo pude ver una pata difunta, había venido a morir a Extremadura después de recorrer millares de kilómetros atravesando Europa de norte a sur. Recordé entonces el final de una novela de Wenceslao Fernández Flórez, en la que un emigrante español en Inglaterra regresa a España, pero al ver la zafiedad que sigue imperando aquí, decide marcharse para siempre y, ya embarcado, antes de zarpar, ve en el puerto que un lugareño arroja al mar, de una patada, a una pareja de perros que están haciendo el amor. Y me temí lo peor. Ni siquiera quise averiguar si el colibrí había sido encontrado ya muerto o alguien lo mató expresamente, de modo que no llamé al corresponsal. De cualquier manera, la amputación de su pequeño cadáver para documentar tan curiosa información ponía de manifiesto lo brutal y macabro que puede ser a veces el periodismo. Con esa nota empezó mi afición por la actualidad relativa a los animales y empecé a coleccionar noticias sobre ellos publicadas en medios de los cinco continentes. Hoy conservo una colección que seguramente supera los diez mil recortes de prensa, algo único en el mundo, por lo que he podido indagar. Esta es la documentación que va a servir de base, junto con todo lo nuevo que acontezca, para ACTUANIMALIA, la sección de PROPRONews dedicada a los animales.

IGUALES

P.- ¿Cómo considera usted a los animales?

R.- Como a mis iguales. Pero no solo a los animales, sino también a las plantas y al resto de los seres y elementos que componen el mundo natural. Todo lo vivo y aún lo que en la naturaleza consideramos inanimado, es exactamente igual que nosotros.

No solo los animales, también las plantas tienen inteligencia y sensibilidad.

P.-¿Las plantas también? Me sorprende usted.

R.- Mire, Elia, aunque este es un tema que podríamos tocar en otra ocasión, voy a decirle algo. Los humanos, en nuestra soberbia, creemos que la única inteligencia y la única sensibilidad existente en el planeta es la nuestra. Cuando hablo de esto recomiendo a mi interlocutor que lea un libro muy interesante, de un científico italiano, Stefano Mancuso, uno de los principales neurobiólogos vegetales del mundo, titulado Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal. Pueden encontrarlo en cualquier librería, editado por Galaxia Gutenberg. Lo recomiendo a todos. Por ejemplo, en ese libro descubrimos que las plantas no solo tienen nuestros cinco sentidos, sino otros diez más. ¿No es asombroso? Y, volviendo a los animales, se puede decir de ellos lo mismo y más, sobre todo en el plano de la cognición, los sentimientos y las emociones.

Trabajando, con Valeria, la perrita de la pareja. PROPRONews
Trabajando, con Valeria, la perrita de la pareja. PROPRONews

P.- Sin embargo, mucha gente pone en duda que los animales tengan ese tipo de atributos, considerados por muchos exclusivamente humanos.

R.-Pero eso es solo fruto no solo de la soberbia, sino, lo que es todavía peor, de la ignorancia. No voy a hablar por mí, que soy lego en la materia, aunque podría exponer experiencias mías que me inducen a pensar que los animales piensan y tienen sentimientos y emociones como nosotros. Voy a recomendarle otro libro, de un destacado científico holandés, Frans de Waal, una autoridad mundial en primatología y etología. Tiene un título muy sugerente y es un texto que puede bajarle los humos al más arrogante: ¿Tenemos suficiente inteligencia para entender la inteligencia de los animales?. Está en todas las librerías, editado por Tusquets. Su lectura, como el de Mancuso relativo a las plantas, causa asombro, deslumbramiento, y debería generar también humildad. Y, desde luego, amor y respeto por todos los seres vivos.

COMUNICACIÓN “IRRACIONAL”

P.- Antes ha mencionado experiencias personales suyas con animales que le llevan a pensar que tienen inteligencia y sentimientos. ¿Podría darnos más detalles?
R.- Es algo largo de contar, porque viene de mi infancia. Es una experiencia continuada y pone de manifiesto algo muy profundo. Mi abuelo materno tenía una especial relación con los animales, especialmente con las abejas. Las de sus colmenas no le picaban nunca y por eso no se ponía traje protector. Recuerdo al enjambre orbitando alrededor de él como si le pidiera su identificación y luego se marchaba rugiendo, sin causarle daño. A mí las abejas no me han picado nunca. Las dejo que se me posen encima y luego se van sin hacerme nada. Precisamente, pronto voy a volver a hacer una inmersión en el mundo de las abejas, con mi gran amigo Anastasio Marcos, el gran apicultor de Las Hurdes, una autoridad mundial en la materia. O puedo hablarle de nuestra perrita, Valeria, un bichón maltés de quince años que me comunica cada día sus achaques y su estado de ánimo. Ambos sabemos lo que estamos pensando cuando nos miramos. O le puedo referir mis experiencias con escorpiones y víboras cornudas, en la época que viví en el Sáhara. O mi especial sintonía con los gatos, o con los caballos. O con los pájaros. Si quiero que un animal se me acerque, no dude que vendrá a mi lado. No es habilidad mía, es capacidad de comunicación de ambos. Si le contase cada anécdota, no acabaríamos nunca. Pero tengo la experiencia cierta de que los animales, cada uno en su plano, según su momento evolutivo, tienen inteligencia y sentimientos.

En Sevilla, socializando con un gorrión. PROPRONews
En Sevilla, socializando con un gorrión. PROPRONews

P.- ¿Qué siente cuando ve a alguien maltratando a un animal?

R.-Delante de mí es imposible que eso ocurra. Si alguna vez he presenciado un conato de maltrato, inmediatamente he salido en defensa del animal, y bien por las buenas, empleando la persuación, o bien con la advertencia de llamar a la policía, al final el presunto maltratador desistió.

ACTUANIMALIA es la expresión de la atención y defensa de los animales por los periodistas de PROPRONews.

P.- ¿Esa es, pues, la filosofía que anima a ACTUANIMALIA dentro de PROPRONews?

R.- Exactamente. Por un lado, esta sección tiene como fin la defensa de los animales y, por otro, la exposición de la riqueza que representa contar con ellos en nuestras vidas. El animal doméstico que convive con nosotros y el animal silvestre o salvaje que comparte con nosotros la naturaleza, tienen los mismos derechos, una gran inteligencia y, muchas veces, mayor sensibilidad. De todo eso vamos a informar aquí, tanto por nuestra parte como gracias a ti, Elia, que eres una profesional que comparte plenamente nuestro amor por los animales.

P.- Desde luego. Esta pasión por los animales me viene también de pequeña.

R.- Por cierto, nuestro corresponsal en los Países Bajos, José Mª Buenechea, agudo escritor y gran viajero y fotógrafo, está haciendo gestiones con los organismos ornitológicos competentes de Holanda, para determinar el origen exacto del colibrí y otros detalles de su dilatado periplo. No va a ser fácil, teniendo en cuenta que han pasado cuarenta años, pero esperamos averiguar algo. Próximamente publicaremos el resultado de sus pesquisas.